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Encontrar los resultados en algún periódico o ver los goles de una jornada de la Champions League en la televisión colombiana dos décadas atrás, era demasiado pedir, pero una vez Atlético Nacional conquistó América a finales de los 80 y ello le permitió enfrentar en Tokio al campeón de ese torneo europeo, AC Milan, por la Copa Intercontinental, la competición del Viejo Continente dejó de ser ajena en nuestro país.
Al menos a Iván Ramiro Córdoba, en plena adolescencia, lo marcó porque aparte de recordar el amague de René Higuita a Van Basten, encontró en el defensor Franco Baresi, otro ídolo, sin imaginar siquiera que años después, enfrentaría varias veces al club italiano, sin poderle todavía cobrar revancha, porque precisamente se ha convertido en su verdugo en la Liga de Campeones.
Con 10 temporadas que completa en el Internazionale, al zaguero se le volvió costumbre recorrer Europa gracias a la Champions, de la que ha disputado ocho versiones para ser el colombiano de mayor presencia en ella, aunque en la actual no será el único, como lo fue al principio y antes tendrá compañía tricolor de sobra.
Aparte del ex capitán de la selección, seis jugadores nacionales más disputan actualmente la fase de grupos de la Liga: Nelson Rivas, compañero de Córdoba en el club negriazul; Freddy Guarín con Porto; Amaranto Perea en el Atlético de Madrid, además de Róbinson Zapata, Juan Carlos Toja y Dayro Moreno, del Steaua de Bucarest.
Cifra récord para el fútbol nacional que desde el año 2000, no ha dejado de tener representantes en el torneo de clubes más importante del mundo, en el que de los cuatro que cuentan con presencia colombiana, el Inter es el llamado a pelear la opción de estar el 27 de mayo del próximo año en el Olímpico de Roma, estadio que acogerá la final.
Iván Ramiro así lo entiende, pero le advirtió a El Espectador desde Milán que todavía restan muchos kilómetros para llegar a la capital italiana y por ahora le tranquiliza “el buen comienzo que hemos tenido, aunque debemos consolidarnos en el grupo para clasificar y luego sí ser candidatos”.
Después de levantar tres ‘scudettos’ consecutivos (2005/06, 2006/07 y 2007/08), ahora el objetivo es alzar la orejona, como se le conoce a la copa, esquiva desde aquel bicampeonato a mediados de los 60 (1963/64 y 1964/65). Para lograrlo, Inter contrató a un técnico que ya la ganó con Porto hace cuatro años: José Mourinho, el cual desde el primer entrenamiento, se mostró como “una persona muy exigente en el trabajo, porque cada entrenamiento para él es como si fuese competencia, ya que según él, el jugador debe estar listo y por eso todos los ejercicios son con balón y eso le da mucha más motivación y confianza al jugador”.
De igual forma, Mourinho le ha recalcado al plantel interista que “lo de la Champions se debe manejar con mucha cautela y no hay que ir más allá de donde no se pueda y más bien nos dice que esto es de partido tras partido, porque el que viene es el más importante y como tal lo prepara, estudia cada rival minuciosamente y nos repite mucho que un simple detalle no analizado, puede costar para quedarse en el camino”.
Y el defensor en varias oportunidades ha tenido que soportar la eliminación europea (dos veces llegó a cuartos (2004/05 y 2005/06) y en otro par de ocasiones se quedó en octavos (2006/07 y 2007/08), aunque la más dolorosa de todas fue en 2003, cuando el sueño alcanzó hasta semifinales, donde lo acabó su eterno rival, el AC Milan (0-0 y 1-1).
Del ‘Play’ a la cancha
Pero así como Córdoba le apunta a lo más alto, otros como Dayro Moreno, se dan por satisfechos al haber llegado a la fase de grupos y ver el nombre del Steaua junto al del Bayern Munich en el Grupo F, algo que apenas creía posible en un juego de video… “Yo pensaba que sólo iba a jugar la Champions en el PlayStation (risas) y ahora que la disputo, ni me la creo”.
Igual de asombrado, pero sobre todo orgulloso, se muestra su compañero Juan Carlos Toja, que tuvo muchas razones para dejar el Dallas de la MLS y aterrizar en Bucarest, pero una fundamental fue “poder estar en Liga de Campeones, que así como es de reconocida en todo el mundo, es bastante selecta y sólo la pueden disputar los mejores”.
El mediocampista bogotano no es el único debutante. Luis Amaranto Perea tuvo que esperar cuatro años para disfrutar de la élite europea con el Atlético de Madrid, club que vuelve a la máxima competición después de 11 temporadas y hoy cuenta por victorias sus dos primeras salidas para comandar el grupo D.
Esta es la hora que no sale del asombro, al confesar que “todo futbolista sueña con jugar un torneo como la Champions y cuando veía al resto de equipos hacerlo, sentía una envidia sana. Ahora lo más importante es aprovechar la oportunidad que se nos presenta, porque si no lo hacemos ahora, no sabemos cuándo se nos puede volver a dar”.
Con obligaciones distintas pero la misma satisfacción de disputarla, los nuestros conquistan Europa a su manera, pero Colombia aún espera por el que haga historia y coja la orejona a dos manos. Al menos ahora, a falta de una, cuenta con siete opciones...