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La llegada de Diego Armando Maradona al banquillo de la selección de Argentina podría ser una compleja estrategia de mercadeo para que la hinchada recupere la esperanza en su equipo a un alto costo: si no logra los resultados necesarios, podría complicar la clasificación al Mundial Suráfrica 2010. La última vez que Argentina no asistió a una cita mundialista fue en México 1970, cuando fue eliminado por Perú, en Buenos Aires.
De ser un talentoso jugador como otros cientos que ha tenido Argentina, después de México 86, Maradona pasó a ser rápidamente un fenómeno comercial y de mercadeo tan importante que publicistas argentinos lo consideran hoy en día una de las marcas de mayor recordación y posicionamiento, por encima de las de productos de multinacionales que han invertido cientos de millones de dólares en campañas publicitarias en los medios masivos de comunicación.
Para algunos en ese país, Maradona es significado de dios, hasta el punto que fanáticos extremistas han creado la iglesia maradoniana, que tiene su propio credo y que celebra su cumpleaños y otras dos celebraciones al año con la misma importancia de la Navidad católica.
Recuperó sus finanzas
El representante Guillermo Coppola trabajó para Maradona entre 1985 y 1990, año en el que decidieron terminar su contrato de mutuo acuerdo. Se distanciaron durante seis años y en 1996 siguieron juntos de nuevo hasta 2003, cuando una crisis cardíaca casualmente lo afectó a la vez que la estrella veía perder su fortuna aceleradamente.
Ese año, la pelea con Coppola llegó a los tribunales cuando la ex esposa de Maradona, Claudia Villafañe, descubrió las inconsistencias financieras en el manejo que el mánager venía haciendo con el dinero del ex futbolista. Ante la prensa local, Villafañe resumió: “Diego descubrió que su fortuna no existía”, luego de que la crisis entre ambos personajes llegó a su punto más culminante cuando Coppola fue acusado de no haberle pagado el contrato desde 2001, correspondiente a su partido de despedida.
El astro argentino entabló una demanda formal por dos millones de dólares, que posteriormente fue archivada en un agridulce encuentro que se celebró durante una audiencia conciliatoria como parte del proceso judicial.
Gracias a un adecuado plan de saneamiento financiero y una reestructuración de actividades comerciales que no se venían realizando hasta ese momento, los ingresos de Maradona se recuperaron hasta lograr recaudar aproximadamente 1.2 millones de dólares anuales con una serie de ideas creativas alrededor de su imagen. La más recordada por sus fans fue la idea de vender su ferrari rojo, en una subasta por internet, por el que uno de sus afiebrados seguidores pagó mas de 600.000 dólares.
El museo M10, con alrededor de 600 objetos personales de Maradona, genera el 50% de los ingresos para él por cada lugar donde se instala. Las entrevistas para medios de comunicación siempre son pagadas y su tarifa oscila entre 50.000 y 70.000 dólares. Vestirse para jugar fútbol no es barato con Maradona, ya que de entrada pide 150.000 dólares por pisar una cancha. Diego tiene, además, una franquicia con su imagen en máquinas tragamonedas en varios casinos de países europeos que le representan unos 50.000 dólares anuales.
La televisión es su gran instrumento financiero, ya que una cadena que lo quiera tener como comentarista deberá desembolsar 500.000 dólares. Por los shows para el Canal 13 de Argentina, que se llamaron ‘La Noche del 10’, en donde grabó a razón de 50.000 dólares por capítulo, generó ingresos millonarios y se llevó junto al éxito de audiencia el célebre título de peor presentador en 2005.