Cultura| 16 Ago 2008 - 1:07 am
Semblanza de un incomprendido
Mario Benedetti es el mismo Mario Maladetti
Por: Ricardo Bada/ Especial para El Espectador
Foto: EFE
Mario Benedetti acaba de publicar su último libro titulado ‘Vivir a breve’.
Donde se halla el teclado con que escribo estas líneas, un día de octubre, hace muchos años, una máquina de escribir electrónica aguardaba ser usada por primera vez. La había comprado justo antes de viajar a Francfort para entrevistar a Mario Benedetti. Y el caso es que Mario tenía un par de días libres, así es que lo invité a Colonia, donde vivían algunos personajes de su última novela publicada entonces: Primavera con una esquina rota.
Mario estaba literalmente harto de la persecución a que le sometía la intelligentsia española, que no le daba tregua ni cuartel. Hablamos largamente de ello en el tren, entre Francfort y Colonia, y en casa, antes de irnos a dormir. Cuando me levanté, muy temprano, lo descubrí en mi despacho. Él, que en Madrid tenía una igual, fue quien desvirgó mi nueva máquina, esa mañana, con su sonada renuncia a seguir publicando en El País madrileño.
[Sonada también, en ese mismo diario, la única polémica de altura en los últimos tiempos en nuestro idioma, entre Benedetti y Vargas Llosa, ambos respetándose de una manera caballerosa, argumentando de manera objetiva, no ad hominem —que suele ser lo normal en nuestro ámbito—. Polémica que cerró Benedetti diciéndole a su tocayo (cito de memoria): “Pero no te preocupes, Mario, te seguiremos leyendo, porque lo que escribes está a la izquierda de lo que piensas»].
¿Qué tenía —y lo que es peor: qué sigue teniendo— la intelligentsia española en contra de Mario Benedetti? Porque en España es harta la gente que lo ha encasillado en un Index tan feroz como el de la Iglesia católica en su día. Para esa gente, Benedetti es Maladetti. ¿Por qué?
Entendería que hablasen mal de él como escritor porque no les guste lo que escribe: no tiene por qué gustarles. Pero hablan mal de él, como escritor, con auténtico encarnizamiento. Incluso lo hace gente por lo demás muy comedida y respetuosa con el resto del género humano, pero no con este polígrafo oriental (pues uruguayos sólo son los futbolistas, decía Borges).
Analizando el tema he llegado a dos explicaciones. La primera: porque su poesía goza de un éxito de público sin precedente desde Veinte poemas de amor y una canción desesperada. La segunda: porque pese a todos los pesares jamás dejó de
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Maravilloso artículo. En todo caso, la obra de Benedetti (todos los libros que mencionas, por ejemplo) tendrá siempre un buen nido entre los lectores. A pesar de España y del ninguneo, todos reconocemos quién es Benedetti en la Literatura.
Laura García
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