Negocios| 4 Dic 2007 - 11:27 am

Luis Felipe Loaiza, presidente de Philips Grupo Andino

Iluminación y calentamiento global

Por: Hugo Sabogal / Especial para El Espectador
Luis Felipe Loaiza, presidente de Philips para Colombia, Venezuela, Ecuador y Perú, tardó unos minutos en llegar a la cita por culpa del denso tráfico bogotano. Venía desde la planta de la empresa en la Zona Franca de Fontibón, al oeste de la ciudad, metido en una maraña de buses, busetas y automóviles, todos emitiendo gases contaminantes. Estas circunstancias, sin duda, lo traían más que predispuesto a hablar de un tema cada día más presente en las agendas de los medios comunicación y de los centros de discusión política. ¿Cómo puede ayudar cada sector productivo y cada individuo para preservar el futuro de la tierra y de la especie humana?
Luis Felipe Loaiza
Foto: El Espectador
Luis Felipe Loaiza, al igual que muchos otros líderes empresariales, es consciente de los enormes riesgos de dejar sin control el llamado "efecto invernadero".

Loaiza, al igual que muchos otros líderes empresariales, es consciente de los enormes riesgos de dejar sin control el llamado "efecto invernadero", que por estas fechas -tanto en Colombia como en el resto del mundo- está insinuándonos la ola de desastres naturales que se avecinan si la población mundial se queda inmóvil.

Con sólo ocho meses en Colombia, Loaiza ya ha dado pasos concretos para mostrar el compromiso de su empresa con la preservación del medio ambiente. La noche anterior a nuestro encuentro, en el restaurante La Brasserie, había lanzado, en compañía de las directivas de Almacenes Éxito, un programa de reemplazo de bombillas que comenzará a operar a partir de este fin de semana en todo el país. Según el plan, los consumidores podrán obtener un bono de $5.000 por la entrega de bombillas incandescentes de cualquier marca y en cualquier estado como aporte para comprar una nueva lámpara fluorescente, que normalmente se comercializa a $7.500 la unidad.

Botando corriente

Aunque parecería otra estrategia comercial para generar ventas, la campaña de Philips y Almacenes Éxito representa apenas un pequeño esfuerzo para reducir la demanda de energía y, en consecuencia, liberar menor cantidad de elementos contaminantes a la atmósfera, resultantes, a su vez, del funcionamiento de generadoras eléctricas.

Una bombilla incandescente necesita una enorme cantidad de calor para poner al rojo sus filamentos (1.700 grados) y poder así emitir luz. En cambio, una lámpara compacta fluorescente requiere solamente del 20 por ciento de la energía para producir la misma cantidad y calidad de luz. Por otro lado, las lámparas incandescentes tradicionales duran apenas un año, mientras que las fluorescentes tienen una vida útil de seis años. Si se piensa que estas últimas ahorran, por unidad, unos $1.500 mensuales en consumo, en cinco meses se ha librado la inversión, generando ahorros notorios durante los próximos cinco años y medio.

"El mundo entero marcha en el mismo camino", dice Loaiza. Estados Unidos y Europa deberán cambiar todas las bombillas incandescentes en un período de cinco a ocho años, agrega. Y en Colombia, según un conjunto de disposiciones en trámite, el reemplazo deberá hacerse hacia 2010. Es más: un decreto que ordena el cambio de las incandescentes por las fluorescentes entrará en vigencia el 1 de enero en todas las dependencias públicas.

Para el Estado colombiano, la posibilidad de bajar el consumo de energía es prioritaria, pues no sólo permitirá intervenir la emisión de contaminantes, sino que reducirá la presión para construir nuevas centrales eléctricas. "Diez millones de bombillos incandescentes de 60 vatios exigen una planta de 600 megavatios de energía, es decir, que su reemplazo por lámparas fluorescentes haría innecesaria la construcción de más plantas hidroeléctricas o termoeléctricas. El impacto, sin duda, es enorme".

El problema es que el consumo anual de bombillos incandescentes se sitúa alrededor de 13 billones de unidades, mientras que la producción de espirales fluorescentes, aptas para el hogar, es de apenas 2 billones. Philips y otros fabricantes, como General Electric, Osram y Sylvania, están construyendo entre dos y tres plantas anuales de estos artefactos para incrementar la oferta, lo que implica que pasará un tiempo antes de contar con suficiente producto para satisfacer la demanda. "Lo único cierto es que, en menos de 10 años, toda la iluminación del planeta se hará con lámparas fluorescentes", apunta Loaiza.

El sector energético está convencido de las bondades de la nueva tendencia, pues el impacto del calentamiento global está generando serios problemas en todos los países del mundo, empezando por Colombia y sus vecinos. "El Nevado del Ruiz ha perdido su nieve, igual que dos de los cuatro cerros tutelares de Quito", dice Loaiza, ecuatoriano de nacimiento, quien ha trabajado en Brasil, Italia, Perú y Colombia. Y no es un problema de estética, pues la desaparición de la nieve también reduce la existencia de fuentes de agua naturales.

"El problema es peor si miramos la situación de las nieves perpetuas del Himalaya", advierte Loaiza. El riesgo de sequía en vitales fuentes de agua como los ríos Amarillo y Azul, de China, e Indo y Ganges, de India, podría generar una catástrofe de enormes proporciones, agrega. "¿Se imaginan lo que puede ocurrir si la mitad de la población mundial no tiene agua para beber ni producir alimentos? Si no actuamos ahora, no lo haremos nunca".

DE POSTRE

- La urgencia del tema no dejó mucho tiempo para trivialidades. Pero, consecuente con su visión de sustentabilidad del planeta, Luis Felipe Loaiza, presidente de Philips para el área andina, consume pescado y hortalizas.

- Disfruta de un buen vino, aunque apenas ahora está incursionando más allá del Cabernet Sauvignon. Hoy se atreve con el Carménére chileno y el Malbec argentino. El almuerzo lo acompañamos con un Pinot Noir chileno para asegurar el buen ensamblaje con su entrada de croquetas de cangrejo y su plato fuerte de corvina a la plancha.

- A pesar de las tensiones producidas por el tráfico bogotano, Loaiza y su familia se regodean a sus anchas en la ciclovía dominical. "No he encontrado nada parecido en ningún otro país", dice. "Es una actividad de enorme beneficio colectivo".

- Sobre las nuevas tendencias de iluminación en el mundo, Loaiza anticipa la llegada de las fuentes sólidas de luz, basadas en transistores o en LEDs. "Va a ser toda una revolución, y Philips marcha al frente, lo mismo que lo hizo con el casete de audio y el CD".

- La iluminación es vital en el ambiente de trabajo, en el hogar, en la vida nocturna de las ciudades y en la exhibición de productos y alimentos. Una persona de 50 años requiere el doble de luz de lo que necesita un joven de 20 años.

  • Hugo Sabogal / Especial para El Espectador | EL ESPECTADOR

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