8 Mayo 2009 - 11:00 pm

Adriana Arboleda se casa este sábado

La  modelo y presentadora se casará en una ceremonia íntima con el empresario Hárold Éder en la capital valluna. Además, será la imagen de Caliexposhow 2009.

Por: Liliana López Sorzano
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Foto: Hernán Puentes

Profesionalismo, perseverancia, seriedad, dulzura, naturalidad, inteligencia, discreción y belleza son características que nadie se atrevería a quitarle a Adriana Arboleda. Son precisamente esos rasgos los que la han catapultado como una de las modelos y presentadoras top de Colombia y los que hicieron que llenara todas las portadas de las revistas aquí y en el exterior. Durante 15 años ha sabido mantenerse con equilibrio en un medio que más que estable suele ser voluble. A pocas horas de contraer matrimonio, El Espectador la entrevistó.

¿Qué quería ser cuando era pequeña?

Yo quería ser bióloga marina, estar debajo del agua con los delfines, las ballenas, el buceo. Siempre fui como obsesiva con todo este cuento, pero la vida me llevó por otros caminos.

Todas las modelos hablan sobre el mundo del modelaje con sus infiernos y paraísos… ¿cuáles son esos?

Como en todos los medios, hay sus lados turbios y ambientes difíciles. Para mí lo más difícil de mi carrera fue asumir desde tan joven la lejanía, estar viajando, y estar separada de mi familia. Pienso que el infierno y el cielo los lleva cada uno por dentro independientemente de en qué trabaje. En términos generales, el modelaje me ha permitido vivir en “el cielo”, porque he podido hacer muchas cosas que en mi vida jamás imaginé hacer, he podido llegar a un punto de mi profesión donde tampoco me lo imaginé y fue por pura perseverancia y profesionalismo.

La ecuación en Colombia es: modelo, presentadora, actriz. ¿Por qué no ha incursionado en esta última?

No es que sea sólo en Colombia. En el mundo, por ejemplo, la gran modelo Milla Jovovich terminó siendo una actriz increíble. Cuando te relacionas con las cámaras de fotografía, es más fácil manejar las cámaras de cine o de televisión. Ya tienes un conocimiento de tu cuerpo, de tus expresiones, ya te conoces muy bien, porque cuando eres modelo, de alguna forma estás actuando. En Betty la Fea hice mis primeros pinitos y me pareció superinteresante. Respeto mucho la actuación y la valoro. Incursionar en ese campo no sería una decisión a la ligera.

¿Qué pasarela quedará grabada en su memoria?

Por la importancia que tuvo en su época, pienso que la de Óscar de la Renta, porque fue el primer gran diseñador internacional en venir al país. Han sido muchas pasarelas, pero me acuerdo gratamente de los primeros desfiles, donde se utilizaban las coreografías. También cuando Francesca Miranda y Silvia Tcherassi participaron en Milán. Poder estar allá acompañando a los colombianos fue muy importante.

Cuándo la herramienta de trabajo de alguien es la forma, ¿qué se pone en juego? ¿Qué se sacrifica?

En este punto, yo me cuido no por cuestiones de vanidad sino por mi trabajo. Lo tengo que ver como parte de mi profesión. Hay que aprender a mantenerse sano, hacer deporte… para mí no es sacrificio, es un estilo de vida, es sinónimo de salud y de armonía.

Usted, que ha estado tan metida en el mundo de la moda, ¿qué opina de la ropa que utilizan las presentadoras de entretenimiento?

Cada una imprime su sello como se viste. Cada una de las presentadoras de televisión tiene la opción de ponerse lo que le gusta. Es muy difícil vestirse para televisión todos los días, no todo lo que uno se pone registra bien. Llega un punto en que la ropa te satura. Hay unas magas que logran hacerlo.

¿Cuál ha sido uno de los momentos más difíciles y uno de sus mayores logros en su carrera?

De los más difíciles fue cuando empecé en televisión haciendo directos, cuando me tocó cubrir el reinado de Cartagena. Eran tres noticieros al día, la presión era muy fuerte, estrés por los libretos, por el maquillaje, por la señal que se caía. Nadie nace aprendido, esto es una carrera de mucha práctica. El logro, sin duda alguna, fue la transmisión de ‘Paz sin Fronteras’, que la hice con Jorge Alfredo Vargas. Fue un privilegio, fue un honor transmitir ese momento para el país y para el mundo. Esa unión de todos los artistas cantándole a la paz, ese patriotismo emotivo, esas miles de personas vestidas de blanco… ese puede ser uno de los trabajos más lindos que he hecho.

Su belleza es natural, ¿qué piensa de la proliferación del bisturí y la silicona?

La verdad, pienso que hay un problema de querernos como somos. Uno tiene que aprender a quererse como es. ¿Buscar la perfección? ¿Qué es la perfección y para quién? Cuando chiquita me dijeron mil veces que me operara mi nariz aguileña, que me pusiera un poco de silicona. Y siempre tuve la misma respuesta. No, no quiero. Esta soy yo y esta es la nariz de mi papá y de mi mamá, ¿por qué me la tengo que cambiar? Esa ha sido una de mis banderas… se puede llegar lejos sin necesidad de buscar esos parámetros. La naturalidad me parece lo más bello… es clase.

Es de las pocas modelos o presentadoras que falta por desnudar. ¿Por qué no lo ha hecho o por qué lo haría?

¿Por qué hacerlo? No le encuentro la razón, no la veo. Para mí no hay nada más hermoso que la desnudez de una mujer, pero eso hace parte de la intimidad, de la privacidad. Ya mi vida es tan pública, ya uno es tan expuesto, que me parece rico e importante tener algo que sea mío, que me pertenezca. No entiendo la razón de salir mostrando mis senos. No sería consecuente con lo que pienso. Una de mis premisas es no hacer nada en lo que yo me sienta mal. Por más fama, por ser una portada, porque hablen más de mí... no me interesa, hay otras formas de hacerlo.

¿Cómo ha logrado mantenerse en equilibrio en un medio donde suele haber tantos escándalos, chismes y salidas de tono?

Tengo la gran fortuna de contar con una familia que me ha dado ejemplo con principios y valores. Gracias a eso, yo siempre he sabido escoger, y escoger bien. Por ambición yo no he hecho nada diferente a lo que he tenido que hacer, con profesionalismo y seriedad. Nunca he anhelado llegar más lejos de lo que debo estar y me he tomado el tiempo y la vida a un mi propio ritmo.

Este es su segundo matrimonio, ¿qué opina de esta figura?

La vida en pareja, llámese como se llame, es el estado ideal. El compartir me parece delicioso, las cosas lindas o las duras que tiene la vida. Estar pendiente de otra persona y que estén pendientes de mí. El amor no es sólo para pasarla bien, es para crecer y para evolucionar.

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