Prevención, única alternativa

El cáncer es una enfermedad de muy larga evolución y, al menos en cáncer de cuello uterino, podemos evitar la muerte si hacemos la detección oportuna de las lesiones precancerosas.

El cáncer es una enfermedad de muy larga evolución y, al menos en cáncer de cuello uterino, podemos evitar la muerte si hacemos la detección oportuna de las lesiones precancerosas.

Las mujeres hemos creído por muchos años que una citología al año nos puede salvar de morir por este cáncer. Por eso la mayoría nos la hacemos cada año, y sabemos además por qué y para qué nos sirve la citología. Así nos lo confirman estudios de Profamilia, el Instituto Nacional de Cancerología y la Universidad de Antioquia.

¿Por qué entonces en Colombia mueren diariamente 9 mujeres por esta enfermedad? ¿Por qué, si aquí usamos la misma citología que en Estados Unidos o Inglaterra, la situación para las mujeres colombianas es tan dramática? ¿Somos diferentes las mujeres colombianas? ¿O es diferente la citología en Colombia?

Estudios científicos de Canadá y Estados Unidos nos muestran que entre 10 mujeres que tienen el riesgo de tener un cáncer de cérvix, la citología sólo logra identificar correctamente entre 3 y 5. Sólo que en estos países, a las mujeres aparte de que se les hace la citología, se les llama insistentemente, y tienen los servicios ginecológicos disponibles donde realizarse los exámenes que siguen después de la citología y tratamientos adecuados y sin demora. Inglaterra y Costa Rica demoraron cerca de cinco años en mejorar los programas que mostraran un relativo éxito. Ellos debieron implementar bases de datos que automáticamente llevan la información sobre todos los procedimientos que va recibiendo cada una de las mujeres, hasta asegurarse de que ninguna ha quedado por fuera de ser examinada o tratada si es el caso. Asimismo, laboratorios de citología centralizados con técnicas estándar de muy alta calidad.

Alrededor de 9 millones de mujeres colombianas que están entre los 25 y los 69 años, es la población que debe ser examinada con la citología para saber si está en riesgo de presentar el cáncer, pero el riesgo es drástico en mayores de 30 años, que son positivas para el VPH.

La vacuna contra el VPH, el causante de todos los casos de cáncer de cuello uterino, está recomendada entre los 9 y los 26 años, ya que los beneficios de esta son máximos en mujeres sin previa exposición al virus. Con un costo de un millón de pesos, esta vacuna es un sueño para la gran mayoría de las mujeres colombianas.

Nuestra única y actual alternativa es mejorar la prevención. En el sistema actual de seguridad social, replicar las historias de países desarrollados se ve muy difícil. No existe programa centralizado y las actividades para la prevención (citología, colposcopía, biopsia, tratamiento, etc.) son ofrecidos por diferentes entidades del sistema de seguridad con poca o ninguna comunicación entre éstos e inclusive con barreras para que las mujeres accedan a ellos.

Sistemas de información, de la magnitud de un programa nacional, o inclusive departamental, requiere inversiones cuantiosas para su implementación y sostenimiento. Desarrollar el sistema de calidad externo para los cientos de miles de citologías que se llevan hoy en día a cabo en pequeños y grandes laboratorios, puede tomar muchos años y requiere esfuerzos técnicos, jurídicos, educativos y económicos de gran magnitud.

Aun este esfuerzo puede resultar infructuoso, ya que la mayor mortalidad en Colombia es entre las mujeres con dificultades para el desplazamiento y transporte hasta los sitios de prestación de servicios de salud. Se requiere decisión política y mucho conocimiento para enfrentar el problema. Es necesario estar dispuestos a contemplar otras posibilidades, como nuevas y diferentes pruebas de detección temprana más sensibles o rápidas.

Está demostrado hasta la saciedad que la prueba molecular que detecta el material genético del VPH es mejor que la citología para la detección precoz de las lesiones. De igual manera, la inspección visual del cérvix, combinada con tratamiento inmediato, ofrece una alternativa rápida y efectiva, como se observó en mujeres africanas y de la India. Esto es ideal para las mujeres de regiones donde no es fácil el desplazamiento al lugar de la prestación del servicio. Sin embargo, aun en la eventual posibilidad de estas nuevas alternativas, en Colombia el programa se concentra en la toma de la citología y no contamos con el escenario mínimo de programa central que ofrezca seguimiento y control de calidad, inclusive al acceso y la prestación del servicio ginecológico.

Mientras las mujeres pobres de Colombia tengan que seguir de puerta en puerta mendigando la orden para que les ofrezcan los exámenes ginecológicos complementarios para el diagnostico definitivo y el tratamiento que siguen después de la citología, se seguirán muriendo de cáncer de cuello uterino.

*Coordinadora Grupo Infección y Cáncer, Facultad de Medicina, Universidad de Antioquia.

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