Internacional |8 Ene 2009 - 11:00 pm

Reyes del porno en apuros

Por: Redacción Internacional

Larry Flynt, el reconocido propietario de la revista ‘Hustler’, le hizo un llamado de urgencia a Obama: la pornografía necesita US$5.000 millones para no quebrarse.

Larry Flynt
Foto: AP
Flynt fundó su revista en 1974.

La crisis económica en Estados Unidos amenaza con dejar sin ropa a más de uno. A once días de que Barack Obama comience a gobernar a la primera potencia económica del mundo, los problemas se apilan en su agenda. Uno de los más recientes provino de la industria de la pornografía.

“El Congreso parece dispuesto a rescatar a los sectores más importantes de la nación y creemos que merecemos la misma consideración”. Ése fue el llamado que le hizo Joe Francis, el magnate del porno de 35 años, al nuevo equipo económico de Obama para rescatar a una industria en apuros.

 Y es que las quiebras de los bancos, los problemas de la industria automotriz y las noticias desalentadoras que vienen de Wall Street han disminuido el apetito sexual de los estadounidenses. Las ventas y el alquiler de videos XXX cayeron en ese país 22% el año pasado, y el número de visitantes a sus páginas web se redujo a la mitad.

La situación no podía ser descrita de una mejor forma por Larry Flynt, dueño del legendario emporio pornográfico Hustler y estandarte de la libertad de prensa en el país del Norte: “La gente está demasiado deprimida para ser activa sexualmente”.

La petición de ambos hombres de negocios durante la Exposición para Adultos AVN, llevada a cabo en Las Vegas, es que el gobierno federal los ayude con una suma modesta: US$5.000 millones, que evitaría la quiebra de esta industria. La propuesta ya fue enviada al Congreso.

Esta incómoda situación, sin embargo, no es gratuita. Desde que en 1953 se publicara la primera edición de Playboy, y ésta desencadenara una revolución en la forma como los medios abordaban la sexualidad, la pornografía convirtió en multimillonarios a sus voceros.

El dueño de las conejitas, Hugh Hefner, hizo una auténtica fortuna en los años 70, cuando su revista vendía más de siete millones de copias al mes, y su competidor, Bob Guccione, dueño del emporio Penthouse, ganó tal fortuna que incursionó en la pintura y el cine, además de buscar la inmortalidad persiguiendo un sueño imposible: la energía atómica.

El dinero, sin embargo, no fue suficiente para advertirles del cambio en los hábitos de sus clientes. La llegada de internet no sólo tiene en apuros a grandes periódicos del país, sino a las revistas pornográficas. El éxito de las páginas web de videos XXX gratuitos, como YouPorn, RedTube y XTube, redujo las ventas de Playboy en US$12 millones, propició que Guccione vendiera su fuente de riqueza y lanzó a Flynt a buscar dobles de personalidades políticas para protagonizar aventuras sexuales.

Para Flynt, el rescate es una causa justa: “Los estadounidenses pueden prescindir del automóvil, pero no del sexo”.

  • Redacción Internacional | Elespectador.com

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