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La rica y exitosa trayectoria de Carlos Salvador Bilardo, el último técnico que le dio un título mundial de fútbol a la escuadra albiceleste, en México’86, hizo que Argentina entera lo pidiera de vuelta para encauzarla por el camino de la gloria. Él aceptó y hoy es el encargado de ayudar, guiar y aconsejar a Diego Maradona, el técnico en propiedad. Y desde allí el polémico doctor en medicina y también periodista, disfruta su nueva era en la selección. A sus 69 años, mantiene intacta su pasión por el deporte que lo hizo famoso en todo el mundo y no está dispuesto a resignar esta nueva oportunidad que se le presenta casi en el final de su larga carrera profesional.
“Mis amigos me dicen: ‘Carlos no des revancha, no des revancha’. Pero esto para mí no es revancha, porque lo que gané ya no me lo quita nadie. Siempre se dice que las segundas partes siempre fueron malas, pero eso a mí no me interesa”, comenta. En medio de una pausa en su agitado trabajo, Bilardo habló con El Espectador desde Buenos Aires.
¿Ahora el contacto con Maradona es permanente?
Claro, hablamos cinco o seis veces por día, como declaré hace un mes: esto es como un matrimonio que va a durar un año y medio, esperemos que hasta el mundial de Suráfrica.
¿Cómo observó a Maradona en su primer partido como entrenador de Argentina?
Lo vi bien, tranquilo. Lo que más me gustó del Diego fue la gran autoridad de su voz, un detalle fundamental para poder transmitir el mensaje a los muchachos.
¿Cuál fue la reacción de los jugadores argentinos, teniendo en cuenta lo que Maradona significa para el ambiente del fútbol en su país?
Se notaba una mezcla de pasión, adoración, idolatría y respeto cada vez que tenían contacto con él. Pero eso no sólo ocurre con los argentinos. Hace unos días fuimos a Inglaterra para ver a Carlos Tévez y a Javier Mascherano, y en los entrenamientos los otros jugadores se sacaban fotos con Diego, pero querían de a uno: “only, only” decían (risas). Y estoy hablando de Cristiano Ronaldo, Rooney, Gerrard, todos figuras. Eso lo provoca sólo Maradona.
¿Él le consulta cuestiones tácticas?
Con Diego conversamos de todo, como siempre. Cuando era jugador y yo entrenador de la selección, intercambiábamos opiniones sobre cómo convenía que se moviera en el campo, si por derecha o por izquierda. En ese sentido he sido muy amplio, pero eso sí, a la hora de la verdad, el que decide siempre es el entrenador.
Muchos critican la designación de Maradona porque alegan que no tiene experiencia...
Eso me hace recordar el año 1984, cuando Franz Beckenbauer debutó como técnico de Alemania contra Argentina y los alemanes dudaban de su capacidad . Yo les dije: ‘Cuando uno es un fuera de serie puede entrenar aún sin experiencia’. La única verdad la dan los resultados y Diego, como todos, dependerá de ellos.
¿Cuál es específicamente su función como secretario técnico?
Estoy al lado de Maradona para lo que necesite, en la organización del equipo, siguiendo al grupo de jugadores que están en el exterior. Los llamamos y los visitamos. Además, tengo a mi cargo el contacto con los entrenadores y dirigentes europeos.
La relación entre los clubes y las selecciones se torna cada vez más complicada…
Sí, y la verdad es que los clubes tienen razón en negarse a prestar los jugadores, porque hay que pensar que ellos son los que le pagan los contratos. Yo siempre digo que hay un momento de selección y un momento de club. Pero esto no es nuevo, ya en la década del 70 a mí me trajo un serio problema con un amigazo como Osvaldo Zubeldía.
¿Por qué?
Osvaldo dirigía Atlético Nacional y yo la selección de Colombia. Cuando le pedí algunos jugadores para un partido internacional (Sarmiento, Herrera y Porras), él se enojó mucho conmigo y estuvimos tres meses sin hablarnos. Y mire lo que es la vida: un día él viajó a Buenos Aires y lo fui a buscar al hotel para aclarar el tema. Discutimos, cada uno defendió su posición y finalmente nos reconciliamos. Eso fue un viernes. Al otro día, Zubeldía viajó a Medellín y falleció. Imagínese la culpa y el remordimiento que me hubiera quedado de por vida, y todo por una discusión sobre fútbol.
¿Qué análisis hace de las eliminatorias suramericanas?
Para mí, Paraguay ya esta en Suráfrica. El baile viene abajo, porque hay varios equipos muy parejos. Ahora bien, con este sistema de todos contra todos existe una lógica que indica que, a la larga, Brasil y Argentina tendrían que clasificarse al mundial por la cantidad de jugadores que tienen.
¿Esta informado de la realidad del fútbol colombiano?
Me interesa, lo sigo bastante por internet y siempre es la misma historia: a veces están todos conformes con el equipo, después no tanto, comienzan las criticas y cambian al técnico.
¿Por qué cree que Colombia no asistió a los últimos dos mundiales?
Es difícil opinar, porque no estoy viviendo allá, pero en mi época se trabajaba mucho en divisiones inferiores y así Colombia tuvo una buena camada. Ahora noto que les resulta más difícil conseguir talento joven y lo poco que sale lo exportan enseguida.
¿A Colombia le conviene jugar como local en la altura de Bogotá o en el calor de Barranquilla?
Todo depende de la característica de sus jugadores. Por ejemplo, yo tenía siete futbolistas del Cali y quería jugar allí, pero tuvimos que hacerlo en Bogotá. Creo que si hay una mayoría de jugadores que viven en el exterior, mejor jugar en Barranquilla, porque si lo hacen en Bogotá, la altura los afecta tanto como a los rivales.
¿Cuántas opciones de clasificación le asigna a Colombia?
Posibilidades tiene, al igual que Chile, Uruguay y Ecuador. Va a estar complicado, pero las tiene. Si pierdes dos partidos, te fuiste a la miércoles, como ya le ocurrió a Colombia, pero si después los ganas, te salvaste.
Con una mano en el corazón, ¿Maradona va a triunfar?
No es por buscar excusas, pero si él hubiera agarrado la selección hace cuatro años, tendría tiempo de probar chicos. Ahora no hay tiempo de nada, hay que agarrar, jugar y clasificar al mundial.