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Subastando los recuerdos de un amor

La colección de arte de Yves Saint Laurent está avaluada en 500 millones de dólares. Tan sólo unos meses después de la muerte del afamado diseñador francés, su novio Pierre Bergé anunció que Christie’s  pondrá en venta su costosa colección de cuadros.

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Angélica Gallón Salazar
30 de noviembre de 2008 - 03:00 a. m.
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“Vamos a tener que dejarnos ahora y no sé cómo hacerlo porque no te dejaré nunca”, decía con congoja Pierre Bergé ante el féretro de su novio y compañero de más de 50 años, el diseñador francés Yves Saint Laurent, que falleció el 1 de junio de este año.

“Aunque sepa que ya no veremos el Sol acostarse en el jardín y aunque ya no compartiremos emociones ante un objeto de arte”, acertaba a decir el amante mientras su garganta hacia esfuerzos por contener el llanto.

No habían pasado tres meses de la muerte del más celebrado diseñador del siglo XX cuando el mismo Bergé —quién le ayudó a crear su casa de alta costura— volvía a hacer pública esa pasión que Laurent mantuvo siempre por la pintura, la escultura y el buen gusto. Pero esta vez ya no se trataba de un homenaje a su muerte, sino de un acto catártico de desprenderse para siempre de su recuerdo. La colección de arte que había provocado tantos “flechazos” entre Yves y Bergé se subastaría el 23 y 24 de febrero de 2009.

“No significa ya gran cosa para mí”, declaró el empresario, quien ante la inminencia de librarse de  la presencia de su difunto compañero y queriendo seguir sus pasos de colaborar con las fundaciones que realizan investigaciones sobre el VIH, sólo veía dos opciones para hacer algo provechoso con el  capital que colgada de las paredes de su mansión: ponerlo todo en un museo —operación complicada y sobre todo costosa— u organizar una venta pública.


Apasionado por la ópera y el teatro, lector incansable de Proust, el modisto que introdujo la chaqueta tipo esmoquin para las mujeres y la blusa de tul transparente que provocó toda una revolución sexual encontró constantemente referencias en las obras de Picasso, Van Gogh, Mondrian, Braque y Matisse para realizar sus colecciones. Obras que, por supuesto, su impresionante fortuna le permitía tener en la sala de sus dos casas parisinas, la de la calle Bonaparte y Babylone.

Por eso cuando el anuncio de Bergé se extendió, no se hizo esperar la emotiva reacción de la famosa casa Christie’s, encargada de la subasta de las 700 piezas compradas y conservadas por los dos mecenas de la moda.

“La colección del siglo”, “una de las colecciones privadas más suntuosas del planeta”, “la más costosa que existe en manos de particulares”, sentenciaron los expertos que atinaron a valorarla en cerca de 500 millones de dólares.

“La extraordinaria fuerza de esta colección es que contiene  piezas no vistas en el mercado desde hace 35 años”, declaró  François de Riqlès, vicepresidente de Christie’s en Francia, al Tribune Herald, quien no dudo en admitir que “todo el mundo del arte está esperando por esta venta”.

El artista del vestido

Conocidos fueron dentro del mundo de la moda —que nunca dejó pasar por alto las depresiones y escándalos económicos y sentimentales de Yves Saint Laurent— los episodios que relacionaban con el arte al primer creador que expuso su trabajo en un museo.

En 1972 su amigo de bacanales, Andy Warhol lo había inmortalizado en varios óleos, pero cuando el caprichoso Yves se enteró de que también había pintado unos a su competidor Valentino, prometió destruirlos a jirones. El inmenso panel de retratos aún sigue en la pared de su estudio y serán una de las reliquias a subastar.

Otros de los objetos más preciados que saldrán de los lugares más secretos e íntimos donde residió el artista del vestido es un set de recipientes tallados en plata y con 24 rubíes pertenecientes al  siglo XVI italiano, que perteneció a la colección de Luis XIV y está estimado en 200.000 dólares. “Esta colección es un destello de la larga herencia del gusto francés”, dijo Nicolas Kugel, uno de los más consentidos proveedores de arte de la pareja.


El diseñador que visitó en 1971 a Mick Jagger y a Marcais Bianca en su boda, el que tuvo como su musa incansable a María Callas, el que salió desnudo en la portada de la revista Vogue y dio con eso un viraje al futuro de las revistas de moda, el que hizo de París la capital mundial de la moda, había declarado en repetidas ocasiones al diario Le Monde que prefería “un muro vacío que un cuadro mediocre” y por eso esperó a tener verdaderamente fortuna para acercarse al arte real “que él bautizó con ‘A’ mayúscula”, recuerda el vespertino francés.

Ni un cuadro mediocre se cuenta entre la selecta colección que hizo Yves junto a Bergé. Su tesoro cuenta con más de 60 pinturas antiquísimas, entre las que sobresalen una rarísima pieza pintada al óleo por Picasso en 1914 valorada en 60 millones de dólares titulada Instrumento de música sobre Guéridon y Los Coucous, tapete azul y rosa, elaborado en 1911 por Henri Matisse, estimado en 35 millones de dólares e invaluable para Yves Saint Laurent que lo declaraba uno de sus favoritos.

La importancia celebrada por la casa de subasta y por los más remarcables coleccionistas de arte al poder tener si quiera un acercamientos a cuadros de Cézanne, Léger o Mondrian; de artistas antiguos como Ingres, Géricault, Gainsborough o Franz Hals, además de objetos del Renacimiento y piezas de arte asiático no parece motivar mucho a Bergé, para quién estas obras no son más que el vestigio de los mejores tiempos vividos al lado de su entrañable amor. Sus testimonios lo delatan: “Esta venta es como una separación”, dice Bergé, “tú puedes continuar amando incluso cuando llega el divorcio”.

Por Angélica Gallón Salazar

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