Los decibeles del tenis

María Sharapova y Victoria Azarenka jugarán en la madrugada de mañana. La ganadora será la uno de la WTA.

Además de soportar una temperatura de más de 30 grados y un alto porcentaje de humedad en la Rod Laver Arena de Melbourne Park, los asistentes tendrán que aguantar una guerra de gritos de casi 100 decibeles entre la rusa María Sharapova y la bielorrusa Victoria Azarenka, quienes se enfrentarán en la final del Abierto de Australia y la ganadora será la nueva número uno de la WTA desde el próximo lunes. Y dicen sus rivales que entre más presión, más ensordecedor es el aullido.

Sharapova, de 24 años y ganadora de tres Grand Slams, y Azarenka, de 22 años y número tres el escalafón, son las más bullosas del circuito femenino. Acompañan cada golpe con un largo y agudo gruñido. Sus gritos han sido fuente de muchas discusiones en el circuito. No en vano les acuñaron Las aulladoras del tenis. “Sobre María, ¿qué te puedo decir? Es muy molesta y demasiado ruidosa”, apuntó Agnieska Radwanska, polaca que fue derrotada por Sharapova en cuartos de final.

El problema es que no existe un decálogo sobre sonidos irritantes durante juegos de tenis. “Los gruñidos son parte del juego y estamos conscientes de que algunos aficionados los encuentran molestos”, dijo hace unos días un miembro de la WTA.

Ni Azarenka ni Sharapova han conseguido empuñar una raqueta sin gruñir, al menos desde que eran jugadoras juveniles. “Yo la conocí cuando ella tenía 14 años”, dice Julio Victoria, sparring (rival de entrenamiento) de María en 2000, en la academia Nick Bolletieri, en Estados Unidos. “Y desde entonces grita cada vez que juega. A mí no me sorprendió. Sí, que su padre también fuera bulloso. En los entrenamientos gritaba, lo vivía con la misma intensidad. A mí, que tenía 18 años en esa época, me regañaba cada vez que fallaba”, añade Julio. De hecho, la prima de María, Daria Sharapova, de 16 años, también hace ruidos al jugar. Es genético.

“He sido la misma a lo largo de mi carrera. Nadie importante me ha dicho que cambie. Ahora no hay una modificación en las reglas. No escucho que vaya a haber una, así que no importa lo que pueda responder sobre eso, ¿verdad?”, dijo Sharapova.

Para ellas, gritar es sinónimo de concentración y de hecho esa forma de exhalación permite que el golpe sea más fuerte. “Por supuesto que los escucho, no soy sorda. Respeto al público, pero lo hago para mantenerme enfocada”, bromeó Azarenka.

Mañana, los espectadores, además de empacar sus abanicos y gorras, deberán guardar un lugar en sus bolsos para unos buenos tapaoídos.