Reglamentación de piscinas hace agua

Ponente del proyecto, Armando Benedetti, dice que poco se ha hecho para cumplir con la nueva reglamentación.

Tal y como sucede con la mayoría de los aspectos de la vida nacional, en el tema de la seguridad de las piscinas existen normas que envidiaría cualquier otro país. Mediante la Ley 1209 del 14 de julio de 2008 y el decreto 2171 del 10 de junio del presente año se reglamentaron  desde la imposibilidad para que menores de 12 años ingresen a bañarse sin la compañía de un adulto, hasta la demarcación por colores de las profundidades mínima, máxima e intermedia, pasando por fuertes sanciones que contemplan el cierre de los establecimientos que incurran en una tercera falta después de seis meses a partir de la primera sanción.

Hasta la norma escrita todo marcha bien, el problema surge a la hora de aplicar estas leyes, cuyo cumplimiento se empezará a exigir a partir del próximo 14 de enero. “La reglamentación es fabulosa; dentro de las leyes que hay en el mundo es de las más completas, pues contiene el aspecto de la seguridad y el tema sanitario. Nuestra inquietud es que se haga cumplir pronto, pues es triste que lleguen nuevas vacaciones y las condiciones siguen siendo casi las mismas que antes de la norma”, explica María del Pilar Molina, presidenta de la Fundación Santi Rivera.

Esta, como otras tantas organizaciones, se creó como homenaje a niños que murieron por accidentes en piscinas. En el caso de Santiago Rivera, el accidente que le costó su vida se presentó el 10 de junio de 2006, en el condominio donde vivía la familia Rivera Molina, en Neiva. Esta tragedia motivó a María del Pilar a crear la fundación que lleva el nombre de su hijo para “informar y educar a todas las personas, niños, padres y cuidadores, respecto a los altos riesgos de lesiones severas y muerte por ahogamiento, especialmente en niños, por el uso inadecuado de las piscinas, cómo evitar los accidentes, y las medidas de seguridad que se deben tener en cuenta, no sólo en las piscinas privadas de lugares residenciales, sino también en las de uso público”.

Fue precisamente el caso de Santiago el que impulsó la radicación de un proyecto de ley para reglamentar la seguridad en las piscinas. Después de surtir su trámite, éste se convirtió en Ley de la República el 14 de julio de 2008, entró a regir el 14 de enero de 2009 y les dio un año a los propietarios “para cumplir con las disposiciones en ella contenidas”.

Armando Benedetti, senador ponente de este proyecto, considera que hasta el momento no se percibe la adopción de las medidas. “He recorrido varios lugares del país que poseen piscinas y uno encuentra que todo sigue igual”.

La interpretación de Jaime Alberto Cabal Sanclemente, presidente de la Asociación Hotelera de Colombia (Cotelco), es otra. “La verdad es que la información que tenemos es que los temas relacionados con salubridad entran a regir el próximo 14 de enero, y estamos a la espera de que el Ministerio de Protección Social reglamente lo inherente a la seguridad, como los cerramientos, que requieren inversiones cuantiosas”.

 La realidad es que muchos de esos aspectos ya fueron reglamentados en la propia ley al referirse en qué consisten los cerramientos, el detector de inmersión o alarma de agua, las cubiertas antientrampamientos, también sobre los responsables. Asimismo, les brinda a las alcaldías la responsabilidad de velar por su cumplimiento.

Hasta ahora, en 24 días entrará a regir esta ley de seguridad en las piscinas, pero sin ponerse en práctica ya está haciendo agua.

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