'Si necesita asistencia, no dude en contactarnos'

A pesar del anuncio que los gobiernos colombiano y turco hicieron recientemente sobre la eliminación de las visas, varios viajeros denuncian problemas por no tener el documento.

El letrero que ven los pasajeros al desembarcar en el aeropuerto de Estambul y que lista “Los países que necesitan visa”, les confirmó a César Leal y a otros seis colombianos que viajaban con él lo que las páginas de internet de la Presidencia de la República de Colombia y el Ministerio de Relaciones Exteriores decían: “Los colombianos no necesitan visa para ir a Turquía”. “Colombia no estaba en esa lista”, confirma Claudia Ceballos, una empleada de Ecopetrol que llegaba a ese país, al igual que Leal, Luisa Castillo y su hija de quince años, y otros dos viajeros. El detalle de la visa no les interesaba directamente, pues sólo estaban en tránsito en Estambul. Sin embargo, fue el motivo para que las autoridades turcas los retuvieran durante más de 20 horas.

Según le contaron a El Espectador, el pasado 13 de julio, a las 10 de la noche, bajaron del avión de Turkish Airlines que los transportaba desde París a Estambul, en donde tomarían otro vuelo de la misma compañía hacia Dubái, su destino final. A pesar de estar sólo en tránsito, un funcionario de migración les selló el pasaporte, porque es “un procedimiento normal”, según les explicó.

Minutos después fueron abordados por un policía que los llevó aparte. Cuando les devolvieron los pasaportes, en ellos estaba el sello que certificaba que salían de Turquía, pero ya habían perdido su conexión, por eso intentaron embarcarse en el siguiente vuelo. Al mostrar de nuevo sus pasaportes, otro agente les señaló que las fechas de entrada y salida no coincidían. Aunque los dos sellos habían sido puestos con apenas algo más de dos horas de diferencia, entre las dos estaba la media noche. Al haber permanecido “más de un día” en el país, el grupo pasó a ser considerado “ilegal” y sus pasaportes fueron retenidos.

“El tiempo pasaba y veíamos policías que iban y venían”, cuenta Maribel Puerta, otra de las afectadas. “No entendíamos nada de lo que hablaban, pero ‘colombianos indocumentados’ se entendía. Y tanto los policías como los empleados de Turkish Airlines lo repetían todo el tiempo”, recuerda Francisco Stella. “Luego de un largo rato, un empleado de la aerolínea nos dijo que a las siete de la mañana dejarían salir a uno de nosotros para comprar los tiquetes”, relata Leal.

Aunque las personas con las que el grupo estaba en contacto en Colombia insistían en que en la página web de Turkish Airlines aún había pasajes en clase económica para los siguientes vuelos a Dubái, el personal del aeropuerto decía que sólo quedaban asientos en clase ejecutiva, de alrededor de 3.000 euros por persona.

Hacia las diez de la mañana los colombianos decidieron cancelar el vuelo a Dubái, a pesar de tener tiquetes y hoteles pagados. “Que nos dejaran ir para cualquier país”, dice Carolina Quiroz, otra de las pasajeras. Ante la proposición de que les permitieran comprar un pasaje en otra aerolínea hacia París o Fráncfort, los empleados de Turkish Airlines les dijeron que por su situación la compra debía hacerse exclusivamente con ellos.

Sin embargo, conforme avanzaba la tarde, una salida hacia otro país tampoco parecía posible. “Teníamos miedo porque ya llegaba la noche y nadie nos solucionaba nada, y teníamos a una menor de edad que no iba a soportar otra noche durmiendo en el piso y un segundo día sin comida”, dice Leal, que decidió dirigirse a uno de los empleados y anunciar en voz alta que denunciarían a Turkish Airlines por secuestro. Menos de una hora después, los colombianos fueron embarcados en el siguiente vuelo que salía de Estambul hacia Moscú. Cada uno de ellos debió cancelar a la aerolínea cien euros de multa.

Durante las casi 20 horas de espera, Leal cuenta que encontraron a otra pareja de colombianos, procedente de Barcelona, que también estaba bloqueada en el aeropuerto por no tener visa. “Es que, a pesar de los anuncios, sigue siendo obligatoria”.

Henry Cardona Gutiérrez, en correo a este diario, relató una situación parecida. “El 22 de julio viajamos con mi esposa y mi hija de Madrid (España) a Estambul, y al llegar a esa ciudad nos exigieron visa tramitada en la embajada. Ya estábamos en manos de la policía para la deportación cuando alguien nos explicó que pagando una penalidad podríamos arreglar el problema. Y así se hizo”.

Cardona le dijo a El Espectador que no entiende la desinformación, pues “en las páginas web de Presidencia y Cancillería dice que los colombianos no requieren visado para entrar a Turquía. Lo mismo nos dijo la operadora turística que nos vendió el tour desde Bogotá. Sufrimos mucho, nos sentimos humillados, las autoridades de ese país sólo pensaban en devolvernos”. Este diario trató de obtener una respuesta de la Cancillería sobre la vigencia del acuerdo hecho por los presidentes Juan Manuel Santos y Abdullah Gül (ver nota arriba) pero hasta el cierre de esta edición no fue posible.

Un representante de la Embajada de Turquía en París le confirmó a El Espectador que si bien es posible pedir la visa al llegar al aeropuerto de Estambul, debe ser un recurso excepcional, pues es mucho más costosa que en la embajada y eventualmente puede ser negada. El mismo empleado confirmó que en caso de tránsito no es necesaria la visa.

Leal y los demás miembros del grupo recalcan que tanto la cónsul honoraria, Olga Lucía Valencia, como la primera secretaria, Edith Cerpa, se ocuparon ampliamente de su caso.

El grupo aún no ha hecho las cuentas del dinero que le costó el incidente: pérdida de hoteles en Dubái, llamadas, multa, hoteles en Moscú y la ropa que debieron comprar, pues las maletas no llegaron. El pasado viernes, cuando aún sin recuperar la totalidad de su equipaje el grupo se preparaba para regresar de Moscú a París, Leal recibió un correo electrónico firmado por Musteri Iliskileri, responsable de servicio al cliente de Turkish Airlines: “Le ofrecemos disculpas por su viaje tan accidentado. Si necesita más asistencia, no dude en contactarnos”.

Siete meses del acuerdo sobre las visas

El 18 de noviembre del año pasado, cuando Juan Manual Santos visitó en Turquía a su homólogo Abdullah Gül, anunciaron que se había acordado la exención bilateral de visas para sus respectivos ciudadanos. Para entonces, Santos calificó el acuerdo como un “paso importantísimo” que se traduce en una “señal de confianza y de amistad” entre los dos países, y añadió que Turquía es un país estratégico, muy importante para el gobierno colombiano y uno de los países con mejor futuro económico a nivel mundial. El convenio, luego  oficializado por el embajador de Colombia en Turquía, Fernando Panesso, y el director de Asuntos Consulares del Ministerio de Relaciones Exteriores de Turquía, Þakýr Fakýlý. permitiría a los ciudadanos ingresar, salir, transitar o permanecer temporalmente en los dos países sin visa por un periodo que no exceda los 90 días. Se anunció que la medida empezaría a regir dentro de los siguientes tres meses.

 ‘El acuerdo está firmado, pero no está vigente’

El Espectador conversó con el embajador de Turquía en Colombia, Cemil Karaman, sobre la exención bilateral de visas. El representante diplomático explicó que “es cierto que los dos presidentes firmaron el acuerdo, pero se está trabajando en su implementación, por lo que hasta ahora no ha entrado en vigencia”. Karaman explicó que aún no se conoce la fecha en la que eso ocurrirá. Por tal razón y en tanto no se ponga en marcha el acuerdo, todo colombiano deberá seguir el trámite usual para la obtención de la visa ante la Embajada turca y deberá cumplir con requisitos como la diligencia de un formulario, el pago de un valor que oscila entre $115.000 y $380.000, y la presentación de extractos bancarios, entre otros.

Conozca los requisitos que debe cumplir un colombiano para obtener una visa a Turquía.