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“La influencia de Eduardo Lara será mínima”

Gerardo ‘Tata’ Martino, técnico de Paraguay, dice que Colombia tendrá ahora un fútbol más emparentado con la historia. Pero asegura que el técnico vallecaucano tuvo muy poco tiempo para moldear el nuevo equipo. “Si ganamos, podríamos dejar por fuera a un rival directo, como lo es Colombia”, sostiene sin rodeos.

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Mariano Olsen
06 de octubre de 2008 - 10:31 p. m.
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El cómodo liderazgo de la eliminatoria, con cuatro puntos de ventaja sobre los perseguidores más inmediatos, y la imagen de solidez que ofreció Paraguay en la primera ronda del camino hacia el mundial de Suráfrica, son razones suficientes para que el técnico Gerardo Martino muestre claros signos de confianza y tranquilidad antes del partido del sábado frente a Colombia.

“Para mí es un choque clave, porque si Paraguay no pierde en El Campín, podríamos dejar fuera de la pelea a un rival directo. Colombia quedaría muy distanciada de nosotros a falta de nueve fechas y además con la desventaja que en la última jornada tienen que jugar en Asunción”. Categórico y sin rodeos, el entrenador argentino se anima a lanzar ese vaticinio en el comienzo de la entrevista que concedió a El Espectador desde la oficina que ocupa en la Asociación Paraguaya de Fútbol, en Asunción.

“La realidad indica que en las últimas dos fechas se produjo un margen entre las cinco selecciones de arriba y las cinco de abajo. Si ese margen se profundiza, lo único que queda es sumar en los próximos partidos para llegar lo más rápidamente posible al gran objetivo”, dice.

¿Eso significa que un empate en Bogotá lo seduce?

El empate no es un resultado que uno deba ir a buscar nunca. Si después se da, en función de lo que se vio en la cancha se evaluará si es un punto ganado o perdido. El empate contra Perú no me gustó, porque merecimos ganar; contra Argentina, en cambio, me gustó porque estuvimos cerca de la derrota. Que el empate nos caiga bien es una cosa, que lo vayamos a buscar como objetivo prioritario, es otra muy distinta, y esto último no lo vamos a hacer.

¿Cómo piensa plantear el partido del sábado?

El mismo de siempre, presionar al rival lo más cerca de su área, recuperación rápida de la pelota y a partir de ahí ataque inmediato que nos permita una pronta llegada al arco contrario aprovechando los espacios libres que aparecen en la zona. Con esa táctica disimulamos nuestro mayor defecto, que es la elaboración de la jugada ofensiva.

Sabiendo que la presión es un elemento clave en el juego de Paraguay, ¿podrán mantener ese ritmo en la altura de Bogotá?


Ya lo hicimos hace un año, cuando perdimos 1 a 0 en un amistoso. Me acuerdo que ese día, al periodismo colombiano le llamó la atención cómo habíamos podido sostener la presión durante casi los 90 minutos. Yo considero que El Campín está a años luz de presentar la dificultad del Hernando Siles de La Paz, donde tuvimos enormes problemas para desplegar nuestro juego (derrota 2-4).

¿Qué es lo que más le preocupa de Colombia?

Especialmente sus jugadores. Yo considero que Colombia tiene futbolistas muy buenos, sobre todo en defensa. Para nosotros es muy importante que no pueda jugar Aquivaldo Mosquera, que es un central notable, pero van a estar Yepes y Perea, que tienen un gran recorrido en Europa. Del mediocampo hacia adelante hay valores desequilibrantes como Giovanni Hernández, Wason Rentería y Abel Aguilar, que debemos respetar.

¿Para ustedes es bueno enfrentar a un rival que atraviesa por una crisis futbolística?

Eduardo Lara va a intentar proponer un fútbol más emparentado con la historia de Colombia: toque, rotación y más libertad para sus jugadores. Ahora la pregunta es si esa intención de cambio se puede plasmar tan pronto, sin tiempo de trabajo. Esa es una ventaja para Paraguay, porque la influencia de Lara en este encuentro será mínima, ya que no casi no tuvo contacto con sus jugadores.

¿Y cuál es el aspecto negativo de este cambio de entrenador?

Naturalmente habrá una mayor cantidad de jugadores con nuevas expectativas, con ilusiones renovadas. Los que vuelven después de estar afuera tendrán un plus en cuanto a la entrega física para ofrecer dentro de la cancha, porque tienen una nueva oportunidad para demostrar su valía.

¿Lo sorprendió la desvinculación de Jorge Luis Pinto?

Muchísimo, porque una vez que pasó el cimbronazo de la Copa América había logrado acomodar el equipo satisfactoriamente. Hasta hace un par de meses, todos en Suramérica hablábamos de la solidez defensiva de Colombia y de su efectividad en ataque. Colombia no llegaba mucho, pero ganaba y mantenía el cero en su arco. Es imposible pensar que en dos partidos toda esa solidez se esfume y se produzca un cambio de entrenador, no se entiende.

¿Se ofende cuando la prensa o los simpatizantes definen como sorpresiva la posición de privilegio que ostenta Paraguay en esta eliminatoria?

No, para nada, porque esos lugares tradicionalmente los ocupan Brasil y Argentina. Si vamos primeros no es por casualidad, ya que estamos a punto de ganar la primera ronda de punta a punta, eso significa que nuestro trabajo, hasta el momento, es altamente positivo.


¿Qué explicación le encuentra a esa diferencia de cuatro puntos que logró imponer sobre los dos grandes de Suramérica?

Muchos dicen que Brasil y Argentina no son los mismos que en otras eliminatorias, pero eso es algo para discutir. En mi opinión es más lo que creció Paraguay que lo que decayeron ellos. Los grandes equipos del mundo siguen contando en sus filas con brasileños y argentinos. La diferencia es que nunca antes en la historia Paraguay había logrado juntar a 20 tipos que jueguen en las mejores ligas del mundo. Me acuerdo que el  Colorado Gamarra, líder indiscutido de la selección paraguaya hace unos años, jugaba uno de cada diez partidos en el Inter de Porto Alegre. A Roque Santa Cruz y Haedo Valdez les ocurría lo mismo en Alemania. Ahora, la mayoría de mis jugadores son titulares en Europa y eso marca una diferencia de categoría importante.

Si hay una virtud para destacar en su equipo, es la mentalidad ganadora que demuestran los jugadores paraguayos para enfrentar de igual a igual a cualquier rival. ¿Cómo logró plasmar ese cambio sicológico?

A mí me parece que cualquier entrenador del mundo que tenga el plantel del que dispongo en estos momentos, hubiera hecho lo mismo. Yo invité a mis jugadores con una propuesta ambiciosa de intentar jugar más la pelota a ras del piso y no tanto por arriba. Ellos la aceptaron de inmediato, porque se convencieron de que tenían el talento y la capacidad para desarrollarla en la cancha.

¿Hasta dónde piensa llegar con esta idea de juego?

Paraguay ya tiene una rica historia de participación en los mundiales y varios muchachos ya vivieron esa experiencia. Siento que esta camada de jugadores buscan otra cosa, tienen un objetivo como grupo mucho más alto que simplemente ir al Mundial de Suráfrica. Ellos quieren hacer historia y no voy a ser yo quien les quite esa ilusión.

La albirroja también arrancó

Con 13 de los 25 jugadores convocados por Gerardo Martino, la selección paraguaya cumplió ayer en la tarde su primera sesión de entrenamiento en el Complejo Rakiura de Asunción. El seleccionador guaraní pudo contar con los cinco futbolistas del rentado local y ocho del exterior (Aureliano Torres, Paulo da Silva, Cristian Riveros, Ariel Bogado, Julio César Cáceres, Aldo Bobadilla, Carlos Bonet, Édgar Barreto y Morel Rodríguez).

La expectativa en las toldas albirrojas gira en torno a su delantero, Roque Santa Cruz, de quien esperaban anoche los resultados de unos segundos exámenes para determinar si el jugador del Blackburn Rovers padece una contractura o una lesión muscular (rotura fibrilar), lo que determinará si viaja a su país o se queda en Inglaterra.

Por Mariano Olsen

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