Cultura |23 Jun 2012 - 9:00 pm

'La Violencia en Colombia', 50 años después

Medio siglo de un libro valiente

Cinco décadas atrás un sociólogo protestante, un abogado liberal y un cura escribieron un libro que cambió para siempre la forma de analizar el conflicto que vivimos.

Por: Juan Sebastián Jiménez Herrera
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    http://www.elespectador.com/impreso/cultura/articulo-354939-medio-siglo-de-un-libro-valiente
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Campesinas de Monterrey (Casanare) apoyando los diálogos de paz de mediados de los 50. Campesinas de Monterrey (Casanare) apoyando los diálogos de paz de mediados de los 50.

Al igual que Prometeo, que fue encadenado por los dioses después de enseñarles a los hombres lo que era el fuego, así monseñor Germán Guzmán, Orlando Fals Borda y Eduardo Umaña Luna fueron vilipendiados después de decirle al país la verdad: que en sus campos la gente se mataba a machete, que en ellos los niños eran lanzados al aire y recibidos por las bayonetas de los armados, las mujeres eran violadas a veces por dos, tres e incluso cuatro hombres y que todo esto era auspiciado por los partidos Liberal y Conservador.

En junio de 1962, después de recorrer el infierno en el que se habían convertido algunas regiones de Colombia y entrevistar a víctimas y victimarios, Guzmán, Fals y Umaña regresaron para Bogotá a escribir La Violencia en Colombia, obra por la que fueron señalados de sectarios, mañosos, mentirosos y que hoy cumple 50 años de haber sido publicada, de haber cambiado para siempre la forma de ver un conflicto que hoy sigue vivo, latente y atroz.

“Este libro tormentoso y atormentado que llega a sus manos recoge la tragedia del pueblo colombiano desgarrado por una política nociva de carácter nacional y regional diseñada por una oligarquía que se ha perpetuado en el poder a toda costa, desatando el terror y la violencia”, escribió Orlando Fals Borda en el prólogo de la última edición de este libro, publicada por Taurus en 2002. El 15 de julio de 1962, las primeras páginas del libro fueron difundidas por El Espectador. Los días siguientes, el Congreso fue escenario de un enconado debate; liberales y conservadores se tiraron la pelota. Al final ninguno aceptó haber desatado la violencia y, en cambio, los partidos se ensañaron con los autores.

“Es un relato mañoso y acomodaticio”, aseveró el conservador Álvaro Gómez Hurtado. “Es un libro sectario. Los fines partidistas de quienes escribieron La Violencia en Colombia, un sociólogo protestante, un abogado liberal y un cura párroco católico, le quitan toda respetabilidad a la obra”, señaló el periódico El Siglo. Fue, entre otras cosas, por el rechazo que generó esta obra que monseñor Germán Guzmán se retiró de la Iglesia y viajó a México, donde se casó y murió.

Camilo Umaña, nieto de Eduardo Umaña, recordó sobre las consecuencias de la obra: “A mi abuelo lo insultaron graciosamente con las nominaciones de ‘libre pensador extremista’ o ‘abogado volteriano y enciclopedista’. A monseñor Guzmán no se le bajó de ‘capellán de los bandoleros’ y, jugando con su título, le llamaron ‘Monstruo Guzmán’. El mismo ingenio fue usado para el profesor Fals Borda, a quien le tildaron de ‘Falso Borda’ ”.

No obstante, el libro pudo contra tirios y troyanos, y a pesar de la censura oficial se fue convirtiendo en un éxito en ventas y, aún más que eso, en un texto de cabecera para quienes querían comprender la realidad trágica del país. A La Violencia en Colombia se le debe la generación de violentólogos que vinieron después. Gonzalo Sánchez, director del Grupo de Memoria Histórica, recordó que el libro funcionó como una denuncia, un testimonio, una memoria, una intuición, una promoción y una revelación.

“En perspectiva histórica se puede aseverar que uno de los grandes méritos del libro es haber hecho de la Violencia un tema de opinión y de controversia pública. Muchos sectores descubrieron aterrorizados la violencia a través de este libro (...) por el invaluable cuerpo de registro que consignó; no lo dejó todo dicho, desde luego, pero dejó lo necesario para que las posteriores generaciones de estudiosos se motivaran a escribir nuevos capítulos”, escribió Gonzalo Sánchez.

“Gracias a ese libro pude comprender que lo que había visto de niño, que ese drama que sufrió la región donde nací lo vivieron otras partes del país, que la tragedia no fue mía sino nacional”, recordó Sánchez, oriundo de Líbano (Tolima), una población que en los años 50 se acostumbró al horror de ver una carroza cargada de cuerpos llegar de las veredas y ubicarse en el parque principal. “Luego supe la historia de estos muertos”, comentó Sánchez, quien hoy lidera una institución que comparte con La Violencia en Colombia el fin de erradicar el olvido.

Fernán González, exdirector del Cinep y prolífico investigador de la violencia, reconoció que Guzmán, Fals y Umaña “hicieron lo que pudieron con las pocas herramientas que tenían. Pero eso sí fueron más allá de la mera descripción de la violencia, intentaron explicarla, comprenderla”.

El libro no pasó desapercibido; sin embargo, pocos atendieron a lo que decía. Dos años después de su publicación, emergerían en el sur del Tolima las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, y al año aparecería en las montañas de Santander el Ejército de Liberación Nacional. En los 80 entraría en el panorama el narcotráfico y los paramilitares con su violencia tan semejante a la de los chulavitas, limpios y comunes de los 50: descuartizamientos, mutilaciones, vejámenes. El país ha cambiado en estos 50, no tanto pero lo ha hecho. De haber atendido a lo que describieron sin tapujo Guzmán, Fals y Umaña “algo sería diferente”, aseguró Gonzalo Sánchez.

Hace 50 años los autores de La Violencia en Colombia demostraron que el conflicto tiene unas raíces más complejas de lo que muchos creen, que los bandoleros no eran la chusma que el gobierno decía, sino campesinos llevados al extremo por la violencia de quienes, se suponía, debían protegerlos y guiarlos, que las instituciones, todas ellas, tienen responsabilidad en este drama que no cesa y que el horror y la sevicia estaba a la vuelta de la esquina. Al conocer el libro el entonces columnista de El Espectador Fabio Lozano Simonelli sintetizó en pocas palabras la magnitud de esta obra: “El libro no parte de una división entre buenos y malos. En este libro hay un acusado: la sociedad colombiana”. Ni los ciudadanos, ni los políticos, la Iglesia, las instituciones, los empresarios, las Fuerzas Armadas, nadie asume su responsabilidad. Y la violencia continúa.

La paz que no fue

El 13 de junio de 1953 se inició la dictadura del general Gustavo Rojas Pinilla y algunos sectores de la sociedad creyeron que el militar acabaría con la violencia que se apoderó del país desde antes del magnicidio de Jorge Eliécer Gaitán el 9 de abril de 1948. Con la consigna de la paz, el uniformado pactó con las guerrillas del Llano el fin de las hostilidades y su reinserción a la sociedad. Fue así que miles de insurgentes le entregaron sus armas al gobierno. Sin embargo, la violencia no cesó, fuerzas del régimen y sicarios del conservatismo, mejor conocidos como ‘pájaros’, victimizaron a los desmovilizados, muchos de los cuales regresaron al campo de batalla. Por su parte, algunos de los jefes de las guerrillas terminaron cercados por el gobierno, como Guadalupe Salcedo y Dumas Aljure.

Un hito de la sociología

En 1959, al regresar de la Universidad de Lovaina (Bélgica), el cura Camilo Torres junto con otros intelectuales, entre ellos Orlando Fals Borda (foto) y Eduardo Umaña, fundaron la carrera de Sociología, la primera en América Latina. Desde allí impusieron la Acción Participativa, una forma de investigación que revolucionó el quehacer sociológico del continente. ‘La violencia en Colombia’ fue una de las primeras publicaciones de este departamento y el precedente para otras importantes obras sociológicas, como la ‘Historia doble de la Costa’, del mismo Orlando Fals Borda.

La carta a Fidel Castro

Dos años después del triunfo de la Revolución Cubana y cuando el régimen castrista empezaba su giro hacia el marxismo, guerrilleros del Llano le escribieron a Fidel Castro para pedirle que recibiera e instruyera a dos de sus combatientes con el fin de apoyar su revolución para “una Colombia libre del imperialismo y de los yanquis”. Después aparecerían las guerrillas que hoy subsisten, en 1964 las Farc en el sur del Tolima y al año siguiente el Eln en las montañas de Santander. 

Por: Juan Sebastián Jiménez Herrera
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Opiniones

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colombiasinguerra

Sab, 06/30/2012 - 11:24
Y de nuevo que la violencia en Colombia es generación espontánea, no , no , no y no, vean mas allá por favor , es decir pal norte y se darán cuenta quien de manera indirecta le esta metiendo mano al país.
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Sebastiangauta

Lun, 06/25/2012 - 19:25
Es todo un orgullo poder gozar de obras de este tipo ya que cuenta, relata e ilustra en verdad como fue la Violencia, sus origenes, es por ello que considero que para poder comprender el actual conflicto armado colombiano es necesario remontarnos a la historia y en particular a este periodo y para ello esta este libro que debe servir para el aprendizaje en la escuela. ¡Maravillosa Obra!
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firecracker

Dom, 06/24/2012 - 22:35
La guerra es un gran negocio. Intuyo que los torcidos en los compromisos de la dictadura de Rojas con los guerrilleros que entregaron sus armas, son los mismos intereses que tiraron al traste los diálogos de Betancur, y seguramente los de Pastrana, recuérdese que un obstáculo que prácticamente paralizó estas conversaciones fueron las exigencias a pastrana de que neutralizara el paramilitarismo (enquistado en el propio estado). En la actualidad el gran negocio que son las drogas ilegales es un motivo más para alimentar la guerra contra el Estado. Río revuelto ganancia de pescadores.
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sincorruptos

Dom, 06/24/2012 - 12:50
Somos una sociedad que sobrevive de lo torcido y lo corrupto. El poder es para robar el pais y el pueblo inculto.
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Zarovni

Dom, 06/24/2012 - 11:59
Y la violencia se volvio una guerra y la guerra una industria que la alimenta:la extorsion, el narcotrafico y la corrupcion y ahi estan acomodados los narcopoliticos ;que se amparan en unos electores que se dejan comprar por cucanhas;que legislan para su propia mafia,que se reparten el pais como quieren y nosotros ahi viendo no mas como la ignorancia nos carcome cada dia y se sigue votando por los mismos con las mismas al mismo precio,por unas bicocas
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siriorigel

Dom, 06/24/2012 - 11:44
ES QUE EL TAL SIGLO, ES PARTÍCIPE ACTIVO DE LA VIOLENCIA QUE OCURRE EN COLOMBIA, CON LA FUNDACIÓN DE "LOS PAJAROS", POR EL DUEÑO DEL SIGLO EL EXPRESIDENTE LAUREANO GOMEZ; QUIEN QUIZO HACER DE COLOMBIA ALGO ASÍ, COLO HITLER EN ALEMANIA Y FRANCO EN ESPAÑA; CON LA DIFERENCIA QUE SE DEGENERÓ NO EN EL CAMBIO DE ESTDRUCTURAS GUB ERNAMENTALES, SINO EN LATROCINIO CONTRA LOS CAMPÉSINITOS Y A BENEFICIO DE SUS SEGUIDORES POLÍTICOS. PREGUNTEMOSLE A LEON MARSÍA LOZANO "EL CONDOR" O "CHIMBILA", O "LAMPARILLA" AHÍ NO MAS EN TULUA. TODA ESA INMUNDICIA PARAMILITAR DE ESOS TIEMPOS Y HOY, TIENE A COLOMBIA POSTRADA EN LA MISERIA. CON ESE TERRORISMO DE ESTADO, IMPÚLSO A LOS CAMPESINOS, AL OTRO LADO DE LA INTITUCIONALIDAD. NO HA CAMBIADO NADA EN 60 AÑOS.
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dienapalm

Dom, 06/24/2012 - 11:02
Que tristeza de país. No es ignorancia, es pura mala intención, como la reforma judicial.
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nemizaque

Dom, 06/24/2012 - 10:42
Con diferentes nombres , de una u otra forma , despues de 50 años la violencia continua . La formula para solucionar el conflicto es PLOMO . Y la acusada por la ola criminal la Sociedad Colombiana . Que incapacidad de nuestros dirigentes , que no desaprovechan las oportunidades que los electores incautos les dan para llevar al pais por el despeñadero de la VIOLENCIA Y LA CORRUPCION .Colombia un estado fallido ?
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KEPIRADOS

Dom, 06/24/2012 - 10:48
En sintesis; QUIENES HAN GOBERNADO, SON LOS ÚNICOS Y DIRECTOS RESPONSABLES.
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ulse

Dom, 06/24/2012 - 10:38
La investigación de sus autores, aunque fue difundida ampliamente no ha sido asimilada porque se desapareció la enseñanza de la Historia en todos los niveles de la educación pública y privada, refundiéndola en un área llamada "sociales" en donde profesor alguno conoce siquiera lo que ha pasado en su pais. La violencia actual es la continuación de la que siempre ha existido en nuestro país y nunca se ha profundizado en sus causas. Si ignoramos la Historia no sabremos ni de dónde venimos, ni en dónde estamos y menos aún hacia donde vamos. Recomendamos leer "LA CIVILIDAD COLOMBIANA" Ulises Casas- Librería Lerner- Bogotá
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Colombialibredebogotá

Dom, 06/24/2012 - 10:17
El verdadero problema es el desconocimiento de la ciudad capital del país. Los abogaduchos hacen leyes prístinas en sus aficionas para un país que desconocen o, probablemente, niegan. Así, un gobierno cachaco inoperante puede aceptar en silencio o rechazar en medios que sicarios manden en la verdadera colombia, pero en verdad no pueden hacer nada. Ejemplos de estos pseudogobernantes cachacos: Francisco de Paula Santander y Juan Manuel Santos... y no se ve la luz al final del túnel!
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ZATZA

Dom, 06/24/2012 - 11:03
colombialibredebogota: Esta usted perdido en el limbo. Su resentimiento con la capital no le permite ser objetivo, y lo rebaja a masticar rencores e insultos inútiles.
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KEPIRADOS

Dom, 06/24/2012 - 10:52
Cómo qué tiene que ver la capital con el desorden social ? Por ser la sede del gobierno nacional ? O por no ser parte de algúna región de la costa? El verdadero problema somos nosotros. Los que créen que nuestra conducta es producto de la influencia española. O que los habitantes de la costa son más ilustrados y capaces que los del resto del pais. Los que le temen a señalar para que no los tílden de sapos. Los que venden su sacro santo derecho a elegir a sus gobernantes, por una lavadora, un televisor ó un tamal. Los regionalistas incapaces de ver más alla de sus fronteras. El mal es un asunto cultural, es la incapacidad de convencernos de que los rios no crecen, si no que el pais se hunde.
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Bluray

Dom, 06/24/2012 - 10:17
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EL REY DE LA IRRACIONALIDAD

Dom, 06/24/2012 - 10:03
“Es un libro sectario. Los fines partidistas de quienes escribieron La Violencia en Colombia, un sociólogo protestante, un abogado liberal y un cura párroco católico, le quitan toda respetabilidad a la obra” INCREÍBLE QUE EL SIGLO HUBIERA UTILIZADO UNA FALACIA AD PERSONAM TAN SUPREMAMENTE POBRE.......... PERO QUÉ IMPORTA, SI AL PUEBLO COLOMBIANO LO MANIPULAN CON CUALQUIER ARGUMENTO DE TRES PESOS.
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suiiuris

Dom, 06/24/2012 - 09:36
LO PREOCUPANTE ES QUE HOY ES LO MISMO, UNOS EJÉRCITOS QUE DESPLAZARON A MUCHOS CAMPESINOS Y QUE AHOAR TAMPOCO LOS QUIEREN DEJAR VOLVER . COMO SUCEDE CON LA LEY QUE LES DEVUELVE A MUCHOS SUS TERRENOS EN EL FEUDO ATLANTICO
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Tobelito

Dom, 06/24/2012 - 09:16
HERENCIA MORAL, ESPIRITUAL Y POLITICA DE LOS SEÑORES ESPAÑOLES QUE TODO LO QUE DESCUBRIERON LO VIOLARON Y LO DESTRUYERON. NO ES CASUALIDAD QUE EL UNICO PAS DE EUROPA QUE TIENE GUERRILLA ORGANIZADA Y SANGUINARIA ES ESPAÑA.
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KEPIRADOS

Dom, 06/24/2012 - 10:45
Hace más de 200 años nos liberamos de España. Persistir en culpar a otros del anclamiento social y el desarrollo cultural es un absurdo enorme. Ningúna herencia, ningúna influencia es lo suficientmente contundente, como para no permitirnos enderezar nuestra conducta. Solamente nosotros, somos responsables de nuestras desgracias. Por omisos, lerdos, torpes, incapaces, conformistas, politiqueros y mentalmente estrechos.
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clitorio

Dom, 06/24/2012 - 06:13
50 años de correr los ríos de sangre por nuestro suelo, y ¡¡¿cuántos más se necesitan para que paren de una buena vez de correr...!??
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euritos

Dom, 06/24/2012 - 02:45
Ese libro lo leì hace mucho tiempo por medio del Fundador de ASONAL(El exjuez PARDO LEAL) qepd.... Y del dirigente agrario en ese entonces BERNARDO JARAMILLO OSSA (qepd)
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euritos

Dom, 06/24/2012 - 02:47
Si volviese a leerlo me dirìa q la violencia y atrocidades nada han cambiado

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