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Con el recuerdo vivo de Sichuan, el terremoto que cobró cerca de 90.000 muertos y desaparecidos en mayo de 2008, los chinos volvieron a sentir que la tierra se estremecía. A las 3 de la mañana del miércoles (hora colombiana), un fuerte temblor de 7,1 grados en la escala de Richter arrasó con el condado de Yushu, situado en la provincia occidental de Qinghai y limítrofe con el Tíbet.
Según la limitada información que sale de China (dicen que el gobierno está reteniendo los datos), hay alrededor de 400 muertos y más de 10.000 heridos. Yushu tenía aproximadamente 80.000 moradores. El epicentro estuvo localizado a pocos kilómetros de Jiegu, pueblo de 252.000 habitantes. Según lo que se supo en las primeras horas, gracias a algunos blogs y sitios de internet, que luego fueron bloqueados, el pueblo había quedado destruido. El 85% de las casas de Jiegu fueron derrumbadas por el movimiento. A la hora que se produjo el terremoto, la mayoría de la gente estaba en sus casas, por lo que muchas personas quedaron sepultadas bajo los escombros de sus humildes viviendas.
Contrario al terremoto en Sichuan, esta vez el movimiento sorprendió a los habitantes antes de que las clases iniciaran. Pero muchos se encontraban en camino o dentro de los colegios. La escuela de la prefectura de Yushu, con alrededor de mil estudiantes, quedó completamente destruida y aún no se sabe el número de niños afectados. Hace pocas horas se confirmó que 40 personas se encuentran enterradas en los escombros de otra escuela.
Según un rescatista, las proyecciones iniciales de la tragedia se pueden desbordar. Dijo que el número de heridos y muertos sería mayor a los primeros cálculos debido a la construcción masiva de casas en madera y barro. Además, se quejó por la demora en la llegada de material médico y la ausencia de equipos de rescate en la región.
El terremoto destruyó también las conexiones eléctricas y de telecomunicaciones de la zona, dejando incomunicados a los pueblos aledaños. Incluso, las rutas hacia el aeropuerto cercano fueron afectadas, dificultando el envío de personal y de equipo de rescate. La televisión china mostró a soldados cavando con palas entre los muros. No es fácil que las excavadoras lleguen a la zona, ya que las carreteras han resultado muy dañadas.
Qinghai limita al noroeste con la Región Autónoma de Xinjiang, al suroeste con la Región Autónoma de Tíbet, y al sureste con la provincia de Sichuan. Qinghai es una de los municipios más pobres de China. Sólo produce 0,3% del PIB y en su gran mayoría está poblado por minorías étnicas tibetanas. Para muchos es una región remota y aislada.
Atención a los estudiantes
Esta zona siempre ha sido considerada de alta actividad tectónica. Sin embargo, los temblores pasados no habían tenido un efecto mayor, debido a que es despoblada, en comparación con otras regiones de China, y se encuentra habitada principalmente por tribus nómadas tibetanas. Pero esta vez, el epicentro estuvo cerca a un pueblo de gran tamaño, en un área con bajo nivel de construcción y además, sorprendió a los habitantes en una hora cuando aún no habrían salido de sus casas.
Hace dos años, en la provincia vecina de Sichuan, ocurrió un terremoto de 8 grados en la escala de Richter que dejó 90.000 muertos, de los cuales 5.335 eran estudiantes. El gobierno está atento a cualquier información filtrada y desde ya hizo pública la especial atención que dedicará al rescate de colegiales.
Qinghai, ¿bloqueado?
Cuando los cibernautas chinos decidieron abrir conversaciones en los foros de Baidú sobre el terremoto se encontraron con una desconcertante noticia: Qinghai es una palabra censurada y limitada. ¿La razón?, su estrecha cercanía con el Tíbet.
Los cibernautas replicaron la limitación en otros foros y Twitter. Incluso, algunos lanzaron un boicot a Baidú. Eventualmente la prohibición se levantó y los foros comenzaron a surgir. Pero quedó el sinsabor en algunos comentarios de usuarios, que aún no comprendían por qué no podrían escribir de una provincia de su país. El gobierno envió al viceprimer ministro, Hui Liangyu, para supervisar los trabajos de rescate. Más de 5.000 soldados, miembros del servicio sanitario, fueron movilizados para unirse a los 700 efectivos que trabajaban en el lugar.
El gobierno está alerta pues busca evitar que, como ocurrió en el caso de Sichuan, las críticas hacia las autoridades se disparen. En ese entonces los comentarios se centraron en la destrucción masiva de las escuelas. Esta vez, parecen ir hacia las precarias construcciones de las casas y la ausencia de material médico. Pero por más censura y restricciones, en internet las críticas ya comenzaron a circular.
Quinghai, muy cerca al Tíbet
Esta provincia del oeste de China está ligada a la etnia tibetana y fue utilizada en las épocas del maoísmo para enviar a disidentes y otros enemigos del régimen comunista. Con 720 mil kilómetros cuadrados, la provincia, de 5,3 millones de habitantes, se encuentra en el límite oriental de la meseta tibetana, y los chinos siempre la han identificado como un lugar remoto e inhóspito. La provincia es una de las más pobres de China (su PIB supone menos del 1 por ciento del nacional), pero al mismo tiempo reviste una gran importancia estratégica, ya que es allí donde nacen los tres grandes ríos de Asia Oriental: el Amarillo, el Yangtsé y el Mekong. Qinghai además es zona clave en el conflicto entre China y los tibetanos en el exilio.