El gran testigo de la Tierra

Con sus grandes esculturas hechas en piedra, el colombiano Hugo Zapata ha sido invitado a exponer en el Museo Nacional de Antropología de México.

“Roca del sueño y de la noche. Roca que asilas la memoria de la tierra. Roca que guardas el sol y los inviernos, hay en ti sonidos de pájaros y cielos. Huellas del viento y el trajinar del agua. Roca que sabes del tiempo, de los amonites y los cuerpos de antiguos dinosaurios. Roca que vives desde siempre y cantas cuando ruedas por los ríos de Dios”. Con su voz añeja, el escultor colombiano Hugo Zapata recuerda uno de sus poemas en el que hace homenaje a la roca como el gran testigo que en sus entrañas esconde los secretos de la historia de la Tierra.

Para sus esculturas de mediano y gran formato, Zapata utiliza rocas extraídas de la cordillera oriental de Colombia, piedras de canto rodado, piedras que bajaron con los glaciares y que rodaron durante años acompañando las civilizaciones y el devenir de la naturaleza.

Las piedras “transcriben vivencias de la materia en la inmensidad del tiempo geológico, eventos extraordinarios, instantes grabados en las rocas desde siempre, instantes que la ciencia y la razón no han logrado descifrar. Hay en ellas ritmos, danzas, geometrías, claves, alfabetos posibles a los cuales podemos acceder solamente por la magia del arte y la imaginación”, dice el escultor quindiano, nacido en La Tebaida en 1945.

Su obsesión por estos guardianes de la memoria empezó en sus años universitarios, cuando pasaba horas encerrado en el laboratorio de geología, cortando piedras y estudiando con disciplina sus interminables juegos de pliegues y texturas. Este arquitecto graduado de la Universidad Nacional de Medellín, amante del arte, la botánica y la ecología, hizo de la piedra su vocación y su destino.

Para el poeta y ensayista William Ospina “la piedra no es un objeto más, sino acaso el más privilegiado y simbólico de los elementos del mundo, pues ni el agua ni el aire ni la tierra ni el fuego han merecido ser utilizados así por el arte; la piedra concentra para nuestro sueño las virtudes y los misterios de lo material, y las artes humanas, escultura, arquitectura, pintura, poesía, son un frecuente asedio a sus enigmas”.

Las esculturas de Zapata “son un ejercicio del tacto, de la mirada y de la imaginación”. Su taller, ubicado en El Retiro, un municipio en el oriente de Antioquia, está rodeado de vegetación nativa, de pájaros de todos los colores, de pequeños mamíferos y, por supuesto, de piedras. Cientos de ellas esperan pacientes, algunas ya ocultas entre la maleza, a que su escultor las elija.

“Me aprovecho de su energía, de ciertas directrices, de ciertos ejes, de ciertas cosas que me regalan. Trabajo y comulgo con ellas y las esculturas se parecen a lo que ellas ya insinuaban”, comenta. Como si ellas le susurraran qué formas poderosas contienen y en qué aspiran convertirse, Zapata las transforma y las interviene.

En Geografías, muestra que estará hasta finales de este mes en la Galería Sextante antes de ser exhibida en el Museo Nacional de Antropología de México, el escultor trasciende su curiosidad por escudriñar el interior de pequeñas piedras para abrir paso “a una mirada más abierta a la geografía y la opción de recrear el paisaje, las cordilleras, los ríos y lagunas, la memoria telúrica que guardan en su serena quietud y la fuerza que aflora incontenible cuando cambian”, como asegura el artista.

El agua también juega un papel primordial en su obra. Cuenta que un día cualquiera, caminando junto al río Patascoy, puso su atención en unas rocas con cavidades que parecían ojos de agua. Espejos de abismos. Cielos al revés. “Los indígenas del Perú hacían observatorios estelares con rocas de granito y estos grandes ojos de agua reflejaban las estrellas. Cuando una estrella importante pasaba por el cielo y tenía cierta geometría, se reflejaba en el ojo de agua produciendo una rutilancia, un destello a su alrededor”, afirma, recordando la sabiduría y la agudeza de las culturas precolombinas.

En Galería Sextante, carrera 14 Nº 75-29. Tel: 249 4755.