Internacional |5 Sep 2009 - 9:00 pm

¿Qué le pasa a un estado enamorado de su riqueza?

Las plagas del paraíso perdido

Por: Álvaro Corzo V. / Nueva York

California se está quedando sin dinero, sin gente, sin agua, sin árboles y sin actores. Hoy vive su peor película.

Incendios en bosques de EE.UU.
Foto: EFE
Los incendios han acabado con 70 mil hectáreas de bosque en California.

No sólo los devastadores incendios, el enorme déficit fiscal y la aguda crisis hipotecaria tienen hecho cenizas al Estado Dorado. En momentos en que California, la octava economía más grande del mundo, agoniza ante la mirada atónita de todo el planeta, sus habitantes, temiendo que el barco acabe de hundirse, hacen sus maletas y emprenden la huida para evitar ser llevados por la corriente.

Según un estudio del Pacific Research Institute (PRI) de San Francisco, cada día 550 personas salen de California en busca de un mejor futuro. Según el documento, revelado la semana pasada, en los últimos tres años han sido más las personas que migran hacia otros lugares del país que aquellas que vienen a vivir a este. El lugar, que fuera hace pocos años el edén del sueño americano, está ranqueado hoy por hoy como el cuarto estado en que los americanos preferirían no vivir.

“Es una realidad, estamos afrontando una de las mayores crisis de nuestra historia, todos los grandes indicadores de la economía hablan del gran deterioro que vive California, no es de extrañar que la gente haga lo que pueda para huir de esto”, explica Robert Murphy, investigador del PRI, quien añade que “las cifras serían más alarmantes si no fuera porque muchos de los residentes del estado son cautivos de sus hipotecas”.

El informe, del que Murphy es coautor, mide cuatro indicadores principales: ingreso económico, mercado laboral, migración y creación empresarial. California se sitúa en estos cuatro aspectos entre los diez peores estados de toda la nación”. Lo que significa la masiva migración de población es una disminución considerable de la base tributaria, es decir, que el estado en momentos en que más necesita está dejando de recibir millones de dólares en impuestos”, añade.

Para analistas y observadores, la crisis del Estado Dorado, cuya economía representa el 13% del PIB de Estados Unidos, parece asemejarse al pasaje bíblico en que Egipto fue azotada por las diez plagas. Esta vez el pecado no fue que el faraón no dejara partir a los hebreos de sus tierras; para muchos, el pecado de California fue el narcisismo económico que se apoderó de sus gobernantes.

“Durante las últimas décadas California cubrió todas sus necesidades presupuestales endeudándose, confiándose en el retorno de ingresos futuros; algo así como si un individuo pide un crédito para pagar el agua, la luz y el teléfono y lo espera pagar confiado en una eventual valorización de su propia casa”, explica Kevin Klowden, economista del Instituto Milken, con sede en Santa Mónica.

Esto ha llevado a que el estado tenga un déficit fiscal de US$27 mil millones, el cual se estima que alcance los US$40 mil millones para finales de 2010. En la actualidad, California sólo tiene tres cuartas partes de lo que gasta para funcionar al año, es decir, que el resto lo tiene que seguir pidiendo prestado.

Schwarzenegger y su Armagedón

Dos terceras partes de los habitantes de California y el 80% de su producción agrícola depende del agua proveniente del delta de Sacramento, que debido a la inclemencia del calentamiento global y a las fallas estructurales de un sistema que fue construido para 17 millones de personas (menos de la mitad de la demanda actual), tiene al estado en medio de una aguda crisis hídrica. Las sequías, gracias a la reducción del 30% del flujo del delta, tienen el agro en graves aprietos. Tan solo en el último año por esta causa se han perdido 96.000 empleos, entre conductores, operarios, recolectores, estibadores, etc.

 Estas cifras se suman a otro de los grandes flagelos de este estado de 38 millones de habitantes: el desempleo. Según el último reporte del Departamento de Desarrollo, en el último mes se perdieron 35.800 puestos de trabajo, elevando la tasa de paro estatal al 11,9%; 2,2% por encima del promedio nacional. Al día de hoy ya son 6,2 millones de californianos que gozan del seguro de desempleo, el cual según la oficina del gobernador tendrá que ser desmontado a cerca de 170.000 beneficiarios en el próximo mes, debido a la aguda crisis presupuestal.


Además, el gobernador, quien seguramente añorará sus días de superhéroe en la gran pantalla, debe enfrentar una aguda crisis carcelaria, representada en un hacinamiento de más del 50% del sistema estatal. El problema es que no hay dinero para construir o adecuar los centros penitenciarios, los cuales, según una sentencia federal, tienen que ser descongestionados con la liberación de cerca de 40.000 reclusos. Luego de que sectores conservadores pusieran el grito en el cielo, Schwarzenegger pidió un prórroga para ejecutar el fallo. La petición fue negada la semana pasada por la Corte.

 Pero si quedan dudas de la oscuridad del panorama del Estado Dorado, sólo basta hablar de la fuga de capitales la cual, según analistas, es un consecuencia previsible de todos los flagelos anteriores. Las cifras hablan por sí solas. Desde 2007 se han dejado de recibir US$1.000 millones al año en impuestos, al igual que cerca de US$200 millones al mes en impuestos a las ventas.

 “La excesiva regulación y la elevada carga tributaria en California han obligado a que miles de negocios y empresas se hayan trasladado a otros lugares donde los incentivos tributarios y la estabilidad económica generan más confianza. Sobre todo en los actuales momentos de crisis”, concluye Klowden.

 Así, mientras los incendios orquestados por criminales han arrasado con más de 70 mil hectáreas de bosque y siguen su paso por las montañas de California como las langostas lo hicieron en Egipto, el gobierno federal sigue haciendo todo tipo de maniobras para poder afrontar el rosario de problemas que amenazan la supervivencia de este lugar, sinónimo de glamur y opulencia.

Hollywood le dice adiós a California

Quizás el caso que más mortifica las finanzas del estado es el de la lenta partida de Hollywood, que genera US$37 mil millones al año y más de medio millón de empleos. Hace tres años, California era el epicentro del 66% de las producciones cinematográficas de Estados Unidos; hoy tan sólo es el 31%. Pues para Hollywood como para cualquier industria, hacer negocios donde los costos son menores es el sentido común. Tan sólo en Nuevo México se dan rebajas tributarias hasta del 25% y préstamos de US$10 millones por cada proyecto rodado en su territorio.

El asunto ha despertado un inmenso movimiento proveniente de actores, libretistas, productores y otros californianos que se benefician de esta industria: “La crisis nos ha apuñalado por la espalda”, dijo hace un mes en una rueda de prensa el actor español Antonio Banderas. “Es muy difícil conseguir un peso de los bancos, estamos en una situación muy complicada”, dijo el español.

Los estudios también le han dicho adiós a la meca del cine. Según CBS, hoy Hollywood es un “planeta muerto”. Y empresas de la industria están cerrando sus puertas, como 20th Century Props, la más grande empresa de accesorios, que después de 40 años anunció su disolución.

  • Álvaro Corzo V. / Nueva York | Elespectador.com

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