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Con la ilusión a cuestas

La vallecaucana, de 25 años de edad,  asegura que ni a ella ni a sus compañeros les pesa la responsabilidad de pelear una medalla en China porque para eso se han preparado.

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Luis Guillermo Ordóñez
10 de mayo de 2008 - 05:53 p. m.
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En los Juegos Olímpicos de Beijing, los cuerpos de los pesistas colombianos no solamente tendrán que levantar muchos kilos para aspirar a subir al podio, sino que además deberán cargar con la responsabilidad de ser los más firmes candidatos para  lograr que Colombia tenga una buena figuración en el evento deportivo más importante del año.

Entre ellos está la bellísima Tulia Ángela Medina Alcalde, una caleña de 25 años que competirá en la categoría de los 69 kilogramos y quien en los Juegos de Atenas 2004 finalizó en la octava posición en una división más alta.

“Como siempre que salgo a competir, la expectativa y la ilusión que tengo es conquistar una medalla, ese es el sueño de todo deportista de alta competencia. Tengo experiencia, madurez y disciplina como para pensar en que puedo hacerlo”, señala con algo de timidez, antes de reconocer que apoyo no les ha faltado ni a ella ni a sus compañeros, quienes viajarán el próximo 15 de mayo a Bulgaria para comenzar la última fase de su preparación para las justas en territorio chino.

Tulia Ángela admite que todos los miembros del equipo nacional, cuatro damas y seis varones, además del cuerpo técnico encabezado por el búlgaro Gantcho Karouskov, están muy optimistas de cara a los Olímpicos y confiesa que “no hay una gran presión, más bien mucha ilusión en cada uno. Es difícil pronosticar los resultados, porque dependen mucho de cómo estés ese día, que llegues en tu mejor condición física y anímica, pero sobre todo Diego Salazar y Óscar Figueroa (en la categoría de los 62 kilogramos) la tienen bien clara. Eso sí,  todos tenemos madera para pelear por un lugar en el podio y nos hemos sacrificado para hacerlo”.

Campeona mundial

De niña, Medina jugaba muy bien al baloncesto. Incluso practicaba en las tardes con el equipo de la Liga del Valle, pero un día


vio entrenar a los pesistas y decidió imitarlos. Lo hizo tan convincentemente que los entrenadores la reclutaron de inmediato. Desde entonces su vida transcurre entre gimnasios y coliseos.

“Además de que me gustó mucho el deporte, me motivaron también los éxitos internacionales que consiguió Colombia, especialmente la medalla de oro de María Isabel Urrutia en Sidney 2000”, señala orgullosa la vallecaucana, quien fue campeona mundial juvenil en Grecia 2001 y subcampeona en República Checa 2002.

Además ha sido medallista dorada en Juegos Bolivarianos, Suramericanos, Centroamericanos y Panamericanos, lo que la ha llevado a consolidarse como una de las deportistas de mejores resultados para el país.

“Gracias a eso recibo ayudas económicas de Coldeportes, el Comité Olímpico Colombiano y el Instituto Distrital para la Recreación y el Deporte”, pues en las competencias nacionales representa a la capital del país.

No obstante, Tulia, quien mide 1,67 metros y pesa actualmente 71 kilos, asegura que “aquí apenas se sobrevive del deporte. Los incentivos sirven para sufragar los gastos del día a día, pero no son suficientes como para que uno piense en dedicarse a esto para siempre, para mejorar hay que buscar otras alternativas”.

Por eso tiene claro que después de los juegos de Beijing y los Juegos Nacionales a final de año, dejará las pesas y tomará nuevos caminos. “Yo terminé educación física en la Escuela Nacional del Deporte y quiero seguir estudiando. Además tengo planes personales que he aplazado por estar entrenando o compitiendo y que aspiro a hacer realidad”, dijo antes de aclarar que prefiere no detallarlos.

A la caleña, cuando le queda tiempo, le gusta ir a cine o salir a cenar a algún restaurante y acepta sin embargo que extrañará mucho el ambiente del deporte, los entrenamientos, la adrenalina de las competencias, el orgullo de representar al país y, sobre todo, “el hecho de viajar por el mundo sin tener que pagar”.

Mientras eso ocurre, su mente está puesta en Beijing. Quiere irse por la puerta grande y sabe que debe preparar su cuerpo para levantar mucho peso, no solamente el de la barra y los discos, sino también el de la responsabilidad de ser una de las esperanzas de podio de Colombia. Ella está segura de que lo va a lograr, pues lleva mucha ilusión a cuestas.

Por Luis Guillermo Ordóñez

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