Cultura |29 Jun 2012 - 1:10 am
Desde los 4 años la pasión por el baile estuvo viva
Julio Bocca, a todo pulmón
Uno de los grandes exponentes de la danza en el mundo llega a Bogotá, esta vez como director del Ballet Nacional de Uruguay, apostando por la divulgación de la creación tradicional clásica, neoclásica y de nuevos lenguajes coreográficos.
Por: Daniela Franco García
Era sólo un niño de 4 años cuando la pasión del baile tocó a su puerta, y no era de extrañarse, Nancy, su madre, como muchos en su familia, llevaba el arte en la sangre y el baile en sus sueños. Para esos días en que la danza se convirtió en un anhelo para la mujer que le dio la vida, las opciones no eran muchas y optar por la docencia fue la mejor salida a una situación precaria.
A las afueras de Buenos Aires, cada día Julio Bocca despertaba poco antes de las 4 de la mañana. Tardaba más de tres horas en llegar a la capital federal, tres horas que parecían una eternidad, para correr detrás de eso que su madre siempre quiso y no pudo, detrás de esa sensación de placer y libertad, de esa chispa que sólo el baile le entregaba.
Bocca cuenta que su sueño de niño no era tener un juguete nuevo, él soñaba con ser bailarín del Teatro Colón, y como si fuese un presagio de una vida de alegrías e ilusiones hechas realidad, pocos años después logró hacerlo.
Su carrera como bailarín comenzó en 1982. A los 14 años tuvo su primer contrato en Venezuela y allí entendió que el Teatro Colón era un grano de arena en esa gran playa por explorar, que no sería como él cuenta “sólo un bailarín de Buenos Aires, sino que podía llevar mi arte, el amor por él y lo que aprendí, por todo el mundo”.
Su talento y su disciplina le generaron miles de reconocimientos que hoy lo hacen una de las almas del baile en el mundo. Ganó la medalla de oro en el Concurso Internacional de Ballet de Moscú y le mostró al universo que en Latinoamérica también se respiraba danza.
Muchas compañías quisieron tenerlo en su elenco, compartir un poco de ese baile que según él “viene del alma, es potente, una danza loca que disfruto solo, pero cuando lo hago de a dos logro encontrar dos almas en una”. Por ello bailó en una de las compañías más significativas del mundo junto a renombradas compañeras, como Nina Ananiashvili, Eleonora Cassano o Alessandra Ferri.
La argentinidad es el rasgo más significativo de lo que Bocca alberga en sus pensamientos, cada vez que recuerda su país no deja de pensar en que jamás cambiaría el tango o un mate, “ni siquiera por un café colombiano bien cargado”.
Qué más muestra de su amor por el país que lo vio crecer, por aquellas calles de Buenos Aires donde pasaba sus pocos ratos libres junto a sus amigos, que la fundación Julio Bocca, que encierra la fantasía de ver crecer la danza en su tierra.
Al ver los ojos de los niños que asisten a ésta, Bocca ve en ellos la historia y aquel ímpetu de sí mismo unos años atrás. Es por esto que no duda un segundo en subsidiarles todo, buscando evitar los contratiempos que pasó de chico para lograr sus aspiraciones.
En 2007, cerca de 300.000 personas colmaron la avenida 9 de Julio de Buenos Aires para ver, en cercanías del Obelisco, la última actuación de Julio Bocca como bailarín. Sin embargo, aquel día no fue el fin del legado de este hombre que ama la vida, su familia y amigos, ama “poder ayudar, poder mostrarle al mundo que no hay que entender el baile para apreciar un buen espectáculo de danza, para percibir su magia”.
De la mano del Ballet Nacional de Uruguay, la magia continúa. “Cada vez que el público aplaude a la compañía me llevo un poco de estas ovaciones para mí”. Su retiro le permite disfrutar de pequeñas cosas que lo enamoran, “un buen vaso de vino tinto, una buena champaña, la playa y algo muy simple pero impagable: salir de mi casa, ir a trabajar y volver en la tarde a descansar”.
Dirigiendo una de las compañías de danza de más tradición de Suramérica siente que termina de recorrer su camino de tango, vals y ballet descubriendo cada día lo que tienen los latinos que no tiene nadie para ofrecer a la danza, porque en “Latinoamérica siempre todo es a pulmón, eso marca la diferencia”.
Hoy Julio Bocca llega a Bogotá junto a su compañía para el deleite de muchos, con el fin de mostrar el resultado de meses de trabajo, pero también buscando “disfrutar de las noches de Bogotá”. “Esta vez que no tengo que estar bailando y preocupándome, quiero disfrutar un poco más de la vida nocturna de la ciudad”.
“La vida ha hecho que poco a poco cumpla cada sueño que va surgiendo con los años”, luchar por lo que se quiere no es una vana misión, tal vez Bocca pensó en algún momento que le faltaba cumplir uno, pues cuando pequeño jugaba tras un escritorio poniendo sellos, “pero ahora creo que después de mucho tiempo se me cumplió, eso es lo que hago ahora como director (…) disfruto, vivo y amo”.
Hoy y mañana a las 8:00 p.m. en el Teatro Julio Mario Santo Domingo. Boletas en: www.tuboleta.com
Por: Daniela Franco García
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