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Bogotá 20 Nov 2007 - 4:18 pm

De cada 10 empresas de estos vehículos, sólo dos cumplen con los requisitos

Ambulancias a las carreras

En Bogotá, el traslado de pacientes, más que un servicio, se ha convertido en un asiduo negocio en el que las 418 ambulancias que funcionan actualmente compiten en una carrera mortal por los 50 heridos que se presentan a diario. 

Por: María Camila Peña
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Foto: Christian escobarmora

"El que primero llegue y coloque el collar cervical, es el dueño del herido". Desde cuando el traslado de pacientes en Bogotá se convirtió en un negocio, esta ha sido la regla número uno entre médicos, auxiliares de enfermería y conductores de ambulancia, para quienes el reporte de una nueva emergencia es el inicio de una maratónica carrera por las calles capitalinas, en donde es permitido infringir las normas de tránsito con tal de llegar lo más rápido posible al lugar del incidente. La razón es muy sencilla: por cada herido recogido, una ambulancia percibe entre 80 mil y 220 mil pesos.

Trece minutos es el tiempo mínimo que los conductores de estos vehículos medicalizados tienen para dar respuesta. Lo irónico del asunto es que pese a que algunos lo logran en menos tiempo, a la hora de atender a los heridos no cuentan con la dotación necesaria, y en otros casos, debido a la imprudencia de los conductores, tanto de los particulares como de los de las ambulancias, se presentan accidentes de tránsito que imposibilitan el rápido acceso al centro de salud más cercano.

Según lo ha podido establecer la Secretaría de Salud, durante las jornadas de vigilancia y control que se realizan periódicamente a las 45 empresas de servicio de ambulancias, de cada 10, solamente dos cumplen con los requisitos de funcionamiento establecidos por la ley, y de estas seis, más de la mitad han sido suspendidas totalmente debido a que ponen en riesgo la vida de los pacientes.

"Este año llevamos más de 20 ambulancias inmovilizadas y selladas. En general, las causas más graves que encontramos para sellar una ambulancia son que no tengan el soporte eléctrico necesario para atender al paciente, o en el caso de las ambulancias que atienden pacientes críticos, que transiten sin médico", explicó Liliana Rincón, coordinadora de la comisión de ambulancias de vigilancia y control de la Secretaría de Salud.

Hace unos meses, la empresa ABC Ambulancias fue sancionada por no llevar personal médico en uno de sus vehículos. "El inconveniente que tenemos con la Secretaría es que algunas veces se trasladan pacientes con traumas que no requieren médico en ambulancias medicalizadas, que según la norma deberían llevar médico. Entonces, en este tipo de situación no se nos permite hacer otro tipo de servicios y además nos toca tener a un profesional todo el día sentado, sin hacer nada. Esta es una pelea que ya perdimos y sólo nos resta acogernos a la ley", dijo en su defensa Danilo Delgado Duque, director de calidad de ABC Ambulancias.

Reglamentación

La resolución 1043 de 2006 y el protocolo para la circulación de ambulancias en el Distrito Capital establecen las condiciones mínimas que deben cumplir los prestadores del servicio de ambulancias. Entre los requisitos están pertenecer a una Institución Prestadora de Servicios de Salud (IPS), tener un sistema de telecomunicaciones que le permita comunicación permanente con su base, contar con la señalización exigida, portar identificación y tener la dotación de medicamentos establecida, entre otras cosas.

"A las ambulancias se les piden 84 requisitos que en la mayoría de los casos no son cumplidos por las empresas", afirmó Liliana Rincón. Frente a esto, los empresarios coinciden en que la razón de estas fallas está estrechamente ligada al bajo régimen tarifario. "Tenemos un problema y es que desde hace por lo menos siete años no nos suben las tarifas de prestación de servicios, por eso muchas veces no tenemos el presupuesto para cumplir con todos los requisitos de la Secretaría", dijo uno de los empresarios.

En este momento, las 418 ambulancias que funcionan en Bogotá se encuentran distribuidas por zonas con el fin de tener un cubrimiento integral en todo el Distrito. Pese a que en la ciudad se ha mejorado en el cumplimiento máximo de los tiempos de respuesta, el problema se ha volcado hacia la baja calidad de este tipo de servicios. "Lo importante no es tener ambulancias que lleguen rápido, es mejor que a pesar de que sean un poco demoradas, tengan todos los medios para atender de la mejor manera a los pacientes, porque de eso depende su vida", dijo Rincón.


Alta accidentalidad

Sumado a los bajos índices de calidad, en los últimos tres años han aumentado los casos de accidentes de tránsito. Según lo ha podido establecer la Secretaría de Salud, este año más de 10 ambulancias han quedado en estado de pérdida total y en dos de estos accidentes, los pacientes transportados resultaron lesionados.

Según Fredy Acosta, subintendente de la Policía Metropolitana de Tránsito, la mayoría de los accidentes se generan porque los conductores particulares no les dan prelación a las ambulancias en las intersecciones, aunque también, en algunos casos, la causa es que los vehículos medicalizados carecen de la señalización necesaria para que los ciudadanos sepan que llevan una emergencia. Según estadísticas de la Policía de Tránsito, el año pasado se presentaron más de 30 eventos de ambulancias estrelladas.

"Cuando se va a recoger a un paciente se prende la sirena y es permitido exceder los límites de velocidad, porque prima la vida del paciente. Lo que pasa es que hay algunos conductores que no manejan con precaución, y además, por lo general, los bogotanos no les dan prelación a las ambulancias. Cuando una ambulancia va con sirena es porque es una urgencia", dice, enfático, José Gómez, un conductor de ambulancia.

En Bogotá, el servicio de transporte de pacientes se convierte cada vez más en un negocio que hace de las calles capitalinas el escenario de los apurados conductores que buscan a como dé lugar llegar en el menor tiempo posible al lugar del accidente. Por otra parte, cuando una ambulancia enciende su sirena, pocos creen que en realidad lleve a un herido.

Todas estas confusiones, prisas y dinero en potencia han desatado diferentes casos de accidentalidad entre ambulancias y carros particulares o, incluso, entre las primeras y los peatones. Las autoridades tampoco colaboran demasiado: el sábado de la semana pasada la ciudad entró en shock al conocer el insólito caso de una ambulancia que fue detenida en un carril de Transmilenio por un policía de tránsito, y por tal motivo, llegó tarde a recoger a un muchacho malherido, que por ésta y otras causas, falleció. Un caso más que anticipa que este fin de año las ambulancias estarán en el ojo de la tormenta.

El oficio de conducir ambulancias

Desde hace dos años, Luis González* pasó de conducir vehículos de servicio público a convertirse, además de conductor de ambulancia, en asistente del auxiliar de enfermería con quien comparte las doce horas que dura su turno. Cuarenta horas de clases de primeros auxilios en el Sena lo capacitaron para desempeñar este rol.

Asegura que saber que tiene bajo su responsabilidad la vida de otras personas en ocasiones le estresa, y más, debido a los problemas de movilidad de la ciudad y a la falta de cooperación de los conductores. "En Bogotá los conductores no le dan vía a uno, se han vuelto muy insensibles, pero lo que no se ponen a pensar es que el paciente que uno lleva, puede ser su propio familiar", dice.

Además de los trancones, asegura que tienen muchos problemas con los agentes de Policía, que en situaciones en donde se presentan accidentes asumen responsabilidades como agentes de salud, hasta el punto de que les ordenan bajar a los pacientes de las ambulancias, porque según ellos, no necesitan atención.

Aunque en su caso recibe un sueldo fijo, es consciente de que para aquellos conductores a los que les pagan según los pacientes que lleven, el trabajo se convierte en una constante carrera por ganarle el "cliente" al del otro bando.

"A veces el servicio de ambulancias en Bogotá parece más un negocio, en el que por llegar más rápido que los demás se hacen todo tipo de locuras al volante, y uno ya no sabe si los que trabajan en esto lo hacen por plata o de verdad por salvar la vida de las demás personas".

*Nombre cambiado a petición.

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