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A romper el hechizo

Cuatro veces se han enfrentado por las eliminatorias y cuatro veces han ganado los paraguayos en Bogotá. Pero el equipo de Eduardo Lara espera este sábado en la tarde (6:20 en directo por el Gol Caracol) llevarse los tres puntos. Análisis del rival.

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El Espectador
10 de octubre de 2008 - 09:52 p. m.
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Una pesadilla, una auténtica pesadilla ha sido la selección de Paraguay en El Campín cada vez que ha jugado por una eliminatoria. Cuatro partidos disputados y cuatro victorias. Para Suecia 58 ganaron por 3-2, para México 70 vencieron 1-0, repitieron el resultado en la ruta de Argentina 78 y la última victoria fue rumbo a Corea Japón con un 2-0 que incluyó el tristemente célebre gol de Chilavert a Óscar Córdoba.

Hoy, Paraguay vuelve a Bogotá con varios puntos a su favor: líder con  un equipo sólido y solvente en todas sus líneas y encuentra una Colombia en período de readaptación y tambaleante luego de dos derrotas que significaron la salida de Jorge Luis Pinto. Sobre el papel, dados los antecedentes y el momento histórico, el ayer y el hoy, los paraguayos son favoritos.

La selección albirroja espera ajustar su cuarto Mundial consecutivo y bajo la conducción de Gerardo El Tata Martino, un argentino nacido en Rosario hace 46 años, ex jugador de Newell’s Old Boys, mediocampista fino y aristocrático en el manejo del balón, Paraguay hace sus deberes de manera prolija y segura.

La actual selección es una clara muestra de cómo los procesos se van decantando y cómo las generaciones juveniles van teniendo su acceso al poder en la medida que van demostrando sus condiciones. Este equipo es una amalgama entre la experiencia del equipo que llevó Aníbal Maño Ruiz al Mundial de Alemania y varios jugadores que salieron del equipo olímpico que clasificó para Atenas .

Ruiz afirma que la actual selección “tiene matices diferentes al equipo que dirigí en Alemania. Éste juega bien, diría que muy bien, y su nivel se ve en todas las fases, en defensa, ataque, transición y desdoblamiento. Es un cuadro difícil de batir y con jugadores de altísimo nivel”.

Las ideas de ‘El Tata’

El palmarés de Martino como técnico indica que encontró el material para poner en práctica su “librito” futbolístico y con Libertad y Cerro Porteño construyó grandes planteles. Tras un breve paso por el fútbol argentino, dirigiendo a Colón, Gerardo fue llamado para dirigir la selección albirroja tras el fracaso del Mundial donde los paraguayos esperaban mayores réditos de los conseguidos cuando fue eliminada de la primera fase en el grupo en el que calificaron Inglaterra y Suecia.

Los matices de cada técnico, de los que habla Ruiz, se evidencian en un equipo que juega los partidos lo más lejos posible de


su arco, que ejerce una constante presión a la pelota y al hombre que la lleva, que gana por físico y temperamento en varios sectores del campo y que tiene uno de los ataques más poderosos del momento. Contar con Roque Santa Cruz, Salvador Cabañas, Óscar Cardozo y Nelson Haedo Valdez es una garantía para cualquier técnico y eso lo sabe Martino, quien no podrá disponer de Santa Cruz lesionado con su equipo en la liga inglesa.

Los paraguayos se distinguen en esta eliminatoria por un grueso poder ofensivo con 16 goles a favor, pero también manejan un equilibrio defensivo de tan sólo seis en contra. Frente a ese 16-6  de Paraguay, Colombia presenta un famélico ataque de cuatro goles a favor y siete en contra, tras los cuatro tantos que le marcó Chile.

Martino pretende que su equipo juegue lo más lejos posible del arco que defienden Justo Villar y Aldo Bobadilla. Por eso, la selección se para cercano a la mitad del campo con el fin de ajustar un atosigante pressing que le permita recuperar rápido y lejos de su puerta la pelota.

Villar es un portero pequeño al que Colombia podría hacerle daño con los balones de tiro libre, pues a pesar de ser elástico, le cuesta llegar a los ángulos.

Martino se ha decantado por Darío Verón y Claudio Morel para tapar los costados. Verón le ganó la posición a Carlos Bonnet, un mediocampista externo que ha terminado por marcar la punta, mientras que Morel no practicó esta semana pero se da como un hecho su presencia ante Colombia. Sale más Morel que Verón y levanta mejor la bola desde los costados.

La pareja central se consolidó desde el principio de la eliminatoria. Julio César Cáceres y Paulo Da Silva son fuertes, van bien arriba. Da Silva suele ir a todos los esféricos aéreos en el área rival y su magnífico salto le ha permitido marcar goles como los dos que consiguió contra Chile, en Santiago, el día del 3-0.

Pero, el sector más sólido es el mediocampo, donde se inician las jugadas de gol y se destruye el fútbol del adversario. Paraguay también entró en la onda mundial de eliminar el diez clásico y juega con lo que los especialistas denominan “cuatro ochos”, es decir, cuatro centrocampistas con fuelle para marcar, ir y volver, para copar el centro del campo a lo largo y ancho.

Ausente Jonathan Santana por acumulación de amarillas, Martino anuncia un mediocampo clásico con Édgar Barreto, Enrique Vera, Javier Cáceres y Cristian Riveros. Son cuatro volantes con llegada, cobertura, con buen juego aéreo. Los delanteros son los más conocidos, pero los centrocampistas son el sector vital para que Martino pueda desplegar un equipo moderno. Ausente Santa Cruz, dispondrá  de Nelson Haedo Valdez y de Salvador Cabañas.

Convencido de que El Campín no es un cementerio de ilusiones, como lo demuestra el recorrido histórico durante las eliminatorias, Paraguay llega a Bogotá a defender su liderato y a exhibir su fútbol moderno.

Por El Espectador

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