Publicidad

El tenis se quedó sin reina


La belga Justine Henin, de 25 años, anunció ayer su retiro definitivo de las canchas, porque ya no siente la misma emoción que antes.

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Olga Lucía Barona Torres
14 de mayo de 2008 - 08:26 p. m.
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

Justine Henin y su inseparable entrenador Carlos Rodríguez llegaron ayer muy temprano a las instalaciones del club de tenis de Limelette, en Bruselas, sitio donde tenían programada desde el día anterior un rueda de prensa.

Impecablemente uniformados con la camiseta blanca de rayas negras de su patrocinador Adidas, los dos se sentaron en una mesa principal, ante la mirada expectante de los periodistas que acudieron a la cita sin más información que “una rueda de prensa con la número uno del mundo”.

Su caída, la semana pasada en la tercera ronda del Abierto de Berlín ante la rusa Dinara Safina, y su posterior cancelación al Máster Series de Roma, que se juega esta semana, hizo presumir a los comunicadores que tal vez anunciaría la no participación en el próximo Roland Garros o sería el aviso de un abandono transitorio del circuito mundial.

Pero no. Justine, con apenas 25 años de edad y en lo más alto de sus nueve años como profesional, sorprendió a todos cuando con voz nerviosa anunció su retiro definitivo. “Este es el final de un sueño de la infancia. Es un nuevo comienzo para mí. Me siento como si hubiese vivido tres vidas. Le di todo lo que pude a este deporte, y le saqué todo lo que podía darme. Tomo esta decisión sin arrepentirme de nada. Ahora comienza mi vida como mujer”, les dijo a los medios, con micrófono en mano y con un  par de lágrimas rodando por sus mejillas. Su relato duró exactamente nueve minutos y lo pronunció en francés.

Dijo que tras su derrota en Berlín pensó en un retiro parcial, pero después se dio cuenta de que la decisión que tenía que tomar era más radical. “He llevado mi carrera basándome en la emoción, pero desde Madrid (donde se disputó el Masters femenino) no la he vuelto a sentir. Allí sentí que había llegado al clímax de mi carrera”, reprodujo la Agencia AP.

Ni tan rosa

Aunque en los últimos tiempos las grandes tenistas del circuito han decidido abandonar la actividad muy jóvenes (Kim Clijsters, lo hizo a los 23 años), pensando más en disfrutar su vida que seguirla sacrificando por el tenis, nunca antes se había registrado el retiro de la vigente número uno.

A pesar de sus 41 títulos, siete de ellos de Grand Slam, su medalla de oro olímpica en Atenas y sus casi 20 millones de dólares sólo en ganancias, la vida de la belga Justine Henin no siempre ha sido color de rosa, a los 12 años tuvo que soportar la muerte de su madre Françoise Rosière (profesora de la lengua francesa), tras un cáncer intestinal, y posteriormente la de una de sus dos hermanas.


Desde entonces y aunque desde los cinco años jugaba tenis, se refugió más en él y a los 16 encontró a su gran escudero, al hombre que no sólo pulió su gran talento sino su soporte en los momentos de su vida personal: el entrenador argentino Carlos Rodríguez, con quien llegó hasta el final de sus días como profesional. Con él, consiguió sus mejores pergaminos deportivos, quedándole pendiente sólo de los torneos grandes, el título de Wimbledon, del que fue finalista en 2001 y 2006.

El 16 de noviembre de 2002 se casó con Pierre-Yves Hardenne, pero su matrimonio duró apenas cinco años, perdiendo de paso el número uno mundial, debido a que canceló su participación en varios torneos, mientras arreglaba los papeles del divorcio, se reponía emocionalmente y lidiaba con un nueva lesión.

Pero en 2007 regresó con todo su poder. Redondeó una temporada brillante, al registrar récord de ganancia con más de cinco millones de dólares, tras ganar diez títulos WTA, entre ellos el Roland Garros , el Abierto de Estados Unidos y el Masters Femenino de Madrid.

Chiquita, pero...

Justine Henin, quien no cumplía una buena actuación esta temporada por la recuperación de una lesión en la rodilla, será recordada por su revés demoledor y por romper el paradigma de que las mejores debían ser tenistas musculosas y fuertes como las hermanas Serena y Venus Williams, a quienes destronó en varias oportunidades. Su menuda figura (1.67 metros de estatura y 57 kilos de peso) siempre contrastó en la cancha con la precisión de sus pases.

Ahora su magia ya no estará más. Se va y es de verdad. “Es una decisión definitiva. Los que me conocen saben que hablo en serio”, dijo Justine, quien siempre se caracterizó por ser muy seria y metódica hasta en su forma de vestir. Nunca le llamó la atención los ceñidos vestiditos de colores que están de moda entre las damas del circuito. Impecable de blanco, sin aretes, cola de caballo y gorra.

Así se fue Justine Henin. En un profundo abrazo con Carlos Rodríguez, la mejor tenista del mundo dijo adiós.

Lo que dijeron de Justine

- “No conozco los detalles, pero pienso que si ha tomado esta decisión, es porque será lo mejor para ella. Le dedico mis oraciones y le deseo que tenga la vida que ella quiera”: Venus Williams.

- “Era una gran jugadora que ha hecho mucho por el tenis femenino. Siento mucho que deje de jugar, porque tenía un estilo muy diferente al del resto de jugadoras, pero si ha tomado la decisión sólo tenemos que respetársela”:  Ana Ivanovic.

- “La echaremos de menos. Ha sido una gran campeona. Ahora sólo queda desearle suerte en su vida”: Jelena Jankovic.

Por Olga Lucía Barona Torres

Temas recomendados:

 

Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.