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“Estamos a su disposición”, fueron las palabras de Souaré a la nueva junta militar guineana, que tomó el poder en la madrugada del pasado martes, horas después de que el país se enterara de la muerte del dictador Lansana Conte.
Desde entonces, son recurrentes los desfiles militares en la capital, Conakry, donde miles de civiles han salido a las calles para vitorear y saludar al líder golpista, el capitán Moussa Camara.
Al día siguiente de producirse el nuevo golpe de Estado en Guinea, y de que se decretara la suspensión de la Constitución y del gobierno, Camara fue elegido como el líder de la junta que agrupa a 32 militares y algunos civiles.
“Ha sido un acto cívico para terminar con la angustia del pueblo”, le dijo el capitán a la emisora Radio Francia.
Acto seguido, el líder del gobierno de facto lanzó un plazo de 24 horas a todas las autoridades constitucionales para su rendición, que terminó ayer con la renuncia pública del ex primer ministro Souaré.
Pero todo indica que Camara no tiene las mismas aspiraciones de su predecesor. Uno de sus primeros anuncios fue el de convocar a elecciones presidenciales, en las que no inscribirá su nombre. “Nunca he tenido la ambición del poder”, le dijo a la prensa internacional.