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Vladdo y su gira por Francia

El Espectador habló con él a raíz de su participación en un  encuentro que reunió dibujantes de más de 10 países.

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Ana María Durán / Especial para El Espectador París
24 de enero de 2009 - 02:27 a. m.
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De pequeño le gustaba dibujar objetos, pero fue al llegar al bachillerato cuando comenzó a pintar a sus compañeros de clase. A pesar de que quería ser actor, ganó el talento para traducir situaciones en imágenes. El apodo de Vladdo se lo debe a uno de sus ex suegros y hoy funciona como una marca registrada que traspasa las fronteras.

Este año fue invitado de nuevo a participar en el Encuentro Internacional de Caricaturas de Prensa, en Francia. En esta ocasión asistieron más participantes de diferentes países que en tiempos pasados, lo cual, sin lugar a dudas, enriqueció aún más las charlas del evento Un Mundo de Caricaturas.

Es la segunda vez que Vladdo visitaba Carquefou, un pequeño pueblo al noroeste de Francia y sede principal de la reunión. En su décimo aniversario, este encuentro (RIDEP) congregó a caricaturistas representantes de casi todos los continentes para celebrar y dar a conocer sus trabajos y también para compartir las ganas de dibujar y de reírse de las extravagancias y de los personajes de la política mundial actual.

La reunión de dibujantes de países como Nueva Zelanda, China, India, Camerún, Sudáfrica, Irán, Rusia, Brasil, Argentina, Cuba y Estados Unidos se prestó para discutir durante varios días temas de actualidad como el conflicto en Gaza, la importancia del nuevo presidente Obama en el mundo y el papel de los periodistas frente al cubrimiento de las guerras.

Y es que para Vladdo un caricaturista es un periodista que opina con dibujos. “Los caricaturistas somos columnistas gráficos que defendemos nuestro trabajo y nuestra autonomía”, comenta, “claro que existen diferencias entre lo que hace un caricaturista norteamericano, un hindú, un colombiano o un brasileño, ya que los temas y las problemáticas de cada uno varían dependiendo del país y del contexto, pero entre los dibujos existen también semejanzas”. 

El dibujante colombiano no se arrepiente de haber dejado de lado sólo por unos días el calor de hogar y la serenidad de las playas de Miami por el agite y el estrés parisino en uno de los inviernos más fríos de los últimos años. Tan pronto Vladdo arribó a París fue a visitar las tres caricaturas suyas que están exhibidas en la exposición Permis de Croquer un tour du monde du dessin de presse (Permiso de morder, una vuelta al mundo de la caricatura para prensa) en la Biblioteca Histórica de París, proyecto organizado por la fundación Cartooning for Peace, junto con el caricaturista estrella del periódico Le Monde, Jean Plantu, y el apoyo de Kofi Annan.


La exposición presenta el trabajo de 28 dibujantes como una herramienta al servicio de la tolerancia y la comprensión mutua entre las personas. “Pienso en la censura todos los días”, asegura Jean Plantu, “porque el miedo es más fuerte que la justicia, porque la mediatización de este miedo es más fuerte. Cuando Kofi Annan aún era Secretario General de la ONU me propuso organizar un encuentro de dibujantes de prensa, los cuales cumplen con un rigor y una responsabilidad periodística que los compromete”.

Vladdo cuenta que Plantu lo invitó a participar en la Organización de Caricaturistas por la Paz porque supo de él gracias a un artículo que publicó Le Monde sobre el trabajo que ha realizado en Colombia durante todos estos años. “Él es una gran persona que ayuda a caricaturistas en peligro. Le consiguió papeles, por ejemplo, a un caricaturista iraní que estaba siendo amenazado por su trabajo”.

Plantu asegura que Vladdo ha publicado caricaturas que nunca saldrían en un periódico francés porque son muy fuertes. “Pero, por ejemplo, aquí en Francia no es extraño ver dibujos de gente desnuda en los periódicos, mientras en Estados Unidos eso casi no se usa y en Colombia ni se diga”, comenta jocosamente el dibujante, quien cree que lo que más ha cambiado a lo largo del tiempo es el humor. “Antes se podían hacer caricaturas con las cuales hoy uno se puede meter en graves problemas por temas como el racismo o la discriminación sexual. También, gracias a la globalización, hoy más gente en el mundo puede leer las caricaturas de otros, gente que no tiene ni tu misma cultura ni tu misma percepción de las cosas”.

Pocas horas antes de tomar el avión de regreso, Vladdo asegura que tiene una gran pasión por escribir y que de alguna forma le cuesta que la gente lo vea solamente como caricaturista.

Su encuentro con Aleida fue más buscado por él que coordinado por las inexplicables fuerzas del azar. Desesperado quizá por un mundo sobrecargado de políticos hombres, Vladdo encontró el personaje perfecto que poco hablara de política y mucho de lo que nos gustaría saber a todos: ¿qué piensan las mujeres?  Pero que sea la misma Aleida quien lo conteste...

Por Ana María Durán / Especial para El Espectador París

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