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Una pareja detrás de cámaras

Adriana Arango y Robinson Díaz comparten más que su matrimonio y su hijo Juan José. Trabajaron juntos en la película ‘Te amo Ana Elisa’, que se estrena la próxima semana.

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Mónica Diago
13 de septiembre de 2008 - 01:23 a. m.
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“Y todo comenzó… bailando”, canta Robinson Díaz para explicar la forma como se conoció con su esposa, Adriana Arango, haciendo los mismos gestos del mago Kandú, su personaje en la serie Pecados capitales, uno de los tantos papeles cómicos  que lo convirtieron en “Raitingson  Díaz”, como lo llama uno de sus compañeros de trabajo.

Corría el año 1992. Robinson hacía parte del elenco de la obra de teatro La hojarasca. Una noche, al terminar una función, vio entre el público una “mona muy bonita”, como el mismo dice. El destino se encargaría de juntarlos días después en una fiesta. Las ilusiones de un cineasta que pretendía a Adriana se esfumaron con los piropos de Robinson. Allí comenzó la historia de dos “compañeros de viaje”, que empezaron viviendo en un modesto apartamento en el barrio la Candelaria de Bogotá.

Robinson se ganaba la vida haciendo papeles pequeños en obras de teatro y realizando ilustraciones para periódicos, Adriana trabajaba como bailarina de un bar. “La vida de ambos cambió con el paso del tiempo, Robin empezó a trabajar en televisión, cine y teatro, yo también hice mis cosas en televisión, después vino mi trabajo como productora de cine, etc. Lo externo ha cambiado, pero lo interno no. El espíritu sigue intacto, somos almas compatibles y por eso seguimos siendo compañeros de viaje”, comenta Adriana, con el romanticismo que la caracteriza, el mismo que la llevó a escribir su primer guión de largometraje, Te amo Ana Elisa. Robinson aterriza la conversación haciendo alusión al mundo moderno. “Mire, hoy en día uno cambia en cualquier momento de celular, de ropa, de carro, de casa, de todo, pero siempre hay un modelo que le sigue gustando a uno. Un patrón con el que uno se identifica, eso es lo que pasa en esta relación”.

Ninguno de los dos tiene la certeza, pero sí el anhelo, de llegar a la vejez juntos, ambos afirman que no se han jurado amor eterno, pero tampoco se han puesto fecha de vencimiento.

De la casa al plató

Hace cinco años, Adriana empezó a escribir el guión de Te amo Ana Elisa, su primer largometraje como guionista, productora y protagonista. La sala de su casa se convirtió en su oficina por dos razones inamovibles, no le gusta desplazarse a una oficina, y sagradamente, después del almuerzo debe hacer una siesta, cosa que en principio molestaba a su esposo. “Yo no podía dormir en las grabaciones porque me daba pena, ahora, en cualquier sofá desocupado me echo mi motosito”, comenta Robinson entre risas.

Fáber fue el personaje que Adriana escribió pensando exclusivamente en su marido. Es el hermano de Ana Elisa, la protagonista. Ella sueña con pasarse los días en salas de cirugía, apartándose de sus amigos del barrio que debutan cada noche con una nueva arma de fuego. Fáber tiene esquizofrenia, por eso es el personaje más difícil de interpretar de la película, así que Adriana supo desde el principio que lo debía realizar Robinson. Además de actuar, él es el codirector de la cinta. La capacidad actoral de Adriana hizo de la labor de “Robin” una tarea sencilla. “Ella es muy carnal, sus emociones son muy altas, muy fuertes. Tiene mucha dinamita. Además es muy obediente, se deja dar indicaciones”. Adriana también tiene una opinión sobre el trabajo actoral de su esposo: “Yo estoy mal acostumbrada. Robin tiene mucha calidad en la forma de hacer sus cosas. Si sale con un chorro de babas, me da mal genio, entonces le digo que se ubique en el panorama nacional. En los últimos años Robin ha logrado muy buenos personajes que le han dado fama, pero eso no nos afecta en la vida cotidiana. Uno siente que alguien es famoso cuando sale a mercar, o cuando un mesero lo atiende mejor en un sitio por el simple hecho de que sale en televisión, de resto no nos afecta”.

No celebran el Día de Amor y Amistad, o los aniversarios de su compromiso. La única fecha importante es  el cumpleaños de cada uno. Los mensajes de texto, las llamadas varias veces al día y las meloserías no son parte de su cotidianidad. Prefieren encontrarse en la cama por las noches. Es precisamente esto lo que más comparten. “Yo le acolito a Adriana de todo, pero lo que sí no nos permitimos ninguno de los dos es perdernos mucho tiempo el uno del otro. Llegar a la casa a dormir es obligatorio”.

El 19 de septiembre, Adriana y Robinson darán a luz su otro hijo. Te amo Ana Elisa se estrenará en todo el país, con la intención de darle al público colombiano una película digerible, sencilla, con la que la gente del común se pueda identificar.

Por Mónica Diago

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