Cultura |26 Mayo 2012 - 9:01 pm

El escritor murió el 4 de marzo de 1977, a los 26 años

Contra el mito de Andrés Caicedo

Este ensayo desmitifica a un ícono literario de Cali y de Colombia en la década de los 60.

Por: Ángel Castaño Guzmán/Especial para El Espectador
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Andrés Caicedo, autor de ‘¡Que viva la música!’. / Archivo Andrés Caicedo, autor de ‘¡Que viva la música!’. / Archivo

Exposición de manuscritos y fotografías en la sala audiovisual de la Biblioteca Luis Ángel Arango; curaduría de Luis Ospina; extenso artículo de Sandro Romero en el número 126 de la revista El malpensante; reedición, esta vez en el sello Alfaguara, de ¡Que viva la música! La enumeración fácilmente podría superar las palabras de esta diatriba. Haciendo caso omiso a mi aspecto de buitre, pelear con los muertos no ocupa un renglón de mi agenda. Sin embargo, algo entre las bambalinas del boom caicediano siembra, cuando menos, sospechas. Quizá la cuestión radica en el manejo dado por los deudos a los despojos de los artistas, sean los huesos o las hojas dejadas en una gaveta. Trátese de la viuda de Roberto Bolaño, la de Borges o los albaceas de contra quien va dirigido este texto, para el caso da igual, los herederos transforman el legado del difunto en una marca de moda, en el seductor clic de máquinas registradoras.

A pesar suyo, mas gracias a sus pocos buenos amigos, Andrés Caicedo pasó de malogrado escritor y prematuro suicida —¿cuál no lo es?— a estandarte de una generación que a punto estuvo de darles un vuelco a las instituciones sociales, pero a la postre resultó acomodada en la burocracia antes blanco de escupitajos y pedradas. Sobre el caleño se ha dicho mucho, la mayor parte de lo cual no resiste un examen minucioso, como a menudo sucede con las leyendas mediáticas. Por ejemplo, la diadema de inventor de la narrativa urbana en Colombia ciñe la melenuda testa del creador de Ojo al cine. Sus personajes, dicen los misarios de la liturgia caicediana, están desgarrados por la disyuntiva de aquello que de ellos se espera y sus reales ambiciones. O el socorrido mantra de intelectuales de naricilla respingada y calculada marginalidad: por fin alguien le dio respiración boca a boca a la momificada novela de esta esquina del continente.

A lo anterior, contesto en orden: Cali es apenas la escenografía de los relatos del cinéfilo, no su núcleo. El Madrid de la posguerra es el centro discursivo de La colmena; Bogotá, al menos la maltrecha red vial, es la médula de Ciudad Baabel; el D.F. es la nuez de La región más transparente. La urbe deja de ser escenario y cobra la dimensión de personaje principal cuando los pequeños dramas de los habitantes pasan a un segundo plano y sirven de pretexto para captar las vibraciones del fenómeno citadino. Nada de eso ocurre en los libros de Caicedo.

Segundo, la desazón existencial de los jóvenes de los años maravillosos, y utilizo la cursiva en una expresión que adquirió con el tiempo ropaje de cliché, es el resultado, entre otras cosas, del triunfo de un modelo socioeconómico basado en la producción y el consumo, y de las secuelas de la conflagración europea de los cuarenta. Eso en la cuna del rock: Inglaterra y EE.UU. En Colombia el diagnóstico es completado por las cientos de matanzas elevadas a la categoría de guerra por nuestra proverbial costumbre de creer que cambiándole de rótulo el problema pierde virulencia. Con esas coordenadas, entendemos de dónde viene la angustia sin matices no sólo de Andrés sino de un no menor número de artistas coetáneos. Además, la declaración de la juventud como umbral de una muerte digna, amén de típica bravata adolescente es un pastiche de la afirmación del personaje de un filme de Nicholas Ray y del famoso aparte de una canción de The Who. La canonización del muerto por propia mano es una estupidez sólo comparable con su total defenestración. El suicidio no mejora la obra ni la enturbia.

Tercero, la salud de la novela colombiana del siglo XX es envidiable. Además del fenómeno García Márquez, del ecuador de la centuria hasta los ochenta proliferan trabajos de registros interesantes. Baste mencionar los nombres de Fanny Buitrago, Gustavo Álvarez Gardeazábal, Umberto Valverde, Germán Espinoza y Óscar Collazos. En síntesis, Caicedo merece un puesto en los manuales de literatura colombiana —no un capítulo ni una nota pie de página; ojalá un párrafo no escrito por Sandro Romero—, pero lejos está de ser el ábrete sésamo de una tradición valiosa incluso si de él prescindiera.

Así como el destino de Bolívar es eficaz metáfora de la suerte de América Latina —cada quien usa a su antojo la proclamas del prócer, desde el bufón de Chávez hasta los no menos risibles patriarcas del conservadurismo—, Andrés Caicedo ilustra el saldo de los sesenta en Colombia. Lectura obligada en colegios y universidades, santón de una hornada de angelitos con el destino reluciente de Master Card, ícono vendido a cuentagotas pero con pulso firme, rebelde bien visto por el establecimiento literario, alma y nervio del interesante y ya vetusto Caliwood, Caicedo, al menos su póstuma celebridad, es el fruto de una cruzada publicitaria de familiares y amigos. A fin de cuentas, el anzuelo propagandístico en torno a su silueta consiste en asimilarla con un contexto histórico de utopía y drogas. De esa forma, como por arte de magia, la alusión al nombre de Caicedo de inmediato conduce a la época en la cual Ricardo Ray no era un nostálgico pastor protestante y la delincuencia tenía el rostro de James Dean y no el de un pistolero narcotizado.

Una facción de herejes propuso una interesante variación de la doctrina oficial del cristianismo: Jesucristo es la creación suprema de Pablo de Tarso. Aprovechando el cese de actividades del Santo Oficio, concluyo con una parodia de la sacrílega tesis: Andrés Caicedo es tal vez la mejor invención de la mente de Sandro Romero y, en menor medida, de la de Luis Ospina. De hecho, el asunto traspone los umbrales del chiste. El paralelismo entre Pablo de Tarso y Sandro Romero merece el calificativo de sorprendente. Ninguno conoció en persona a Cristo o a Caicedo, no obstante escribieron hasta la extenuación sobre el uno, el primero, o el otro, el segundo. Sin el denuedo apostólico de Pablo y Sandro, Jesús habría sido un sedicioso más, crucificado por los romanos, y Andrés, otro joven burgués con veleidades de genio a quien se le fue la mano con la dosis de calmantes.

Por: Ángel Castaño Guzmán/Especial para El Espectador
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KARMEN3105

Jue, 06/06/2013 - 00:55
Si Andres Caicedo no se hubiera suicidado no sería nadie.... ni siquiera estaríamos hablando de el....
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danielito_Bang_patiño

Mie, 06/06/2012 - 12:37
Poco o nada importante aportó la loca de Caicedo, así que dejen de llorar. Fue una simple loca, que escribió bien, sí, que ¡Qué viva la música! es una buena novela, también, pero déjenlo tranquilo en el infierno.
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Espiraludo

Mie, 05/30/2012 - 09:12
pff que basura de articulo, porque jamas sera un ensayo, jamas! este man nunca fue a cali a echarse una paleta odiando la burguesia, es mas burgues que caicedo! y habra leido una sarta de hediondeses para hacer esas acotaciones tan "precisas". Reconoce que pierde el estigma de comentar con base en el paradigma cristiano, oh! y le abono el hecho dde comparar a judas con luis ospina! finisimo. bah! gracia por la informacion de hecho me guusto caicedo por ser un cualquiera con suerte, un perdedor perdido, un poeta digno de mi asco, un angelito empantanado y bah!
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Trimurti

Mie, 05/30/2012 - 00:40
Entre alg-otras cosas, una si es muy cierta, la historia, indudablemente precisa una revisión harto más seria. Quizá no tan sanguinolenta y ruidosa, o tal vez un poco más, bueno, eso depende, pero, como ejercicio de resistencia a procesos de divinización superfluos y vacuos como sucede con este caso particular, que de por sí no lo es, está bien. Habremos de leer un poco mejor. Por lo pronto, dejemos el resto a una contrariedad algo emotiva.
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alvaro4

Mar, 05/29/2012 - 09:19
Este artículo demuestra el desconocimiento de la obra de Andres Caicedo, de Cali, de la época. Además, su prosa es insulsa, pretenciosa. Sus citas no vienen al caso y sí demuestran que usted está alineado con los cánones (García Marquez etc). Dedíquese a otra cosa. Escriba manuales para colegios o universidades, allí le puede ir mejor.
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burbujas

Mar, 05/29/2012 - 01:38
Ángel Guzmán escribe contra el mito de Andrés Caicedo y qué chistoso! ayuda a que se quiera leer el mito, he pospuesto por muchos años su lectura pero llegó la hora y espero disfrutarla y crearme mi propio criterio, así que gracias! señor Guzmán y a todas y cada una de las opiniones y con la compra de mi primer libro espero ayudar a engrosar la billetera de alguien, eso no me preocupa, me gustaría que en mi país la cultura fuera gratis pero no lo es, así que si Romero y Ospina se benefician pues chévere, yo habré leido un libro más.
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Angie de Blanes Cortés

Lun, 05/28/2012 - 18:59
Como profesora me volví estudiosa de la obra Caicediana, gracias al impacto de la experiencia pedagógica. Y como tal he descubierto, que en donde menos se le conoce es en Cali, donde más se le quiere es Medellín, donde más se le está leyendo es el extranjero, especialmente en Estados Unidos en la universidad de Pitsburg, de donde vienen las siguientes palabras de Juan Duchesne Winter: "Cali es una gran ciudad ... que le presta el sol inclemente a su valle de azúcar. Pero Caicedo le ha regalado un Mito a Cali, con especial potencia, que concentra una fuerza y un magnatismo inigualables" (Duchesne, 2007:54). Y como si fuera poco, en febrero nos visitó Bernard Cohen, traductor de QVLM, al francés, se fue fascinado con Cali, sus habitantes y prometió regresar en septiembre...
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Angie de Blanes Cortés

Lun, 05/28/2012 - 18:50
Hace 7 años, a los 24 años de residir en Cali, la ciudad de Andrés, me hice la pregunta pedagógica como maestra de literatura en secundaria: ¿Qué tan vigente es el mito Andrés Caicedo como escritor para adolescentes? compré "El atravesado" y fui a leerles al noveno más indisciplinado del colegio: "A mí el primero que me enseñó a pelear fue mi amigo Edgar Piedrahíta", tan pronto terminé la frase, los chicos estaban a mi alrededor, ansiosos por saberlo todo. Aquí empezó la bola de nieve, denominada "Grupo Andrés Caicedo Muchos Buenos Amigos, en la cual viajamos por los universos de Vargas Llosa, Poe, el cine clásico y que hoy los espera en Cali para que vean todo en gran angular, como le escribía Andrés a Mayolo, para que se regresara de Bogotá.
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lotecajica

Lun, 05/28/2012 - 10:16
Nombrar a marquez, borges, cristo, bolivar, james dean etc.....en tres parrafos ..................algo nunca visto !!!!!!!!!este angel es un iluminado jajajaajjajaa a ver cuando vemos otro articulo con tantos nombres por frase jejejjjee buena esa guzman!!
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ledjorge

Lun, 05/28/2012 - 05:45
Esto no desmitifica nada. Es solo una opinion bien escrita, con algunas verdades confirmadas. Opinión al fin y al cabo. Atacar el mito requiere discutir mas a fondo el sentido de los textos de Caicedo, no el hecho de que un grupo de personas se encargaron de venderlo al estilo Kurt Cobain. Para cuando la segunda parte?
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lotecajica

Lun, 05/28/2012 - 10:07
BIEN ESCRITA????? hummmmm creo que esta llena de palabreria insulsa y rebuscada..... se la hice leer a un sobrino que es muy pilo y redactor del periodico de su colegio lee bastante y el pelao me dijo no entendi que quiere decir!! ............... creo que el ¨periodista¨solo queria llamar la atencion y bueno a qui estamos no!!jejejejjee desmitificar con tres parrafos a un escritor??? jejejjeje no se... eso es para genios y este articulo no tiene nada de genial...cierto pastora!!
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Gauxilexo

Lun, 05/28/2012 - 00:03
No me sorprendo de la profundidad de Biblioteca que nos llegan de los escritos de "El espectador". Si desea comentar Andrés Caicedo necesita meterse en su cuerpo: en su realidad. Y no mirar desde ésa literatura de diccionarios, y excelsos como Gabo...
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AlejandraGzr

Dom, 05/27/2012 - 22:58
Titulo pesado para tal contenido, Andrés Caicedo merece más que un parrafo dentro de la literatura colombiana, muy aparte de García Marquez y concuerdo con que no debe ser escrito por Sandro Romero, se jactan de ser los casi dueños del legado de Caicedo, que por cierto gracias a ellos, quedó expuesto, y ni siquiera en su totalidad. Por fortuna la unica testigo de todo lo que pasaba por la cabeza de Caicedo, es esa máquina de escribir que está en la exposición.
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ladona

Dom, 05/27/2012 - 16:01
lo que pasa es que pasa es que solo demuestra la forma artificial en que funcionan las indrustrias culturales. me parece sin embargo un acto noble de los amigos.... por que no? pero porque NADIE puede criticar a los :iconos: inventados de la cultura...y si a mi no me gusta andres caicedo? eh. En COLOMBIA no se puede criticar. Eso es el punto. POr eso APLAUDO este articulo.
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lotecajica

Lun, 05/28/2012 - 10:11
la critica es buena pero bien escrita aqui estamos criticando la forma no el contenido!!
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ladona

Dom, 05/27/2012 - 15:49
Al fin algo INTERESANTE. Siempre todos a lambonearle al artista de moda en colombia. Sandro romero que pesadilla. Luis Ospina que personaje tan desagradable. Bravo¡ Ademas el papel de la critica es precisamente mirar las cosas de otro modo. Ojala sigan publicando articulos asi. Gracias.
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Iván David C

Dom, 05/27/2012 - 15:03
A mí me parece Caicedo un gran escritor. Su obra lo demuestra indudablemente, es decir, una persona disciplinada con su arte. Comparto, sin embargo, la opinión del columnista y la del comentarista fioca.
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Arbibi

Dom, 05/27/2012 - 14:59
Andrés Caicedo no es solo un mito, ES UN HITO, en la historia de los jóvenes de Colombia, en la política, en la literatura, en el la música, en el cine, en el arte, en el costumbrismo del Valle del Cauca y Cali, es imposible para cualquiera decir, proponer, escribir o vociferar que hoy ya no tiene importancia. Propongo más bien que hay que escolarizar o reenseñarle al periodista del artículo (malo por supuesto, el artículo y tal vez el periodista), que lo que es historia es imborrable, indeleble y que sus lecciones y aportes muy a su pesar, son y serán hechos imperecederos.
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Marioeche

Dom, 05/27/2012 - 14:41
Andrés Caicedo pertenece a los setentas del siglo pasado, no a la segunda década del siglo veintiuno. Cualquier análisis debe considerar no lo que pudo haber sido sino en lo que fué, en la Cali que el vivió y retrató en su momento. Su fama no es creación de él,es de sus fieles y recatados seguidores y uno que otro Sandro Romero Rey que sin Andrés Caicedo de por medio ho no sería nadie en la vida.
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fraldana

Dom, 05/27/2012 - 13:50
Y si. cada vez que sandro romero esta corto de efectivo o de figuracion en los medios, su mejor estrategia es salir a volver a hablar del señor caicedo. su mito, dicen, le ha generado en varias ocasiones una que otra molestia cuando algun primiparo de mechas desgreñadas, mochila apestosa y tennis viejos se le acerca para preguntarle sobre caicedo en aras de mantener lo que para él, el primiparo, seria una tertulia literaria sobre el "maestro" al lado del hombre que supuestamente mejor lo conoció. Buen articulo! pero al tocar a un intocable, es inebitable la lluvia de madrazos de los primiparos, unos ya no tanto, que endiosaron a este hombre gracias al rumor del campus univertitario al pensar que conocer la obra de caicedo lor haria seres superiores al resto de la masa que tildan de ignora
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hachecamus

Dom, 05/27/2012 - 14:07
bafff te fuiste al carajo....caicedo no es un dios pero tampoco es quien encubrira tu ausencia de citar referencias literarias pa cogerte chicas..eso no o hara ningun escritor, no me gustan lo hippies o snob que andan tras la estela de AC pero no me incomodan porq nunca me los topo y cuando pasa me cambio de acera, ud parece q se quedo a mitad de camino...consejo agarre un escritor lelao bien y luego vaya charlese a una chica, leer le engrandecera, coger con una chica lo complementara y ademas no estara en foro destilando veneno,,, todos ganamos!
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Bechauman

Dom, 05/27/2012 - 13:53
Es una concepción de novela urbana muy cerrada, como si el ser clasificada dentro de lo urbano supusiera una misma forma de abarcarlo. Y si decimos que Maria del carmen huertas es la representación de cali, de la juventud caleña, del desgaste de un sueño extranjero y de clase, para encontrarse con el fenomeno de la salsa? con el que vino todo lo que se ve en la pelicula "El rey"? tal vez sea cuestion de ubicacion geografica, de edad, pero la cali de esos años se movia entre la alucinación, el desespero y la desigualdad que Caicedo logra plasmar. Y claro, es un anti boom, fue el primero en cagarse en Garcia marquez, qué realismo mágico, acá lo que hay es miseria, coca (cine) y salsa, eso era, es, cali. Materialismo aplicado a la estetica de la obra, no a sus elementos extra-rtisticos!!
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soysoyquiensoy

Dom, 05/27/2012 - 14:02
Siento que para efectos de la crítica literaria a Caicedo, es un poco inevitable que se vea afectada no sólo por su muerte, sino por su vida personal. Y de hecho, la misma crítica se nutre de datos biográficos para contextualizar las obras y entenderlas desde el punto de vista del autor. Si bien la aceptación/rechazo posterior, la fama generada con el tiempo, las múltiples interpretaciones y hasta las andanzas íntimas de quien escribe se pueden llamar "elementos extraartísticos", la estética de la literatura de AC fue construida por (y es) su propia experiencia de vida.
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fraldana

Dom, 05/27/2012 - 13:34
Caicedo es el referente de todo pelafustan de primeros semestres de cualquier universidad cuando se las quiere picar de literato. es el idolo de una masa pestilente de alcoholicos, drogadictos y vagos que posan de bohemios hablando de su heroe para levantar peladitas incautas. Lei su "obra maestra" una "novela" mediocre: mas bien un buen documentos sobre la epoca y la clase de sociedad del valle del cauca en aquella epoca. Algo que podria haber hechos cualquier otra persona, que seguramente lo hizo, pero como unos pocos se han encargado de convertir a este personajillo comun y corriente en un idolo para juventudes incautas, primiparas. esponjas que absorben cualquier tonteria que les digan en la universidad y que asumen como propia ante su falta de caracter e identidad propia.
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soysoyquiensoy

Dom, 05/27/2012 - 13:55
Andrés era un niño, y siempre vivió como un niño: asustado, dubitativo, caprichoso. Que lo lean los adolescentes alegraría a su autor desde acá, pero decir que lo hacen por "falta de carácter e identidad propia" es desconocer que las personas en ese rango de edad poseen su propio criterio: que usted no comparta ese criterio es diferente, pero es criterio al fin y al cabo. A mí ni en el colegio ni en la universidad me hablaron de AC, yo lo conocí a partir de una investigación sobre cine colombiano que hice a mis 16 años. No generalice ni despotrique de quien no piensa como usted a través de acusaciones prejuiciosas.
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hachecamus

Dom, 05/27/2012 - 14:01
tienes toda razon en cuanto al fenomeno caicedo es partcularmente molesto pero eres injusto con el escritor, hasta el mismo columnista admite que se merece una pagina en la literatura colombiana,,,puede q su obra no te guste, eso es otra cosa a q sea mediocre si contenido y estilo nos referimos, si es por lo acabada puede ser , su obra es corta pero "explosiva" inacabada pero atrevida, comun o no, lo especial de caicedo es que quizo trascender pero no a traves de la fama sino a traves de su obra, para sus "amigos"...eso tal vez ha sido su peor crimen de. su encierro, su busqueda personal, es lo que la literatura oficial y los escritores no le perdonan...caicedo sabia de proust y kafka, del poder de la muerte y las entrañas, del barrio y la ignominia...
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tavohe

Dom, 05/27/2012 - 13:34
Andrés triunfa de nuevo. Que tierno e inocente columnista, tanto "despotismo literario" en su columna no hace más que reverberar con absoluta fuerza a Andrés. Lo siento Ángel, o no,... gracias!.
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hachecamus

Dom, 05/27/2012 - 13:24
AC no es un icono de los 60 en esa epoca solo era un adolescente precoz, escritor intrepido y voraz consumidor de peliculas con un par de cuentos premiados es un icono de los 70as por cronologia, obra y contexto...otro error Caicedo murió con 25 años!!! esto es un error comun porq no se cuentan bien los meses, pero a veces es tambien una acto sedicioso de enturbiar la exclamación de Caicedo "vivir mas allá de los 25 es una insensatez" ahora convertida torpemente en proclama o principio caicediano...
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soysoyquiensoy

Dom, 05/27/2012 - 14:03
Sí, es muy cierto. Ese tipo de datos sólo confrontan el propio afán y falta de disciplina de quien escribe la crítica.
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anton chigurn

Dom, 05/27/2012 - 12:48
Si "la salud de la novela colombiana del siglo XX es envidiable" por autores como Álvarez Gardeazábal, Umberto Valverde u Óscar Collazos (mucho mejor cuentista, como lo demuestra 'Biografía del desarraigo', 1974), entonces habría que decretar con ello la muerte de la envidia: en un país en el que la gente se muere más de ella que de cáncer. Caicedo, ¿"lectura obligada en colegios y universidades"? Ojalá fuera así, más que nada por textos como El Atravesado, Destinitos fatales y, sobre todo, ¡Que viva la música!: radiografía socio-política y cultural sobre una época inmersa en la violencia y en la represión a nivel latinoamericano, con la que no en vano corrían parejos los 'años de plomo' de la dictadura en Brasil (1964-85), en particular durante el gobierno de Garrastazu Médici (1969-74).

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