La entrevista de Cecilia Orozco |2 Sep 2012 - 12:16 am
"Teoría de Angelino es peligrosa"
Humberto de la Calle, primer vicepresidente después de la Constitución del 91, analiza la tensión política entre Juan Manuel Santos y su fórmula, Angelino Garzón.
Por: Elespectador.com
De la Calle advierte que el Gobierno no es dirigido por un “binomio”, que el segundo cargo del Ejecutivo es sólo “una llanta de repuesto” y que Garzón no puede montar una “tolda aparte” mientras ejerza el cargo. / Gabriel Aponte
Advierte que el gobierno no es dirigido por un “binomio”; que el segundo cargo del Ejecutivo es solo “una llanta de repuesto” y que Garzón no puede montar una “tolda aparte” mientras ejerza el cargo.
Cecilia Orozco Tascón.- ¿Cree que la renuncia que usted mismo decidió en su momento es el camino que hay que tomar cuando hay diferencias irreconciliables entre el vicepresidente y el presidente, o el primero está impedido de retirarse por haber adquirido una responsabilidad con sus electores, como argumenta Angelino Garzón?
Humberto de la Calle Lombana.- No creo que el vicepresidente tenga un mandato popular distinto al del presidente. En eso discrepo de Angelino. Es más, le hago una confesión: aunque yo venía de sacar el 17% de la votación en la consulta liberal (en el año 1994), no voy a ser tan tonto como para creer que llegué a la Vicepresidencia con votación propia. La gente eligió al doctor Samper y yo no puedo sacar pecho con sus votos. La teoría de Angelino es peligrosa. Él parece creer que hay una especie de binomio, algo que no tiene asidero político ni constitucional.
C.O.T.- En la segunda posición más importante del Estado, ¿cuánta dificultad entraña tomar la decisión de retirarse?
H.d.l.C.- Mi tesis fue esta: permanecer en la Vicepresidencia mientras se tramita el juicio al doctor Samper, por un imperativo obvio. Si la función del vicepresidente es reemplazar al presidente, ¿cómo se podía concebir que yo me retirara en el momento en que había un proceso en curso que podía haber significado la vacancia en la Presidencia? En cambio, cuando terminó esta situación y se despejó el panorama judicial del presidente, procedí a renunciar, algo que desde un principio entendí que era inevitable. Claro que es un proceso traumático, pero por mucho que repaso esos acontecimientos, cada vez me convenzo más de que era el único camino a seguir, tanto para mí como para las instituciones y, sorpréndase, incluso para el doctor Samper. Hubo quienes me pidieron que permaneciera en el cargo fungiendo como una especie de jefe de la oposición. Eso hubiera sido inaceptable.
C.O.T.- ¿Las críticas al jefe de Estado por parte del vicepresidente son legítimas?
H.d.l.C.- Es inevitable que existan diversos puntos de vista. Pero esto sólo se puede tramitar en privado. Es que no hay funcionario más dependiente que el vicepresidente, porque no tiene tareas asignadas. Fuera de ser llanta de repuesto, las demás funciones son enteramente contingentes y dependen de la exclusiva determinación del presidente.
C.O.T.- Si el vicepresidente tuviera asignadas constitucionalmente ciertas funciones de gobierno, ¿las diferencias entre el mandatario y él se eliminarían o se minimizarían?
H.d.l.C.- Sería peor tener ya no sólo una voz discrepante, sino todo un aparato burocrático en rebeldía.
C.O.T.- Dado que fueron elegidos bajo la misma fórmula, ¿el presidente debe consultar ciertas decisiones de la política global del Gobierno con su vicepresidente?
H.d.l.C.- Absolutamente sí. Mire usted: como lo señalé, nunca discrepé de la línea política de Samper. Entre él y yo se forjó una plataforma en la que puse mi granito de arena, aunque naturalmente él dictó la orientación principal. Esa agenda era buena para el país. Es una lástima que todo se hubiera echado a perder.
C.O.T.- ¿Santos pecó de ingenuo poniendo en su fórmula electoral en vez de a un compañero, a un rival?
H.d.l.C.- No tengo la respuesta a esa pregunta, pero sí puedo decir que Angelino se ha separado en temas sustanciales de la línea presidencial y eso es totalmente inconveniente.
C.O.T.- En el caso de Angelino Garzón, es obvio que él está armando una plataforma personal en vez de formar parte de la administración Santos. En su opinión, ¿él puede adelantar esa plataforma desde su posición oficial?
H.d.l.C.- Creo que no. El vicepresidente tiene derecho a darle cuerpo a su propia opción política hacia el futuro, pero mientras conserve su posición oficial debe limitarse a desarrollar el programa de gobierno convenido. Dicho de otro modo, no puede existir una agenda vicepresidencial distinta a la del presidente, que es la agenda de toda la administración.
C.O.T.- La renuncia y retiro del Gobierno, ¿habilitarían al vicepresidente para oponer su candidatura a la Presidencia, a la del jefe de Estado que lo llevó a su actual posición?
H.d.l.C.- Primero lo jurídico: la Constitución sólo le permite al vicepresidente aspirar a la Presidencia para el período siguiente, si el presidente decide no reelegirse. Aquí hay un vacío: ¿esta regla es absoluta o puede renunciar con cierta anticipación a las elecciones? Creo que está inhabilitado de todos modos para el siguiente período si el presidente se postula. Y su renuncia no elimina esa inhabilidad. En lo político el asunto es distinto. Nadie podría privar al vicepresidente de ventilar electoralmente sus propias ideas para un período ulterior. Como ocurre siempre, esto sólo lo juzgan los electores. Es el único juicio que tiene real valor político.
C.O.T.- El año pasado, mientras el vicepresidente se pronunciaba contra Santos, los amigos de Garzón en el Valle del Cauca impulsaban un movimiento que llamaron Centro Independiente. ¿Cómo se resuelve el problema de un Ejecutivo de dos cabezas?
H.d.l.C.- Ni política ni constitucionalmente la Vicepresidencia puede significar una especie de segunda cabeza del Ejecutivo. No hay espacio para un gobierno compartido. El vicepresidente no tiene posibilidad, mientras conserve esa posición, de montar una tolda aparte.
C.O.T.- Refiriéndose a sus diferencias públicas con Santos, Garzón utilizó, hace ya un año, las expresiones “acuerdo de voluntades” y “unidad en la diferencia”. ¿No es ese un tono de alguien que habla de tú a tú en lugar de una conversación entre el primero y el segundo en la escala jerárquica del Ejecutivo?
H.d.l.C.- La figura del vicepresidente, aunque pueda tener proyección hacia el futuro, no puede basarse en una rivalidad con el presidente. Enfatizo el sentido político de la norma constitucional que no le da funciones propias al vicepresidente. Y esa norma se adoptó así, explícitamente, para tratar de evitar una ruptura política en la cúspide del Poder Ejecutivo.
C.O.T.- Justamente usted formó parte, como ministro de Gobierno de la administración del presidente César Gaviria, de la Constituyente en la que se redactó la actual Carta Política. ¿Cuál fue la intención y el espíritu que los constituyentes quisieron imprimir cuando restituyeron después de casi un siglo la figura de la Vicepresidencia?
H.d.l.C.- Hubo un argumento institucional y otro político. El institucional era el de que se quería impedir que quien ejerciera la Vicepresidencia llegara al cargo sin el sustento del voto popular. En lo político se jugó a un esquema de alianzas en la fórmula electoral que debilitara el bipartidismo tradicional. Muchos de quienes participaron en ese proceso temían, sin embargo, que la Vicepresidencia se convirtiera en un palo en la rueda del Gobierno. Los constituyentes Carlos Lleras de la Fuente y Hernando Herrera propusieron una buena solución: dejar la figura del designado, pero con la sola tarea de convocar a elecciones. Eso resuelve todos los problemas: nadie desempeña la Presidencia sin voto popular y se evitan las tensiones que genera la Vicepresidencia.
C.O.T.- En términos generales, ¿una reforma constitucional sería conveniente para eliminar la Vicepresidencia o para reformarla?
H.d.l.C.- Podría eliminarse y no pasa nada. Aunque también han existido problemas con algunos designados, pero por ser esta una institución menos vistosa, se presta, en menor grado, para el choque de trenes.
C.O.T.- En particular, ¿sería conveniente presentar y tramitar ahora, en medio del conflicto entre presidente y vicepresidente, la eliminación de la Vicepresidencia?
H.d.l.C.- He entendido siempre que una decisión de esa naturaleza sólo tendría vigencia después del actual período presidencial.
C.O.T.- En todo caso, iniciar el trámite de la reforma ahora podría interpretarse como una retaliación del presidente Santos contra Garzón. Si las relaciones entre ellos dos se complican más o si Garzón decide subir las tensiones como pareciera, ¿se legitimaría una iniciativa parlamentaria en ese sentido?
H.d.l.C.- Me parece legítimo discutirlo ahora, pero con dos salvaguardas: la primera, lo que acabo de comentar, es decir, que no tenga vigencia para el actual vicepresidente. Y la segunda, que —tal como lo interpreto en la norma constitucional—, el doctor Garzón sólo pueda presentar su candidatura presidencial en 2014 si Santos no lanza su candidatura.
C.O.T.- En últimas, podría uno decir que las críticas de Angelino Garzón son tolerables porque esta es una democracia que goza de libre expresión.
H.d.l.C.- Nada tiene que ver la libre expresión. El vicepresidente llega a ese cargo en uso de su libertad. Lo que no puede creer es que tiene un mandato propio o que está allí como una especie de ombudsman para regañar al presidente cuando se separa de sus ideas. Cuando Angelino dice que él no fue elegido para decirle al presidente lo que “quieren oír sus castos oídos”, pronuncia una frase desafortunada. Él no es el prefecto de disciplina llamado a pegarle al presidente en la manito con una regla para que se comporte.
C.O.T.- La última salida de Garzón contra Santos tiene relación con el nombramiento del otro Garzón, Lucho, en un cargo que podría asumir el propio vicepresidente. ¿Está de acuerdo con esta afirmación que se ha hecho en los medios?
H.d.l.C.- La reacción de Julio Roberto Gómez (presidente de la Central Unitaria de Trabajadores, CUT, en defensa de Angelino Garzón) podría ser indicativa de algo así.
C.O.T.- Otro lío que se presenta con el vicepresidente: su enfermedad. Si un funcionario, cuya responsabilidad única es la de sustituir al presidente, no puede asumirla por sus condiciones de salud. ¿Podría reemplazarse?
H.d.l.C.- La Constitución prevé un mecanismo para declarar la vacancia de la Vicepresidencia cuando hay incapacidad permanente de quien la ejerza.
Conflictivas relaciones
La Vicepresidencia desapareció en Colombia en 1905, cuando Rafael Reyes cesó en sus funciones a Ramón González Valencia. La figura revivió en 1991, 86 años después, cuando Gaviria convocó a una Asamblea Constituyente que le dio nacimiento a la Carta Política de 1991. Ernesto Samper, presidente entre 1994 y 1998, designó como su segundo de a bordo a Humberto de la Calle, primero en ser vicepresidente en esta era y primero en entrar en contradicción con el recién elegido. De la Calle renunció en medio de un fuerte enfrentamiento con su superior por el denominado proceso 8000. Fue reemplazado por el exministro Carlos Lemos Simmonds que terminó su encargo sin conflictos. En el gobierno de Andrés Pastrana, el vicepresidente fue el pacífico Gustavo Bell. Álvaro Uribe eligió para su fórmula electoral al periodista Francisco Santos que permaneció en el cargo durante los ocho años de las administraciones uribistas. De él se rumoró que había tenido dificultades de relación con su jefe pero nunca pasaron a mayores. Juan Manuel Santos escogió a Angelino Garzón, hoy, en el ojo del huracán pese a su enfermedad, por las declaraciones retadoras que ha entregado a la prensa contra quien lo llevó al alto círculo del poder central.
Vicepresidente poco amistoso
La fórmula Juan Manuel Santos – Angelino Garzón ganó las elecciones en mayo de 2010 y asumió el gobierno el 7 de agosto. En diciembre de ese año Garzón lanzó su primer dardo: criticó el aumento del salario mínimo para 2011. El jefe de Estado reaccionó modificando la decisión. Envió así el mensaje de que el vicepresidente tenía poder y mando. En febrero de 2011, el vicepresidente se le atravesó al ministro Germán Cardona a favor de los manifestantes, cuando el jefe de la cartera de Transporte enfrentaba un paro camionero. Pocos días después, el segundo de la administración objetó el artículo del Plan Nacional de Desarrollo que fijaba incremento de la edad de jubilación. El gobierno retiró el artículo. Y luego invadió los terrenos del Departamento de Planeación cuando manifestó su desacuerdo con los índices de pobreza. Exasperado, Santos dio, por primera vez, declaraciones en su contra aunque sin mencionarlo: “"El funcionario (que quiera discrepar del gobierno) tendría que retirarse y hacer su reclamo desde afuera”. El vicepresidente, retador, dijo que nadie le puede pedir la renuncia. Después Santos quiso enviarlo al exterior postulándolo para la OIT pero fue un esfuerzo vano. La enfermedad que aqueja al “vice” no lo sacó de su línea: en cuanto se recuperó, volvió a la carga. Hoy es un fardo que Santos no sabe dónde poner.
Por: Elespectador.com
Última hora
-
| Jun 18 - 4:18 pm Estos son los hombres que compiten por el título del más bello de Cartagena
-
| Jun 18 - 4:16 pm "Ferrari puede estar al nivel de Red Bull en Silverstone"
Lo más compartido
-
Especial | Jun 18 - 12:37 pm Valor compartido, una estrategia empresarial de alto impacto
Opiniones
Este es un espacio para la construcción de ideas y la generación de opinión.
Este espacio busca crear un foro constructivo de convivencia y reflexión, no un escenario de ataques al pensamiento contrario.
Para opinar en esta nota usted debe ser un usuario registrado.
Regístrese o ingrese aquí
Publicidad
Más de La entrevista de Cecilia Orozco
"He debido saber que algo me estaba pasando"
1 Jun - 9:00 pm Clara López cuenta cómo llegó a la clínica a buscar remedio para una dolencia pulmonar y salió operada de un tumor cerebral.






Opinión por:
IVAN ECHEVERRI MEJIA
Dom, 09/02/2012 - 22:06
Opinión por:
La Paz y la Justicia
Dom, 09/02/2012 - 14:58
Opinión por:
La Paz y la Justicia
Dom, 09/02/2012 - 15:24
Opinión por:
La Paz y la Justicia
Dom, 09/02/2012 - 15:12
Opinión por:
Orlansar
Dom, 09/02/2012 - 14:19
Opinión por:
La Paz y la Justicia
Dom, 09/02/2012 - 13:32
Opinión por:
La Paz y la Justicia
Dom, 09/02/2012 - 13:41
Opinión por:
Victoria Avila
Dom, 09/02/2012 - 12:52
Opinión por:
aguila53
Dom, 09/02/2012 - 12:48
Opinión por:
Andinista
Dom, 09/02/2012 - 12:34
Opinión por:
Zarovni
Dom, 09/02/2012 - 12:32
Opinión por:
ali cates
Dom, 09/02/2012 - 12:25
Opinión por:
CAPRILET
Dom, 09/02/2012 - 12:02
Opinión por:
Marmota Perezosa
Dom, 09/02/2012 - 11:55
Opinión por:
nelinho
Dom, 09/02/2012 - 11:54
Opinión por:
germansace
Dom, 09/02/2012 - 11:49
Opinión por:
jinetepaisa
Dom, 09/02/2012 - 11:17
Opinión por:
germansace
Dom, 09/02/2012 - 11:43
Opinión por:
ferchogomez7
Dom, 09/02/2012 - 10:56
Opinión por:
ARMUGA
Dom, 09/02/2012 - 10:52
Opinión por:
CARV
Dom, 09/02/2012 - 10:46
Opinión por:
astorspace
Dom, 09/02/2012 - 10:36
Opinión por:
nalcam
Dom, 09/02/2012 - 10:27
Opinión por:
CARV
Dom, 09/02/2012 - 10:53
Opinión por:
EQUALITO
Dom, 09/02/2012 - 10:15
Opinión por:
filosofo pensador
Dom, 09/02/2012 - 10:05
Opinión por:
CARV
Dom, 09/02/2012 - 10:42
Opinión por:
sablemocho
Dom, 09/02/2012 - 10:39
Opinión por:
charles lopez
Dom, 09/02/2012 - 09:59
Opinión por:
filosofo pensador
Dom, 09/02/2012 - 09:53