Cultura |9 Nov 2009 - 9:51 pm
Una cruzada por el color
Por: Angélica Gallón Salazar
La diseñadora española Agatha Ruiz de la Prada, de visita por Bogotá.
Foto: David Campuzano
Desde 1980 la diseñadora Agatha Ruiz de la Prada ha creado un emporio de moda y diseño que ha hecho de los colores explosivos su mejor activo. Aquí luce un vestido creado por ella.Agatha Ruiz de la Prada siempre va vestida de Agatha, duerme en las sábanas que diseña, se lava los dientes en los lavamanos de corazones y estrellas rosadas que ha creado y hasta su pinza de depilar tiene ese toque entre arte y diseño que hace que los objetos vayan más allá de cumplir una función y se encarguen de hacer de la vida algo más colorido, más amable.
Al fin y al cabo esa es su idea de la moda, es explotar la capacidad que tiene un saco, una blusa de fucsias y naranjas vibrante de hacer de cada persona alguien más feliz. “Puedes ser feliz o desgraciado con lo mismo, pero mis pañuelos, mis cascos de manejar moto o mis vestidos siempre te impulsarán a que optes por el lado bello de la vida”.
Asegura que su inspiración, al igual que a Picasso, siempre la pilla trabajando. Es haciendo murales en Buenos Aires, lanzando perfumes en Chile, produciendo un desfile en Madrid o diseñando el jardín de un claustro en Usaquén, de donde emergen las figuras y las combinaciones insospechadas que se posarán luego en un vestido para niña, en un cojín o en un traje de novia.
Desde 1980, Agatha Ruiz de la Prada redescubrió el valor del color en un mundo en donde el negro ha colonizado la silueta de las mujeres durante décadas y en el que “el miedo a destacarse y llamar la atención ha sido imperante en el mundo femenino, ¡sabrá Dios por qué!”, dice con gracia la diseñadora, y añade: “Lo mío ha sido una dura cruzada contra el negro, el beige y el café, no sé por qué si las mujeres inundan las habitaciones de sus hijos con rojos, verdes y azules, porque saben que son buenos, que influyen en el ánimo, son vivos y estimulantes, abandonan ese impulso al momento de vestirse”.
Su impronta ha llegado tan lejos, que ya incluso en Holanda han bautizado a un tulipán fucsia, —su color favorito—, con su nombre, sin contar que cuando alguien en Madrid o Nueva York lleva medias de colores fuertes, acompañadas de zapatos rojos y quizás un vestido azul rey, la gente simplemente asume que tanto destello y atrevimiento sólo puede ser fruto de la particular española. “Aun cuando no lo haya diseñado yo, si hay color en un look la gente habla de mi estilo, es como si me hubieran regalado el poder de los colores”.
Su mundo, que mezcla algo de los juegos infantiles, de los años de psicodelia y hipismo, y mucho de los años setenta, se combina magistralmente con esa capacidad que heredó de su formación artística de relacionarse con los contextos y los paisajes que va conociendo en sus travesías mundiales. “Estuve ayer en Ciudad Bolívar y me sorprendió tan poco negro, tan poca exigencia de combinar los colores con criterios aburridos, creo que muchas veces la gente más humilde tiene mejor gusto, tiene una relación más poética, más esencial y desprevenida con el vestido que hace que veas unas mezclas imposibles que inspirarían a cualquier pintor y que realmente logran diferenciarse de ese uniforme que todos usan”.
Ver sus diseños es así la mejor forma de conocerla, y si alguien osa preguntarle por la razón de tanto brillo, de tan juguetones tonos, ella no puede más que decir que “es como si le preguntaras a Lola Flórez de dónde le salía su canto, es una cosa que te nace y de la que no puedes hablar”.
-
Angélica Gallón Salazar | Elespectador.com
Tags de esta nota:
- Agatha Ruiz de la Prada
- Moda
Opiniones
Este es un espacio para la construcción de ideas y la generación de opinión.
Este espacio busca crear un foro constructivo de convivencia y reflexión, no un escenario de ataques al pensamiento contrario.
Para opinar en esta nota usted debe ser un usuario registrado.
Regístrese o ingrese aquí


