Bogotá |13 Feb 2008 - 1:34 pm

La carrera hacia la Personería de Bogotá

“Todo lo del Indio es robado”

Por: Carolina Gutiérrez Torres

Antes de que se presentaran los candidatos para la Personería, ya se murmuraba que el cargo sería para el Polo Democrático. En medio de las polémicas, Francisco Rojas Birry se convirtió en el protagonista de esta historia.

Francisco Rojas Birry

Del candidato más sonado para llegar a la Personería de Bogotá —el representante del Polo Democrático, Francisco Rojas Birry— dijeron que era clientelista, que maltrataba a la esposa y al hijo, que tenía una demanda por inasistencia alimentaria y que le había ofrecido un puesto a una concejal a cambio de un voto. Rojas Birry tuvo que defenderse con uñas y dientes de sus rivales y enemigos. Sin embargo, la ola de rumores lo derrotó el jueves sobre las siete de las noche.

La acometida de acusaciones y justificaciones comenzó el 1°  de febrero, cuando se anunció en los medios de comunicación que la coalición mayoritaria que apoya al alcalde de Bogotá Samuel Moreno, conformada por 32 concejales, había acordado darle la presidencia del Cabildo bogotano al Partido Cambio Radical, la Contraloría al Partido Liberal y la Personería al Polo Democrático.

El lunes 4 de febrero, 49 candidatos a la Personería llegaron al Concejo a exponer sus propuestas. Bastaron sólo unos minutos en el recinto para que los murmullos sobre el nuevo personero, que sería del Polo, se expandieran por todos los pasillos y algunos candidatos optaran por abandonar la carrera a la Personería.

Ya no serían 49 los aspirantes, sino 37. La razón de todos —aunque sólo algunos lo admitieran públicamente— fue que ya “había un acuerdo político, el personero no se iba a elegir por meritocracia como lo advirtiera el Concejo cuando abrió la convocatoria”, explicó Darío Angarita Medellín, uno de los candidatos retirados. En el mismo acuerdo político, seguían murmurando, se decidió que el nuevo personero sería Francisco Rojas Birry. La noticia provocó nuevas bajas en la carrera: otros diez candidatos se retiraron.

Se preguntaban cuál sería su papel en una carrera en la que ya se había anunciado un ganador. Una carrera que aparentemente había ignorado la circular de la Procuraduría y la Contraloría, enviada el 23 de noviembre de 2007, en la que se solicitaba la “escogencia por méritos de los personeros municipales y distritales, y de los contralores municipales, distritales y departamentales”.

“Quieren imponer a la fuerza a Francisco Rojas Birry —explicó el concejal de Mira, Carlos Baena—, entonces viene la gente a presentarse al Concejo pero a qué, si ya todos saben que hay  un acuerdo político y que eso es lo que la coalición determinó”.

Los susurros del Concejo  empezaron a resonar más fuertes y Rojas Birry se convirtió en el protagonista de la historia. Se habló de una posible inhabilidad por haber firmado un contrato con el Distrito, después de una sanción que recibió en su época de senador por haber recomendado algunas personas al entonces contralor general Carlos Ossa Escobar. Y luego, de maltratar a la familia.

“Toda esta avalancha se le vino a Pacho porque todo lo del indio es robado, además, porque es el candidato más opcionado —dijo el concejal del Polo Democrático, Antonio Sanguino—. Se encarnizaron con él y ninguna de las acusaciones ha sido demostrada”.

Lo que sí se demostró, a través de un “Diagnóstico competitivo de aspirantes a personero de Bogotá”, realizado por el equipo del concejal de Mira Carlos Baena, fue que de los 58 candidatos a la Personería, Rojas Birry ocupaba el puesto 39 en competitividad. En el estudio se midió el nivel educativo, la capacidad directiva, la experiencia y otros aspectos de cada uno de los aspirantes.

El candidato más competitivo, según el mismo diagnóstico, fue Carlos Enrique Palacios Álvarez, quien a pesar de no tener padrino político y ser consciente del rumor a voces de que Birry se quedaría con la personería de Bogotá, se ha mantenido en la competencia. “En la audiencia pública había mucha indiferencia de los concejales para escuchar nuestras propuestas. No tiene sentido que hayan convocado a un proceso aparentemente transparente si ya se le había asignado la Personería a un grupo político”.

Durante toda la semana Rojas Birry sonó en el Concejo, en la radio y en la prensa. Las voces de apoyo y las otras de rechazo también se escucharon. Ni siquiera dentro del Polo Democrático se llegó a un consenso sobre el candidato. “En mi opinión, Rojas Birry no garantiza las condiciones de liderazgo, eficiencia, transparencia y ética administrativa que necesita la Personería de Bogotá”, aseguró Carlos Vicente de Roux, concejal del Polo Democrático.

En cambio, el también concejal del Polo, Antonio Sanguino, defiende a Birry porque “es una persona que se ha hecho a pulso, un indígena nacido en una maloca del Chocó. Sería un triunfo que la Personería fuera  ocupada por un indígena. Además, tiene una hoja de vida muy importante, fue concejal de Bogotá y uno de los firmantes de la Constitución del 91. Ha sido más un dirigente social que político”.

A todas las acusaciones Rojas Birry ha respondido que “no estoy inhabilitado ni jurídica ni éticamente”. Los últimos días, después de haber estado contra la pared en algunos medios de comunicación por un supuesto chantaje electoral, decidió no dar más declaraciones. “Eso me recomendaron mis asesores”, aseguró.

Al finalizar la semana, después de haber creado controversia durante toda la carrera a la Personería, parece que el nombre de Rojas Birry dejó de sonar como el favorito de todos en la bancada del Polo. Los escándalos, y hasta una acción popular impuesta por una ciudadana para que se le impidiera la participación en la elección a la Personería, pusieron sobre la mesa otros nombres, como Fernando Coral, Diego Bravo y carlos Rodríguez Mejía.

Funciones del Personero

La Personería de Bogotá tiene a su cargo el control disciplinario de 57 mil funcionarios del Distrito, y tiene la facultad de destituirlos. Esta entidad, que cuenta con una nómina de 858 empleados, para 2008 tiene un presupuesto de 65 mil millones de pesos.

Entre sus funciones está velar por el cumplimiento de la Constitución y las leyes, recibir quejas y reclamos sobre el funcionamiento de la administración, vigilar la efectividad del derecho de petición, denunciar hechos que considere irregulares y defender los derechos e intereses colectivos.

  • Carolina Gutiérrez Torres | Elespectador.com

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