Internet aumentó índices de lectura

Cada vez es mayor el número de niños que aprenden a través de la web. Los padres deben supervisar la información que consultan sus hijos.

En esta época ya no resulta extraño ver a los niños haciendo tareas mientras chatean por Messenger, oyen música, consultan varias páginas en la internet y hablan por teléfono, todo de manera simultánea. Lo sorprendente es que efectivamente cumplen con sus responsabilidades escolares. Padres y maestros, angustiados, se preguntan si los niños han perdido el hábito de la lectura por culpa de la internet. La respuesta es no, lo que pasa es que ahora leen de forma distinta.

Así lo reconoce Jaime Alejandro Rodríguez, director de la carrera de Literatura de la Universidad Javeriana e investigador consagrado en temas de multimedia, quien considera que los niños hoy en día más que leer en mayor cantidad, lo hacen en otros formatos, que incluyen tanto el impreso como la web o las animaciones.

De hecho, la lectura en internet ha aumentado de manera espectacular en los últimos años (así lo revelan los estudios de práctica de lectura y de consumo cultural realizados por el DANE), los menores están cada vez más expuestos a la web y a sus posibilidades. Por esta razón, el incremento de lectura en niños y jóvenes en Colombia está directamente relacionado con el uso de la internet.

Las nuevas generaciones son afortunadas. Tienen una red que les brinda información y les permite circular en varias rutas. Una posibilidad, que según Rodríguez, los adentra en la politextualidad y la metalectura, es decir, que están encontrando nuevas alternativas de lectura. Por esta razón, explica Claudia Rodríguez, subdirectora de Formación y Divulgación de Fundalectura, se debe dejar de pensar que sólo hay un tipo de lectura y de lector y más bien considerar que "hay diferentes textos, formatos y soportes que invitan a seguir distintas rutas para construir significados".

El libro vs. la internet

Resulta evidente que los niños al leer por la internet se alejan de la lectura tradicional que ofrece el libro, sin embargo, el saltar de link en link y de página en página produce el mismo resultado: la producción de sentido. Claudia Rodríguez enfatiza en el hecho de que los padres no deben demonizar la internet ni intentar que sus hijos no la consulten. Por el contrario, es necesario que abran su mente, entren en diálogo con estas nuevas formas de lectura y acompañen a los niños en la inmersión en los mundos virtuales. Una actitud, que puede contribuir a que los menores construyan un sentido crítico de la información que los bombardea constantemente en las pantallas.

Además, si los padres se interesan por el tipo de información que sus hijos consultan frecuentemente en la web, pueden ayudarles a complementar la exploración con otros medios como el cine o el libro. Por ejemplo, si les gusta un grupo de rock, una buena forma de expandir su conocimiento y sus vías lectoras es comprarles una revista en la que se hable de este género y así demostrarles que la información no sólo empieza y termina en la web.

Lo que se debe tratar de hacer, explica Rodríguez, es generar una complementariedad en doble vía entre la internet y los textos impresos, sin que eso implique considerar al libro como la mejor alternativa, sino como una herramienta para potenciar la fluidez de la lectura.

Algo parecido sucede con los maestros, quienes deben tratar de adentrarse en el lenguaje de la web. Hoy en día los niños llegan a las aulas con conocimientos sobre viajes espaciales, ciencia, historia, biología, con una cantidad de información a las que generaciones anteriores no pudieron acceder. Es por esto que el profesor debe convertirse en un acompañante que contribuya a orientar la exploración a través de las pantallas.

Lo cierto es que la internet más que un enemigo de la lectura, se ha convertido en una valiosa herramienta para potencializar nuevos proyectos con los niños a través, por ejemplo, de los blogs. "Es un momento de transición y una oportunidad única e interesante para fomentar la lectura en las nuevas generaciones", concluye Jaime Alejandro Rodríguez.

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