Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
Se puede decir que la historia del torneo Suramericano Sub 20 se parte en dos para Colombia: antes y después de Paraguay 1985, cuando aquella brillante generación, dirigida por Alfonso Marroquín, sorprendió y consiguió uno de los tres cupos para el Mundial de la Unión Soviética. Las gambetas y los goles de John Édison Castaño y la potencia de John Jairo Tréllez, así como las atajadas y el estilo particular de René Higuita, marcaron el despegue de una nueva era. Entre los cientos de nombres que han representado al país hay jugadores que se han destacado en ligas extranjeras y otros que se quedaron en promesa.
Desde entonces, el torneo que organiza la Conmebol cada dos años se ha convertido en uno de los de mayor interés para la afición colombiana, y mucho más en la última década, en la que los jugadores convocados al equipo tricolor llegan con un gran recorrido y un nombre hecho en sus clubes.
Colombia ha clasificado a seis de los 16 mundiales que ha organizado la FIFA desde 1977, en los cuales la mejor presentación se dio en el campeonato de Emiratos Árabes Unidos, en diciembre de 2003, cuando el equipo dirigido por Reinaldo Rueda se fue tercero, por encima de la Argentina de Carlos Tévez y Mascherano y sólo superada por Brasil y España.
El Sub 20, trampolín a la fama
En el Suramericano de Ecuador en 1981 surgió uno de los jugadores más representativos de los últimos tiempos en Colombia: Carlos ‘El Pibe’ Valderrama, cuyo nombre emergía al tiempo del de otras figuras, como el uruguayo Enzo Francescoli y el legendario goleador brasileño Romario. En 1983 empezaron a sonar los nombres de Leonel Álvarez y Luis Carlos Perea, y del grupo de 1985, además de los mencionados Higuita y Tréllez, otros que tuvieron gran recorrido en selecciones mayores y clubes fueron Orlando Maturana y Wílmer Cabrera, pero quien nunca despegó fue el talentoso Castaño, quien se desvaneció en la suplencia del América y, aunque alcanzó a tener un paso fugaz por el fútbol argentino con Racing, nunca pudo igualar lo hecho en aquellas tardes épicas en el Defensores del Chaco, de Asunción. Él mismo ha reconocido que le faltó suerte por las lesiones graves de rodilla que sufrió con apenas 21 años.
De la generación del equipo campeón en el Suramericano de 1987, que se realizó en el Eje Cafetero, sobresalió Miguel ‘El Niche’ Guerrero, quien después se coronó campeón con el Júnior y estuvo siete temporadas con el Bari de Italia, y otras dos en el fútbol español.
La de 1988 fue otra generación exitosa, dirigida por Juan José Peláez en el Suramericano de Argentina, donde Colombia fue subcampeona y clasificó al Mundial de Arabia Saudita de 1989. De aquel grupo hoy se mantienen vigentes Miguel Calero y Óscar Córdoba, y también estaban Jorge Bermúdez e Iván Valenciano.
El delantero Henry Zambrano descolló en el torneo de 1992 y fue uno de los goleadores del Mundial Sub 20 de Australia 93, con tres tantos en el mismo número de juegos. De aquel conjunto también salieron Jersson González, Leonardo Fabio Moreno y Arley Betancourt, quien prometía, pero quedó en deuda.
Sin embargo, de aquellos equipos que sufrieron fracasos en el Suramericano Sub 20 también surgieron figuras como Fabián Vargas, de Boca Juniors, quien jugó en el equipo de Dulio Miranda en Argentina 99 y que no pasó de la primera fase. Junto a él estuvieron en ese torneo Andrés Orozco, David Ferreira y Mauricio Molina, los otros que han tenido recorrido internacional.
Del sólido grupo que conformó Reinaldo Rueda en Uruguay 2003, despuntaron hombres como Macnelly Torres, Víctor Montaño, Edixon Perea y José Julián de la Cuesta, quienes hoy se encuentran en ligas de Suramérica y de Europa.
Pero la de Eduardo Lara en 2005 ha sido, hasta ahora, la generación Sub 20 de más recordación y trascendencia, ya que contó con hombres como Hugo Rodallega —goleador del certamen con 11 unidades— quien hoy está en Inglaterra; Wason Rentería y Freddy Guarín, en Portugal; Abel Aguilar, en España; David Ospina, en Francia, Juan Carlos Toja y Dayro Moreno, en Rumania; Cristian Zapata, en Italia, y Falcao García, en Argentina.
El caso opuesto ocurre con generaciones como las de 2001 y 2007, que marcaron sendos fracasos en los suramericanos y dejaron poca proyección internacional. En el equipo de Lara, hace dos años, estaba Juan Pablo Pino, quien está en la liga francesa, y Carlos Darwin Quintero, quien espera triunfar en el fútbol mexicano. Hoy la oportunidad de vitrina la tienen los Cárdenas, los Ibarbo, los Reina, etc., en quienes el técnico José Hélmer Silva y toda Colombia ponen su confianza.