Gente |7 Sep 2012 - 9:45 pm
Entrevista con Jean-Guy Véran
Universo sonoro
El diseñador de sonido de la película ‘La sociedad del semáforo’ fue uno de los invitados en la Semana del Cine Colombiano.
Por: Paula Santana
Jean-Guy Véran ha trabajado en el sonido de cuatro películas colombianas. / Luis Ángel
Jean-Guy Véran es un explorador del sonido y utiliza su creatividad para darle profundidad y vida a la imagen. En su laboratorio, como un científico loco, puede pasar horas buscando la combinación perfecta de sonidos y texturas que crean atmósferas y sensaciones para tocar las fibras más sensibles del espectador.
Encargado del diseño sonoro de las películas colombianas Los colores de la montaña, La sociedad del semáforo, Gordo, calvo y bajito y La playa D.C., el francés fue uno de los talleristas en la cuarta Semana del Cine Colombiano, una iniciativa de la Dirección de Cinematografía de Ministerio de Cultura.
Para mí el diseño sonoro no es más que la creación de atmósferas que mantienen sometido al público a ciertas sensaciones y emociones sujetas la imagen y la historia que el director quiere contar. Hay ambientes oscuros, claros, alegres, tristes, y todos ayudan a construir el sentido de la película. La textura sonora ayuda a amplificar las sensaciones y hace más sólida la película.
¿Qué concibe el diseño del sonido?
En la escuela europea, el diseñador de sonido utiliza sus habilidades técnicas y su sensibilidad artística, interviene al momento de la mezcla para acentuar ciertas frecuencias de sonido y dar más densidad a los diálogos y a ciertas escenas. La manera como se tejen los distintos sonidos permite al espectador entrar naturalmente en la trama de la película.
¿Qué es lo más interesante del proceso de mezcla?
No es solamente preocuparse por el equilibrio entre los sonidos y la ecualización. Es la superposición de sonidos lo que le da profundidad a la imagen. En la mezcla tienes a tu disposición un universo sonoro que puedes explorar y con el que puedes jugar para crear infinitas texturas. Pero no es poner sonido porque sí; cada uno tiene un propósito y está sujeto a la historia y a sus posibilidades.
¿No existe una partitura previa al rodaje de la película?
Hay una concepción sonora basada en las intenciones escritas en el guión. Estas ideas, que fueron escritas, pueden servir al director y al técnico de sonido durante el rodaje para que estén atentos a los momentos esenciales de la película y no los pasen por alto. Pero para el diseñador de sonido lo importante es hacer un camino de reflexión sin pretensión, para que en el momento de la mezcla las cosas sucedan de manera natural y se pueda responder a las necesidades de esta última fase. De repente, si el director cambia de idea y quiere dar otra intención a una escena, tengo las herramientas para hacerlo.
¿Qué tan importante es el silencio?
El silencio en la película es esencial para mí, porque se crea a partir de texturas silenciosas. No es un silencio eléctrico, ni significa cortar todo y no poner nada. Es un silencio de sonidos que están grabados en situaciones y ambientes silenciosos. Hay silencios oscuros, abismales, habitados, húmedos, y creando sus texturas podemos hacer vibrar la imagen y soportarla de una manera inigualable.
¿Cómo afronta su relación con los directores de cada proyecto?
La importancia del director radica en conservar el flujo de su idea hasta el final del proceso. Se debe delimitar nuestro campo de acción. Como en todas las relaciones laborales, hay momentos mágicos pero también difíciles. Intercambios de ideas que a veces se truncan. Las tensiones no se hacen esperar porque el diseñador de sonido quiere proponer ideas, siempre al servicio de la película, que el director no quiere escuchar. Es un compromiso permanente a pesar de la lucha de los egos.
¿Cómo ha sido su experiencia con la industria del cine colombiano?
Mi primer acercamiento con el cine colombiano se dio hace siete años, cuando un productor francés me invitó a participar como jurado en el Festival de Cine Latinoamericano de Toulouse, en la sección de cine en construcción. Yo intervenía por el premio de sonido y ahí fue cuando empecé a familiarizarme con los cineastas colombianos de gran talento.
He trabajado en proyectos de Cuba, Chile, México, Argentina, Perú y Colombia. Acá me involucré con las cintas Los colores de la montaña, Gordo, calvo y bajito, La sociedad del semáforo y La playa D.C., que está próxima a estrenarse. Me emociona poder ayudar con mis conocimientos técnicos y artísticos y, a diferencia de Francia, donde la gente que trabaja en la industria cinematográfica suele ser insoportable, acá los directores quieren aprender y compartir.
Por: Paula Santana
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