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No a la explotación infantil

Un hombre le pide al conductor de un bus que le permita subirse a trabajar. Lleva tomada de la mano a una niña de unos cinco años, de mejillas sucias y cabello rubio y despeinado.

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El Espectador
23 de diciembre de 2008 - 09:17 p. m.
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El viejo se postra en el primer asiento del carro mientras la niña recorre puesto por puesto entregándole a cada persona una calcomanía. Luego el señor da un discurso pobre y desganado: “Por favor ayúdennos, denle a la niña cualquier monedita para que sea feliz esta Navidad”. La pequeña recibe  el dinero de casi todos los asistentes. Son las 10:00 p.m. y ya luce cansada y con sueño.

En la capital hay más de 36 mil niños víctimas de explotación laboral, según la Secretaría de Integración Social. La escena de los adultos que utilizan a los menores en la mendicidad se repite unas 50 veces al día, al menos esos son los casos detectados o denunciados ante la Policía de Infancia y Adolescencia. En diciembre la problemática es mayor, Integración Social está liderando una campaña para que “vea la otra cara de la moneda. No demos monedas a los niños y las niñas. Detrás de ellos hay un explotador”.

“El objetivo de la campaña es evitar que en Bogotá se siga incrementando la explotación laboral. Hay dos sistemas que nos preocupan mucho: uno es el explotador, que convierte a los niños en mendigos y les exige al final del día un dinero mínimo. El segundo son los adultos que ponen a trabajar a los menores y que en muchos casos son los mismos padres. En las plazas de mercado son muy comunes estas situaciones”, explica Mercedes del Carmen Ríos, secretaria de Integración Social.

Según la Encuesta Continua de Hogares (ECH), en Bogotá hay más de 1 millón 600 mil menores entre los 5 y 17 años. De esos, casi 75 mil tienen alguna forma de vinculación laboral.

En Bogotá hay identificados 20 puntos críticos de mendicidad infantil. Entre esos están las plazas de mercado de Paloquemao, Restrepo, Lucero, El Claret y 20 de Julio; los parques de Las Nieves, Mártires y San Cristóbal; la Plaza de Bolívar, el Chorro de Quevedo y el centro comercial San Victorino. Allí ofrecía sus productos William, de 11 años. “¡A la orden monita!, lleve tres pares de medias por 2 mil. Mire monita, también le ofrecemos todo tipo de camisas por sólo 5 mil pesitos o si quiere le tenemos pantalones de buena calidad a 10 mil!”.

Desde hace unos meses el niño forma parte de uno de los Centros Amar de la Secretaría de Integración Social, que buscan prevenir y erradicar la explotación laboral infantil en Bogotá. Actualmente 2.130 niños son atendidos allí mientras sus padres trabajan. Para 2009, explica Ríos, la meta es vincular a más de 5 mil menores.

En cifras

15 mil niños con problemáticas de maltrato y explotación sexual y laboral son atendidos en este momento por el Distrito.

Por El Espectador

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