'La niña de la selva' está desaparecida

La historia de una joven de Camboya que retornó a su familia después de 18 años perdida en la jungla.

Su familia, arrastrada por la fuerza de la costumbre, ya no se extrañaba cuando Rochom Pngieng dedicaba los primeros minutos en la mesa para olfatear el alimento que después comería. Tampoco causaba impresión que sólo balbuceara y usara gestos para comunicar sus mensajes o que la mayor parte del tiempo permaneciera en cuclillas mirando a ninguna parte. Por lo menos, la mujer ya había perdido el miedo a ver televisión. Ahora la preocupación de sus padres no es la adaptación a una nueva vida, sino su regreso. Se marchó sin dejar rastro, como hace 20 años.

Una mañana calurosa de Oyadao, una provincia rural de Camboya, la pequeña Rochom de 10 años salió de su casa para observar el ganado pastar. Pasaron las horas, las semanas, los meses, sin tener rastro de ella, y los periódicos mencionaban su nombre sin recibir nunca una respuesta. Era como si el suelo se la hubiera tragado y su recuerdo se hiciera más y más lejano.

La historia cambió después de 18 años cuando un grupo de cazadores la capturaron en la selva. Fue descubierta desnuda mientras husmeaba sus bolsos, no entendía palabra, no sabía quién era. “La niña de la selva”, la bautizó la prensa el 14 de enero de 2007, un día después de ser encontrada.

Sao Loo, el padre, la llevó de regreso a casa, parecía imposible pero la realidad le devolvía a su hija. Desde Banlug, una capital provincial camboyana, un equipo de la ONG Psicólogos Sin Fronteras, encabezado por el español Héctor Rifá, la visitaba en Oyadao para iniciar su proceso de reintegración social. Al principio no paraba de llorar porque, decían, quería volver a la jungla y por recomendación médica, cada vez que Rochom saliera del hogar, debía estar acompañada. “Mejoró muchísimo en poco tiempo. La familia colaboró y ella aumentó progresivamente sus labores del hogar, se lavaba y se vestía ella sola”, afirmaba Rifa.

Desde 2007 hasta hoy su familia ha sufrido la angustia de perderla nuevamente. En noviembre pasado la malaria casi le gana la vida, pero al final la infección sólo logró robarle una porción de su capacidad auditiva. En un par de oportunidades, ‘La niña de la selva’ se ha marchado sin avisar, pasa algunas horas por fuera y luego regresa. Sin embargo, la ausencia nunca ha sido tan prolongada como esta vez, ya son seis días sin saber nada y Sao Loo rememora con angustia aquella mañana en la que la imagen de su hija pareció esfumarse entre el verde de la maleza: “Se quitó la ropa y huyó de casa sin decirnos nada. Debe haber vuelto al bosque, porque desde que desapareció hemos buscado por todas partes y no la hemos encontrado”

Un vidente vietnamita, a quien Loo acudió desesperado buscando señales, sentenció que “el espíritu de la montaña se robó a la mujer”. Él ofreció recuperarla, pero el padre no tiene dinero suficiente para pagar su remuneración: un buey, un cerdo, un pollo y cuatro jarras de vino de arroz.

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