Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
Si algunos se aterraron cuando apareció en pleno torneo de verano con la camiseta de River Plate, ni hablar la sorpresa que causó verlo, en plena pretemporada del Inter de Milán, trotando al lado de Figo, Cambiasso, Ibrahimovic, Crespo, Zannetti y, por supuesto, de Iván Ramiro Córdoba.
El asombro no terminó ahí, incluso se multiplicó cuando la noticia que confirmaba a Nelson Enrique Rivas como refuerzo del club italiano entregaba además el siguiente dato: el defensor colombiano jugaría con pasaporte comunitario, por lo que no ocuparía plaza de extranjero en el plantel.
Llegar de por sí era un logro, pero de ahí a jugar en un equipo que cuenta con centrales de la talla de un campeón del mundo como Marco Materazzi, los argentinos Walter Samuel y Nicolás Burdisso, el rumano Cristian Chivu, además de su compatriota Córdoba, se convertía en proeza. Hoy, ocho meses después de su llegada, no sólo es más que una simple alternativa, sino que está a 90 minutos de dar la vuelta olímpica con los negriazules.
La normal ansiedad ya asoma, pero, guardando las proporciones obligatorias, espera manejarla como lo hizo con Tolima y Cali, con los que salió campeón en Colombia. Lo primero es “no cantar victoria todavía” para que la ilusión se ampare en una verdad inocultable: “Siempre hemos estado de primeros, entonces por qué no rematar de la misma manera”.
De lograrlo, hará perfecto “un sueño del que no despierto, estar en uno de los clubes más grandes de Europa, integrar un plantel donde hay tantas figuras y donde la exigencia es del ciento por ciento, es el reto más lindo que Dios y la vida me han puesto”. Y lo afronta en un fútbol que, según Rivas, está hecho a su medida. “La verdad me favorece mucho el ‘Calcio’, es muy rápido y gracias a Dios tengo esa cualidad, además se enfatiza mucho en lo táctico y me he amoldado bien”.
Igual no se confía, porque “acá todos los delanteros son complicados y veloces, y en los equipos de la Serie A sus figuras están adelante”. Una de las que más le ha impactado por su “inteligencia en el área para moverse y evitar la referencia” es “Inzaghi, el del Milan; si le das un milímetro, pierdes con él”.
La que no puede perder es la oportunidad de izar hoy el tricolor en el Ennio Tardini de Parma, después de dos oportunidades fallidas. “Desde el clásico con el Milan tengo lista la bandera de Colombia, tampoco pudo ser el fin de semana pasado, pero en éste espero que se nos dé para mostrarla con orgullo”.
Con ella piensa arropar también a su compatriota Iván Ramiro Córdoba, quien ha sido “el apoyo incondicional para todo lo que he necesitado, me ayudó a ubicar, siempre tiene un consejo para dar y si en la cancha es un gran jugador, afuera es mejor persona; le debo mucho”.
Recuerda que hasta clases rápidas de italiano recibió del antioqueño, pero no ha sentido la necesidad de aprenderlo, por una sencilla razón: “Como hay siete argentinos, un chileno, un hondureño y dos colombianos, el idioma que se habla es el español, más bien a los italianos les ha tocado aprender el nuestro (risas)”.
Y si el idioma ayudó, ni hablar del vestuario, en el que “sin mentir, con todos me la llevo muy bien, obviamente con Iván mantengo todo el tiempo, pero con los demás que también son estrellas mundiales, uno pensaba que son inalcanzables y es totalmente lo contrario, todos son seres humanos humildes, comunes y corrientes”.
Por eso se hace imborrable la primera vez que llegó al camerino interista y sintió “un poco de nerviosismo, no sabía para dónde mirar ni qué hacer”, pero lo que rompió el hielo fue “algo que me sorprendió por completo, porque recién llegué, lo primero que hicieron todos fue recibirme con un fuerte aplauso y ya después la recocha y la joda, la verdad no me lo creía”.
Tampoco imaginó que se convertiría en amigo de “Patrick Vieira, con quien tengo una buena relación, lo mismo con Figo e Ibrahimovic”. Junto a ellos y el resto de la lujosa plantilla, el objetivo de la temporada no era otro que “la Champions, le apuntábamos a ése, pero no nos fue bien, aunque el fútbol te da revanchas y en la del próximo año esperamos buscarla”.
Tal vez no lo hagan con la dirección técnica de Roberto Mancini, quien al parecer una vez terminada la temporada dejará el cargo, aunque el de Pradera, Valle, prefiere hablar sobre realidades antes que de supuestos... “Sería muy duro para todos si se llegara a ir, porque el manejo de grupo que tiene es impresionante, nos entiende y apoya demasiado”.
Con el actual entrenador o el que llegue oportunidades no le faltarán, porque su contrato se extiende hasta 2011, pero si por él fuera se “quedaría toda la vida en este club, porque acá está lo que cualquier futbolista anhela”. Igual lo disfruta mientras pueda y comparte esa felicidad con Mayori, su esposa, y dos hermanos, Luis y John, quienes llegaron hace poco a Milán con la ilusión de verlo campeón.
Ellos quieren acompañarlo a Parma, pero “por motivos de seguridad les prohibieron a los hinchas del Inter viajar, entonces es complicado y vamos a ver qué hacemos. Si viajan sería lindo y especial, pero si en definitiva no se puede, que me esperen en casa para Dios mediante celebrar en familia”.
Irónicamente, en el Ennio Tardini, donde varias veces fue ovacionado Faustino Asprilla, otro colombiano puede hacer lo que el tulueño nunca pudo: alzar el scudetto. Sería el primer negro de nuestro país en lograrlo, algo histórico en la carrera de Nelson Enrique Rivas, tan impredecible como vertiginosa.
Selección: llamada en espera
Cada vez que la pantalla de su celular advierte que es una llamada desde Colombia, a Nelson Rivas se le acelera el corazón. ¿La razón? Anhela escuchar al otro lado de la línea la voz de Jorge Luis Pinto.
No hay nada que desee más el defensor que una convocatoria a la selección. Cuando deslumbró con River en Argentina estuvo a punto de recibir el llamado, pero todo quedó en intenciones.
“Nunca he hablado con el profesor Pinto y la verdad no pierdo la fe de hacerlo algún día”, es lo único que se atreve a decir al respecto, dejando en claro, eso sí, que “siempre he tenido la ilusión de vestir la camiseta de Colombia, así no dependa de mí”.
En su puesto la pelea es amplia y difícil, pero eso es lo de menos para el zaguero, quien es de aquellos que piensan que “a cada jugador le llega su momento, los que han sido convocados como Aquivaldo (Mosquera), Amaranto (Perea) o WalterMoreno, respondieron bien; a los demás, entonces, nos toca esperar a que se dé la oportunidad de ir”.