Los cubanos de Sudán del Sur

El gobierno de Sudán reconoció los resultados del referendo que dará vida a un nuevo país.

Dentro de cinco meses, Sudán del Sur será un nuevo país. Así lo decidió el 98,83% de sudaneses que votó por la independencia de esa zona de la nación africana. El propio presidente, Omar Al Bashir, quien ha gobernado durante más de 20 años y hoy es perseguido por el Tribunal Internacional de La Haya por genocidio y crímenes de lesa humanidad, reconoció los resultados: “Respetaremos la elección de los sudaneses del sur”, aseguró.

Su reacción frente a los resultados provocó que el gobierno de Estados Unidos anunciara que iniciará un proceso para retirar a Sudán de la lista de países que patrocinan el terrorismo.

Tras dos décadas de guerra entre el norte, de mayoría musulmana, y rebeldes del sur, cristianos, que dejó más de dos millones de muertos y una pobreza extrema, se firmó un acuerdo de paz en 2005. A partir de este momento y tras un periodo fijado en dicho tratado, la independencia será efectiva a partir del próximo 9 de julio.

El futuro del nuevo país, sin embargo, parece incierto: los 8,7 millones de habitantes no tienen educación y el 88% de la población vive en la pobreza extrema sin acceso a servicios básicos de vivienda y salud. La Organización de Naciones Unidas (ONU) dice que una niña de 15 años tiene más probabilidades de morir por complicaciones de embarazo que de terminar la escuela primaria. Las riquezas de esta tierra, como el petróleo o la explotación agrícola, fueron manejadas durante años por el estado islamista de Al Bashir.

La ciudad de Juba, que según los sudaneses del sur será la capital de la nueva nación, pues es la más desarrollada, carece de infraestructura básica, no tiene una sola calle pavimentada y las representaciones del gobierno funcionan en carpas de campaña.

Sin embargo, muchos ven un gran potencial en la zona. Un potencial que viene de Cuba. Durante los últimos años han llegado a esta urbe en desarrollo cientos de niños sudaneses que fueron criados en Cuba y que se conocen como ‘jubanos’.

En 1971, en plena guerra civil, cerca de mil niños hijos de miembros de la guerrilla que entonces planeaba tomarse el país fueron enviados a campos de entrenamiento del sur de Sudán financiados por grandes potencias económicas. Algunos de los instructores de los niños eran cubanos enviados por el régimen castrista en 1983 con la intención de sembrar una revolución comunista en África.

Sin embargo, al ver la corta edad de los reclutas (la mayoría tenía 10 años), los cubanos estimaron que esos niños no eran aptos para el combate y que servirían mejor para otras causas y los enviaron a la isla. Así, miles de niños de entre 10 y 15 años fueron trasladados en buques soviéticos a Cuba, en donde estudiaron y se criaron. Muchos aprovecharon el tiempo y se graduaron como abogados, profesores, médicos y economistas.

Cuando fue firmado el acuerdo de paz, en 2005, la mayoría decidió regresar para ayudar a la reconstrucción de su país. Hoy existen varias empresas de transporte y desarrollo agrícola. No es extraño escuchar el acento cubano en Juba, en donde se habla español y se ven locales de música salsa y son cubano, que incluso ofrecen ropa vieja y lechón, platos típicos de la isla.

Cálculos de organismos humanitarios señalan que son cerca de 500 los ‘jubanos’ que viven en Sudán del Sur y esperan que con los resultados del referendo lleguen unos cien más.

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