Cultura| 3 Jul 2008 - 8:48 pm

Este sábado se estrena para los medios y el 11 de julio se lanza en simultánea nacional

Las tiernas imágenes de un acordeón

Por: Juan Carlos Piedrahíta B.

La directora María Camila Lizarazo y la productora Clara María Ochoa son las grandes gestoras de esta cinta. ‘El ángel del acordeón’, una propuesta audiovisual para reconciliarse con la ingenuidad del primer amor. La cultura vallenata es protagonista de este nuevo experimento del cine nacional.

Película vallenata

La inspiración llegó por el lado vallenato. Los sones, paseos, merengues y puyas contagian ahora el ámbito cinematográfico con una producción llena de ingenuidad, inocencia y dulzura, enmarcada en los bellos parajes del Valle de Upar. Se trata de una historia original de Ketty María Cuello, la misma que concibió la exitosa novela San tropel eterno, con el sello óptico de María Camila Lizarazo y la producción ejecutiva de Clara María Ochoa.

En esta nueva propuesta, los protagonistas no son los enfrentamientos entre bandas del narcotráfico o la exaltación de los problemas de orden público en un país acostumbrado a la violencia como Colombia, sino la reivindicación de su folclor y de las tradiciones autóctonas de la Costa Caribe. En esta cinta el enfrentamiento es musical, los duelos se hacen a través de instrumentos y la guerra se manifiesta con sones, décimas y cantos en procura del corazón de una mujer.

A punta de vallenato, la película narra la historia de amor que se desarrolla en exóticos parajes de la Costa Atlántica. Uno de los personajes principales es Poncho Daza, un niño de once años con un talento innato para la música. Él tiene dos grandes sueños en la vida: conseguir un acordeón propio y conquistar a Sara María, la tradicional niña bonita del pueblo. Ella, aprovechando su belleza natural, su personalidad coqueta y espontánea y haciendo gala de sus dotes de buena manipuladora, le impuso el reto de convertirse en un gran artista, capaz de componerle una canción que le llegue al alma.

Pero Poncho no está solo en esta difícil misión, porque Pepe Dangond, el antagonista, no está cruzado de brazos. Tiene sus dedos bien puestos en el acordeón y sabe muy bien cómo cautivar a la hermosa niña y se vale de cualquier artimaña para lograr sus propósitos. Pepe tiene una ventaja sobre Poncho y es que ya tiene su instrumento y es de los mejores en su especie, mientras que el protagonista padece las adversidades económicas de su familia y soporta las humillaciones de su padre, un hombre machista que le critica su condición de zurdo y su obsesión por llegar a ser un artista en toda la extensión de la palabra.

“Poncho es un niño que va a generar muchas emociones en todos los colombianos, porque es un personaje con mucha ternura. Es un personaje blanco, pero más que eso es inocente e ingenuo porque cree en la gente, pero lo mejor es que cree

  • Juan Carlos Piedrahíta B. | EL ESPECTADOR

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