'Yo seré tu espejo'

'Summus, lujo con inteligencia', revela en exclusiva las primeras imágenes que Ruven Afanador presentará el próximo 25 de agosto en la exposición en el Mambo.

Han sido casi tres décadas de trabajo ininterrumpido para las más importantes revistas y casas editoriales del mundo. Por eso es tan difícil sintetizar la obra de Ruven Afanador en tan sólo 80 retratos.

La exposición Yo seré tu espejo, que se presentará el 25 de agosto en el Museo de Arte Moderno de Bogotá, es una retrospectiva de imágenes en blanco y negro en las que se ve el hilo conductor que entrelaza la obra del fotógrafo. Afanador reconoce que este fue un proceso más complejo de lo que imaginó. “Fue como esculcar en un armario antiguo en el que iban apareciendo fotografías que no recordaba haber tomado, pero que no quería dejar por fuera”. Además, asegura que esta ha sido una experiencia valiosa porque le permitió volver a aprender de sí mismo. “Me hubiera podido inclinar por un ángulo de moda o de celebrities de Hollywood,  pero a medida que avanzaba en la edición sentía que debía tomar una dirección más personal, escoger los retratos que han marcado algún punto importante en mi carrera y en mi vida. En este sentido, las imágenes que presento tienen más el espíritu de la revista The New Yorker”.

La selección final es una muestra heterogénea, con retratos de políticos como Bill y Hillary Clinton, modelos como Vanessa Paradis y estrellas de cine como Cate Blanchett y Marion Cotillard. Pero también aparecen personajes anónimos que se atravesaron de manera espontánea en la vida de Afanador. “Aunque la edición de las fotos fue una tarea compleja, hay ciertas imágenes que desde el principio sabía que debían formar parte de la exposición. Una de ellas es el retrato que tomé del criador de tarántulas —la foto más antigua de la exhibición—. Otra es el retrato de Cate Blanchett que tomé para The New Yorker, pero que nunca se publicó”.

Otro factor que planteó un gran reto fue montar una retrospectiva dentro de un ambiente museográfico basado en imágenes producidas en un ámbito comercial como el de las revistas. Cada uno de los 80 retratos escogidos fueron tomados para medios impresos, con las limitaciones editoriales, comerciales y de tiempo que esto representó para él.

El trabajo de Ruven Afanador posee una naturaleza lineal, es una obra inacabada que se complementa siempre con la siguiente fotografía. Contrario al trabajo de algunos de sus ídolos del siglo XX, como Irving Penn y August Sander, quienes incursionaron en la fotografía de manera intuitiva y durante su vida tuvieron varios puntos de rompimiento. “Me siento muy cómodo con el estilo y la evolución de mi trabajo. Me parece muy bonito que una foto recuerde otra foto. No me gustan los rompimientos, porque es algo traumático. Prefiero que mi siguiente fotografía sea un reflejo y una continuación de la anterior, eso asegura una continuidad estética, algo esencial en mi obra”.

Ruven Afanador recuerda que el fotógrafo norteamericano Richard Avedon le dijo alguna vez: “La fotografía es la realidad, pero no la verdad”. Marilú Menéndez cree que en el caso de Afanador es todo lo contrario: “No son la realidad, pero son la verdad. Sus fotografías llevan a seres célebres, bellos muchos, humanos todos, a un espacio que trasciende la obsesión contemporánea por la fama, un lugar íntimo y honesto de intensa complicidad con el fotógrafo…”.

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