Internacional |17 Nov 2009 - 10:50 pm
Washington sabe que necesita a la potencia asiática
La mirada china de Obama
Por: Natalia Tobón / Especial de China Files, Pekín
Consciente de su creciente poder económico y diplomático, el presidente estadounidense formalizó su relación “necesaria” con el gigante chino.
Foto: Reuters
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, recibió honores militares en Pekín durante sus reuniones con oficiales del gobierno chino.Fue durante el mundial de ping-pong en Japón (1971) que se dieron los primeros pasos para restablecer las relaciones entre China y Estados Unidos. Entonces, los chinos invitaron al equipo estadounidense a visitar Beijing, y a partir de ese momento se abrió un espacio de comunicación que se consolidó en 1979 cuando se restauraron las relaciones diplomáticas oficialmente.
Han pasado 30 años desde que comenzó la diplomacia “ping-pong” y justo en ese momento se produce la visita de Barack Obama, el presidente de EE.UU. más popular de todos los tiempos, el primero en visitar China en su primer año de mandato y el que, comparado con sus dos antecesores, mantuvo el discurso más suave y cuidadoso con respecto a las políticas internas de China.
“Seguiremos actuando en un espíritu de igualdad, respeto mutuo y no interferencia en las relaciones internas de cada uno”, expresó el presidente chino, Hu Jintao. Obama, por su parte, aseguró: “Nosotros no queremos imponer nuestro sistema de gobierno a ningún otro”.
La extremada sensibilidad de este país sobre sus asuntos internos, unida a su gran influencia en la economía norteamericana y la personalidad de Obama —muy espontánea para el gusto oficial— marcaron la visita y explican la prudencia del mandatario estadounidense.
Pero en la web las cosas fueron diferentes. Los cibernautas chinos celebraron la elocuencia de Obama. “¡El presidente habla como un businessman!”, escribió Shanshan en un foro de sina.com, portal chino de más de 10 millones de usuarios. Barack Obama pronunció su discurso, mirando al público y buscando los ojos de su homólogo chino, Hu Jintao. No los encontró. Hu, como buen oficial chino, se ajustó al protocolo, sonrió cortésmente al saludar —no más de dos veces— y se mantuvo erguido e inmóvil durante toda la conferencia.
En internet aún rondan las imágenes de “Obamao”, y quizá sería el nuevo vocero de los cibernautas chinos al decir públicamente en Shanghai, en su reunión con 520 estudiantes chinos, “que era un gran partidario de no restringir el uso de la internet”.
Pero durante la rueda de prensa dada por los dos mandatarios se esperaba un discurso con declaraciones tajantes. Nunca se escucharon. Quedó claro que el presidente estadounidense vino a China con un discurso delicadamente estudiado para no levantar susceptibilidades.
Asimismo, manejó el tema tibetano. Invitó al gobierno chino a reanudar conversaciones con el Dalai Lama, pero enfatizó que respetaba la soberanía china y apoyando la idea de una sola china. Xinhua, agencia oficial china, tituló con esta declaración: “Obama reconoce a Tíbet como parte de China”. Palabras acomodadas sí, pero que sólo resultan de un discurso suave y vago del mandatario estadounidense.
Obama fue conciliatorio en su discurso. Estados Unidos ya no está en posición de enfrentarse con el gigante asiático, sino de tenerlo como aliado. Sin embargo, su tono pasó a un gris oscuro en términos económicos, al solicitar abiertamente a China actuar con los fundamentos económicos que estabilizan el mercado. Hu, por su parte, defendió la política antiproteccionista y mantuvo silencio ante la valorización del yuan. China, propietaria del 23,35% de los bonos del tesoro de Estados Unidos y con una balanza positiva en el intercambio comercial, no reveló interés en liberar su moneda con respecto al dólar.
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Natalia Tobón / Especial de China Files, Pekín | Elespectador.com
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