Nelson Ramos: Soñaba con taparle un cobro a Cristiano Ronaldo

El arquero de Millonarios, que iba a ser titular en el amistoso contra Real Madrid, dice que en los cinco meses de recuperación se dedicará a su esposa y a practicar el piano.

Ramos dice que siente mucho dolor en su pierna, la misma con la que ha marcado siete goles de penalti en su carrera.  / Luis Ángel
Ramos dice que siente mucho dolor en su pierna, la misma con la que ha marcado siete goles de penalti en su carrera. / Luis Ángel

Por cinco días Nelson Ramos recibirá a sus visitas de la misma forma: sentado en un sofá de cuero blanco que deja salir un descansapiés para apoyar su pierna izquierda envuelta en una férula. Al arquero de Millonarios, que el sábado sufrió en el clásico bogotano la rotura del talón de Aquiles de la pierna izquierda, le prohibieron pararse durante este tiempo, pues si camina del cuarto a la sala en la que atendió a El Espectador, sus dedos toman un color negro.

Toca la férula con sus manos y recuerda la acción desafortunada del sábado. En el minuto 75, Pedro Franco le devolvió un balón y cuando apoyó el pie izquierdo hacia adelante sintió el dolor más insoportable de su vida: “Como el partido estaba tan caliente y la hinchada de Santa Fe estaba a mis espaldas, pensé que me habían pegado con una piedra. Miré hacia atrás a buscar quién había sido, pero luego me toqué el talón, gateé hasta coger el balón para que no me anotaran y pedí la camilla”, dice sin una muestra de tristeza (“Ya lloré todo lo que pude, ahora sólo queda recuperarme”, dirá después, con ademanes de optimismo).

Habla con tranquilidad y la amabilidad de siempre, pero mirando de tanto en tanto su teléfono para responder un chat inoportuno o una llamada de consuelo. Timbra uno de sus tres celulares y contesta: “…ya me hicieron la cirugía. Son cinco meses de recuperación, toca ser paciente, no hay mucho más qué hacer”, le responde a Stalin Motta. Ramos lo había llamado durante la lesión de rodilla que sacó al volante durante un año del fútbol.

“A usted le tocó esto (continúa con la llamada), pero se recuperó, mire nada más el golazo que metió el domingo. Así quiero volver yo”, le dice a Motta, compañero suyo en Equidad en 2009, a quien despide con un gracias y una sonrisa sincera. “La respuesta de la gente ha sido muy bonita, mirá: ya se me va a descargar el celular. No para de sonar. Eso quiere decir que he dejado una huella grande como futbolista y como persona”, dice al volver a la entrevista.

Por su lesión se perderá el resto de la Liga, en la que Millonarios es líder; la Copa Sudamericana, en la que enfrentarán a Palmeiras en cuartos de final, y mañana el amistoso contra Real Madrid. “Yo me soñaba en las noches con taparle un cobro a Cristiano Ronaldo, detener en un tiro de esquina a Pepe y a Ramos. Pero por televisión disfrutaré también por los que puedan jugar, porque es como si yo lo hiciera”, explica el portero, de 30 años.

La institución en general lo ha arropado durante este episodio de suerte adversa. El bus del equipo, por ejemplo, lo llevó a alquilar las muletas, a recoger a los médicos que lo operarían el lunes a las 6:00 de la mañana en la clínica infantil universitaria de San José y a comprar las drogas pertinentes. El presidente Felipe Gaitán, el cuerpo técnico y funcionarios amigos lo han llamado a augurarle una grata recuperación. Y los que jugarán mañana en el Santiago Bernabéu no dejan de escribirle desde Madrid.

“Ya le dije a (Rafael) Robayo que le pida la camiseta a Íker Casillas y me la traiga. En Millos se han portado muy bien, me escriben desde allá a preguntarme cómo voy. Antes de irse me hablaron mucho. Máyer Candelo, cuando se acabó el partido contra Santa Fe, fue hasta el camerino a abrazarme porque yo le había dicho mientras me montaban en la camilla: ‘Máyer, métela que tenemos que ganar, hacete el gol y te espero para celebrar’. A pesar del dolor, fue muy bonito”.

Ayer se levantó a las 6:40 de la mañana, la hora en que se despierta rutinariamente para entrenar con Millonarios. Se miró la pierna, lo embargó la tristeza y siguió durmiendo. “Haciendo cuentas —dice mientras cuenta con sus dedos—, llevo seis años siendo titular y sin que una lesión me afecte. Por eso me va a dar duro. Pero ya está, ahora a dedicarme a mi familia y a mi esposa (Ana Milé González), que tiene cuatro meses de embarazo. En este tiempo le veré crecer su barriguita. Hay que verle el lado positivo también”.

Asegura que retomará sus clases de piano, porque cuando era niño se presentaba en los teatros de Popayán. A los 15 años, con fracturas en cada dedo meñique por el oficio de arquero, se le dificultaba seguir tocando y decidió quedarse con el fútbol. “Voy a repasar partituras y a ver si vuelvo a coger el ritmo en una escuela que queda cerca de mi casa. También trataré de jugar con mi carrito de control remoto y de ver televisión, porque para el Play Station soy malísimo”, añade.

El optimismo que mostró ayer será su mejor aliado, así como el cariño de razón y corazón que le guardan los hinchas de Millonarios. “Te espero en cinco meses para que me entrevistés por mi regreso a las canchas”.