A la conquista de los indecisos

Por más clara que parezca la ‘sondeocracia’ americana, el voto independiente puede dejar a propios y extraños sorprendidos. A tres semanas de las elecciones, los aspirantes andan a la cacería de estos inasibles electores. ¿Qué deben hacer para convencerlos?

El 27% de los estadounidenses no se ve representado en ninguno de los dos partidos tradicionales, más bien, encuentran en éstos la causa de la mayoría de problemas que afrontan como nación. Los independientes, como se hacen llamar, son por lo general votantes más jóvenes y mejor educados que el promedio del electorado, son pragmáticos, rechazan las banderas de apariencia y su ideología, votan por programas y no por políticos, se mueven por resultados, son enemigos de Washington, la guerra y el calentamiento global, pero a la vez son conscientes del rol que debe tener el gobierno a la hora de enfrentar problemas como la crisis financiera, el sistema de salud y la dependencia petrolera.

En las últimas décadas, los independientes han sido marginados de la contienda política y han sido obligados a jugar la papeleta del demócrata o republicano moderado, con excepción del 92, cuando la candidatura del social conservador Ross Perrot marcó un hito histórico con 20 millones de votos. Sin embargo, este año, el voto independiente ha sido determinante.

“No hay que olvidar que antes de las elecciones primarias los candidatos para este otoño eran Hillary Clinton por los demócratas y Mitt Romney o Rudolph Giuliani por los republicanos. Sin embargo, el voto del sector independiente en Iowa y Nueva Hampshire, respectivamente, fue el que resucitó políticamente a Obama y a McCain a nivel nacional. Este es un triunfo irrefutable de nuestro sector, explica Linda Curtis, directora del Independent Movement, asociación que congrega un sinnúmero de organizaciones independientes en todo el territorio americano.

Pero la pregunta que ronda las calles es si este fenómeno se replicará en las elecciones de este 4 de noviembre. “A pesar de que las encuestas han favorecido a Obama en las últimas semanas por el desplome de Wall Street, el margen entre los dos candidatos no supera el 7% a nivel nacional, dejando más claro que nunca el papel trascendental que tendrá el 8% de votantes indecisos que aún persisten en el país, de los cuales su gran mayoría son independientes”, añade Curtis.

¿Qué será lo que realmente quieren los independientes? Los hemos visto luchar por la reforma de las reglas de juego del proceso político, la reforma de los distritos electorales, la financiación de campañas, el control fiscal, así como otras reformas que les permitan competir contra los dos partidos en igualdad de condiciones. Sin embargo, este año la crisis financiera y la guerra en Irak son los dos factores que los unen por encima del espectro ideológico.

“Es claro que tenemos diferencias sobre el derecho a portar armas, los derechos de los gays, inmigración, impuestos, los tratados de libre comercio entre otros. Pero este noviembre no importará si somos independientes moderados, social conservadores o progresistas, pues tenemos un interés que nos une como colectividad. La búsqueda de la solución más pronta y efectiva a la emergencia económica que inunda al país, así como la urgencia para que se establezcan las responsabilidades políticas y fiscales de esta crisis”, dice acaloradamente, Brian Winter, estudiante de historia y activista independiente de la universidad de Nueva York, quien añade: “Es por culpa de los dos partidos que nos encontramos en una de las crisis más nefastas de las últimas décadas”.

El observador desprevenido no entiende fácilmente por qué no despegan candidaturas como la de Ralph Nader, un independiente con fuertes críticas al manejo bipartidista de la crisis económica, la del libertario de Bob Barr, quien pide una retirada inmediata de Irak o la de Cindy McKinney del partido verde. “Es precisamente porque son presa de un sistema que no permite una participación justa. Se necesita 30 veces más el número de firmas para que un candidato de un tercer partido esté en la papeleta electoral que las de un candidato republicano o demócrata. Lo mismo ocurre con el comité de debates presidenciales, que al ser manejado por los dos partidos no permite voces independientes”, explica Omar Ali, profesor de


Ciencia Política de la Universidad Vanderbilt y analista de la revista Neo Independent. “Estados Unidos no está establecido como un sistema bipartidista, pero es tal el control de dichos partidos a nivel de las legislaturas estatales, que son ellos mismos los que han redactado las leyes electorales locales, bloqueando el ascenso de terceros partidos”, añade.

Y es precisamente  por esta razón que los independientes esperan hasta último momento para cazar su voto, pues es ésta la única forma de mantener las cartas abiertas en busca de influenciar la agenda política de los partidos tradicionales. Porque si bien el votante independiente no desperdicia su voto en un candidato que no posee igualdad de condiciones de juego, sí lo usa como plataforma para promover sus intereses, explica Ali.

Para nadie es un misterio que la crisis de Wall Street, epílogo de la dramática crisis hipotecaria de los últimos dos años, ha sido una consecuencia de la administración republicana y su falta de regulación de los mercados.

“Yo identifico la crisis actual con George W. Bush y John McCain, quien es parte de su partido y apoyó sus políticas desde el Congreso. Es  por eso que Wall Street y todo el país está patas arriba”, dice Lariza Ganley ,de 32 años, registrada como independiente en el estado de Nueva York. “Obama, en cambio, ha afrontado la crisis con propuestas serias y concretas, alejadas de la demagogia y el oportunismo de su rival”, concluye.

La última encuesta del Washington Post y ABC deja claro que la situación económica se ha convertido en las últimas tres semanas en la preocupación número uno del electorado estadounidense, alcanzando el 53% de atención, mientras que la crisis de la salud y la guerra en Irak quedaron relegadas al segundo y tercer lugar con tan sólo el 6 y 7%. Esto, sumado al hecho de que el 53% de la población considera que el candidato demócrata está mejor capacitado para sortear la crisis económica que John McCain con un lejano 37%, confirma claramente esta tendencia.

Sin embargo, no todo está escrito, explica John Nicols, analista político de la revista The Nation. “Los independientes son votantes coyunturales y predominantemente pragmáticos, por lo cual podrían reaccionar rápidamente a cierta clase de  propuestas de corte populista. Es ahí donde McCain está atacando. Por eso vemos el llamado del republicano a comprar hipotecas vencidas, la refinanciación automática de las deudas, la flexibilidad en el retiro de los fondos de pensiones, entre otros”.

Es por esto que el último debate presidencial pactado para esta noche en la Universidad de Hofstra en Long Island, Nueva York, será trascendental para los dos candidatos, explica Ali. “Será un mano a mano entre las propuestas económicas de ambos partidos. Los tintes populistas estarán a la orden del día con el interés de cautivar el restante del sector independiente”.

Al igual que McCain, se espera que Obama presente su plan de acción económico, el cual consiste de un paquete de 60.000 millones de dólares para la clase media, que incluye  la moratoria de 90 días a todas las ejecuciones hipotecarias en el país, la posibilidad de retirar hasta 10 mil dólares de los fondos de pensiones sin ninguna penalidad, así como bonos de hasta 3 mil dólares para empresas que creen un nuevo empleo.

Debido  a la paciente capacidad independiente de retener su voto, aún es incierto cómo reaccionarán los votantes a estas propuestas. Será solo en la víspera de la elección presidencial que se podrá saber con mayor exactitud del rumbo que tomará su voto. Si las elecciones fueran el día de hoy, está claro que todo apuntaría al candidato demócrata.

Más información relacionada AQUÍ