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Cultura| 28 Mayo 2009 - 10:19 pm
Johnny Ferney Pérez, eufonista de profesión
Por: Juan Carlos Piedrahíta B.
Foto: Óscar Pérez - El Espectador
Johnny Ferney Pérez comenzó como intérprete de trompeta y ahora es maestro en eufonio.La curiosidad lo llevó a descubrir un sonido, la novedad lo obligó a cambiar de rumbo y el talento le dio la posibilidad de enfrentarse y dominar a un aparato llamado eufonio. Pero en esta dominación particular no ha habido sometidos, simplemente se ha dado la comunión entre el espíritu de un ser humano y las entrañas metálicas de un instrumento musical.
Johnny Ferney Pérez, bogotano de nacimiento pero feliz habitante de Tocancipá, en el departamento de Cundinamarca, es el primer músico profesional graduado en la interpretación de eufonio en América Latina. Su relación con la música comenzó antes de cumplir diez años cuando escuchó, en vivo y en directo, una novena navideña interpretada por la banda de Tocancipá y quedó encantado con esa especie de magia que convierte al sonido en música. Comenzó como trompetista de la banda, se inscribió como intérprete de tuba en la Universidad Nacional de Colombia pero, por suerte, constancia y dedicación, logró hacerse a un nombre como eufonista.
“El año pasado estuve en Lituania tocando como solista y ahí recibí clases magistrales con los más reconocidos maestros de eufonio en Europa. También fui a Argentina a un encuentro de eufonistas y tengo una invitación para tocar como solista en la Sinfónica de Ricardo Palma, en Lima”, comenta Johnny Ferney Pérez, quien aprendió la técnica de su instrumento con un profesor de tuba, pues él será el primer maestro en su ejecución. Con Pérez, son cinco los estudiantes de eufonio en Bogotá y él se siente orgulloso al saber que es el encargado de instalar el primer ladrillo de lo que, espera, sea una gran construcción melódica.
En su haber tiene dos eufonios, uno para las chisgas y otro para ejercicios profesionales como recitales clásicos y muestras de porro y fandango, ritmos con los que se demuestra que este instrumento, hermano del bombardino, es alma y víscera de las sonoridades del Caribe colombiano.
Johnny Ferney Pérez quiere llegar a ser concertino, realizar grabaciones y tiene en su cabeza la ilusión de adaptar Las Cuatro Estaciones de Vivaldi al complejo sonido del eufonio, el mismo que lo llevó a dejar a un lado la trompeta para satisfacer su curiosidad.
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Juan Carlos Piedrahíta B. | EL ESPECTADOR
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- Johnny Ferney Pérez
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