Gente |29 Jun 2012 - 5:56 pm

Inés Rendón Bustamante tiene 105 años

Una actriz de siglo

De este primer filme mudo rodado en Pereira, sólo queda un fotograma. Y su protagonista.

Por: Aldemar Solano Peña/Pereira
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Inés Rendón tenía 20 años cuando actuó en esta película en 1926. / Cortesía Inés Rendón tenía 20 años cuando actuó en esta película en 1926. / Cortesía

Nido de cóndores es un título que apenas sobrevive en los libros de historia del cine colombiano. Esta película muda fue filmada en 1926 por el español Máximo Calvo, por encargo de la Sociedad de Mejoras Públicas de Pereira, para mostrar al país los progresos de la naciente ciudad. La crítica de entonces la destrozó asegurando que “tiene más argumento la novena de San Ramón Nonato” y aconsejó que se hiciera una gran hoguera con ella. Apenas un fotograma y la sinopsis se conservan.

Sin embargo, a 85 años de su estreno en el Teatro Caldas, la protagonista aún vive: Inés Rendón Bustamante, quien cumplió 105 años de edad el pasado 12 de noviembre. Inés tenía apenas 20 años cuando fue escogida por el director, Alfonso Mejía Robledo, para el personaje de Teresa en la cinta que muestra en seis actos el adelanto y progreso de Pereira a partir de una historia de amor con pintorescos paisajes, carreteras y panoramas representativos, como el Ferrocarril de Caldas, la caravana automovilística de Cali, pasando por el río La Vieja, para llegar al Viejo Caldas, el Banco del Ruiz y el palacete de la Quinta Santander y el Café Blanco y Rojo.

Junto con su hermana Ana, Inés formó parte del elenco por pertenecer a lo más granado de la sociedad pereirana y por su personalidad arrolladora que la impulsó a hacer lo que las demás jóvenes de entonces no se atrevían. Se adelantó a su época; desde muy joven viajó por todo el mundo; de Estados Unidos, Alemania y Bélgica trajo la ropa, el maquillaje, los cosméticos y el corte de cabello de moda; causó sensación con el baile del charlestón; se vinculó al Club Rialto como organizadora de eventos y fundó la rondalla.

“Uno de viejo se siente solo”

Fue maestra de etiqueta. “Pone la mesa como nadie”, dicen sus conocidos; hacía decoraciones en azúcar para los ponqués, fue filatelista y durante muchos años tuvo su almacén de ropa femenina, El salón de Inés, en la calle 18 entre carreras 6ª y 7ª, donde surtía a las niñas con mercancías importadas para que se vieran como ella.

Inés, aún así, no se conformó sólo con actuar. En los años 40 compró una cámara Bell & Howell de 16 milímetros, con la que filmó el trayecto del tranvía, el panorama pereirano y al compositor de La ruana: Luis Carlos González. Su reconocimiento la llevó a tener amistad con personajes como Julio César Turbay, Fernando Mazuera y Alfonso López Pumarejo, a quien filmó en un tour por Europa, imágenes que prestó y jamás le devolvieron.

Se casó con Abelardo Mejía Echeverry, pero no tuvo hijos; era prima del caricaturista Ricardo Rendón y la segunda de nueve hermanos; sólo sobreviven ella y Graciela Rendón de Restrepo, de 94 años, que vive en Bogotá. Está al cuidado de una sobrina, una enfermera y una empleada.

“Había mucha gente y ya no hay nadie —dice Inés—. Es muy horrible, solamente con las muchachas del servicio. Con tantos hermanos que tenía, ahora sólo me quedó una chiquita, ni papá, ni mamá, ni nada, y como no tuve hijos, estoy tan triste, me hubiera gustado tener mis hijos, porque uno de viejo se siente muy solo”.

Inés sigue erguida

Desde 1962 vive en pleno marco de la Plaza del Bolívar Desnudo, casualmente en un edificio ubicado en el mismo lugar donde fue la primera sede del Club Rialto. Su apartamento está adornado por óleos que ella misma pintó, como el de ‘Napoléon Bonaparte en familia’ al lado de una chimenea o ‘El lustrabotas’, un niño de la calle cubriéndose con un periódico, con la que obtuvo un premio en Medellín. Las fotografías que le quedan son pocas, pues muchas las prestó a los curiosos de la historia que se quedaron con ellas.

Hasta los 90 años llenó su casa con invitados; a los 88 años hizo el último tour por el mundo con un grupo de amigas; no pudo celebrar su centenario con bombos y platillos debido a una enfermedad grave que tuvo su sobrino en Medellín.

A pesar de una caída que le provocó una operación de cadera, Inés sigue erguida, elegante, bien peinada, luciendo su collar y sus aretes. Se levanta a las 9 de la mañana y se acuesta a las 9 de la noche. Antes de la caída, salía acompañada a la Plaza de Bolívar; ahora por ratos ve televisión y duerme.

Tengo 105 años, entonces qué más puedo hacer, ahí me estoy en la casa, voy a hacer visitas, pero no más. Ya uno de viejo no le provoca hacer nada, ya hizo lo que tenía que hacer”, dice.

Cada vez son menos las visitas que recibe, pues todos sus conocidos han ido muriendo, las señoras con las que jugaba canasta no volvieron y ya nadie la entrevista porque casi nadie sabe que en Pereira se filmó Nido de cóndores.

Por: Aldemar Solano Peña/Pereira
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Estrellaerrante

Lun, 07/02/2012 - 18:17
Sí, es una historia nostálgica que hubiera podido ser mejor escrita, al menos para darle la profundidad, de los recuerdos y de un tiempo que ya no existe, pero que tuvo un sentido para esta mujer que, pareciera, ha sabido envejecer.
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piedaddanetra

Sab, 06/30/2012 - 16:25
Hermosa historia. Y como dice la señora ya hizo lo que tenia que hacer. Los amigos y amigas de su epoca ya no estan , seguramente murieron todos. Ojala que la familia no la abandone, para que no se sienta tan solita.
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soysoyquiensoy

Sab, 06/30/2012 - 09:14
Es una historia con mucho potencial, pero no hay crónica, sólo un anecdotario biográfico. Pareciera hecho de afán, pero no culpo al periodista, los medios hoy en día necesitan producir cantidad que calidad.

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