Internacional| 21 Ago 2008 - 10:03 pm

España llora los 153 muertos de su peor desastre aéreo en 25 años

“El avión se desintegró”

Por: Redacción El País / Madrid
Un día después de la catástrofe se viven escenas de dolor en la morgue, donde los familiares de las víctimas pasan por el difícil trago de identificar los cadáveres.
Catástrofe aérea
Foto: EFE

El avión, según testigos, quedó carbonizado. Pocas partes del fuselaje han sido rescatadas para la investigación.    

“En el río había gente muerta, otras estaban carbonizadas, incluso los heridos tenían el 80% del cuerpo completamente quemado”. Las primeras imágenes de la catástrofe dejaron muy mal durante todo el día a José Antonio y Antonio, padre e hijo, trabajadores del aeropuerto de Barajas. Ellos fueron los primeros en llegar al lugar del accidente. Los dos hombres corrieron hacia las llamas con mantas y enseres para atender a los heridos. Ambos contaron ante una cámara de Telemadrid cómo habían identificado en el río a un piloto y también a una azafata.

Los dos hombres pudieron ver niños entre las víctimas, muchas de las cuales ayudaron a sacar del río. “Sólo uno de ellos estaba vivo y pedía ayuda para salvar a su mamá. No había avión. Todo estaba carbonizado. Sólo se veían dos motores, el avión se desintegró, todo estaba quemado”, explicó José Antonio.

Otros trabajadores del aeropuerto también presenciaron en primera línea el siniestro. Fue agónico. Angustioso. Una pesadilla que Rosa T. S. no olvidará jamás. Vivió segundo a segundo cómo el avión se iba hasta el último metro de pista. “Todos se dieron cuenta de que lo que pasaba no era normal”, dice.

La tripulación lo notó. Poco antes de que el MD-82 de Spanair se estrellara y ardiera, el piloto, Antonio Luna, un hombre con mucha experiencia según algunos compañeros, decidió reclamar la asistencia de los mecánicos al notar algún fallo, aún no aclarado. Cuando ya estaba en la cabecera de la pista esperando la orden de la torre de control para despegar, regresó al sitio de salida, hecho confirmado por el Ministerio de Fomento.

Tras casi dos horas de reparación en las que 166 pasajeros deseosos de llegar a Gran Canaria esperaban dentro del avión, volvió a colocarse en la cabecera de la pista. Despegó y comenzó la tragedia.

Sin embargo, las directivas de la aerolínea aseguran que las reparaciones hechas no tuvieron nada que ver con la tragedia. “El incendio del motor no tiene nada que ver con la avería que se reparó minutos antes”, afirmó categórico un vocero de la compañía Spanair, a la que pertenecía el avión.

Fuentes de la investigación dudan de que un fallo en un motor (el derecho, por el recorrido del avión en su caída) fuera la única causa del accidente. Los aviones están preparados para poder despegar con un solo motor, de modo que o bien estalló violentamente y desestabilizó el aparato o se sumaron otras causas, sin descartar el factor humano.

  • Redacción El País / Madrid | EL ESPECTADOR

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