Judicial |15 Oct 2011 - 9:00 pm

El conflicto tiene un más allá

Las uñas negras de los cruzados

Las fotografías de un artista, que serán próximamente expuestas, ponen en evidencia una práctica recurrente entre los paramilitares: la de hacer ritos de brujería que los proteja en batalla.

Por: Angélica Gallón Salazar
  • 188Compartido
    http://www.elespectador.com/impreso/judicial/articulo-305719-unas-negras-de-los-cruzados
    http://www.elespectador.com/impreso/judicial/articulo-305719-unas-negras-de-los-cruzados
  • 29
  • 0
  • opiniones
    159
Estas son algunas de las fotografías tomadas por el artista Paulo Licona en el Llano. Son manos de algunos paramilitares que evidencian la práctica  de ritos de brujería. / Archivo particular - Paulo Licona Estas son algunas de las fotografías tomadas por el artista Paulo Licona en el Llano. Son manos de algunos paramilitares que evidencian la práctica de ritos de brujería. / Archivo particular - Paulo Licona

“Mala vía. Muy plano. Trocha. Indios. /Los caminos de arbolitos son todos los mismos. /Manacacías, San Miguel. /Bloque pequeño, el águila y su esposa. /Duermen lejos. /Carpas blancas como de manicomio campestre. /Todos quieren ser Rambo, indios disfrazados de Rambo, pequeños. /Tienen uñas pintadas de negro y largas, dicen que se cruzaron, es un pacto con el diablo. /Son inmunes, blindados condicionales, pagan con un muerto al mes. /Algunos flotan en combate. /Los indios hacen el rito. /Hay más”.

Un artista estaba embolatado entre la guerra. Había resuelto formar parte de una de las comisiones de desmovilización de los paramilitares que viajó por el Llano y Nariño en 2004. Se había llevado su cámara. Se daba cuenta de cosas que muchos otros, acostumbrados más a los terribles avatares de la guerra, no querían perder el tiempo en reparar.

Cuando agotado de escuchar testimonios que sacudían los cimientos de su propia humanidad, se obligaba a dejar por un rato la tarea asignada, el artista se paraba y miraba a su alrededor despojado de todo.

Veía entonces que con recurrencia muchos de esos hombres, jóvenes, indios, señores paramilitares que llegaban a su campamento aparecían con las uñas pintadas de negro. No dejaba de ser extraño para él, que tanto había convivido con las subculturas urbanas en las que góticos o punkeros se oscurecían las uñas, ver esa práctica en un contexto tan diferente, tan rural. No dejaba de sorprenderlo ese axioma de que “los hombres no se pintan las uñas” y ver sin más, entre los guerreros que habían hecho de la hombría el lugar de la barbarie, manos llenas de uñas pintadas. ¿Manicura?

Sacó una y otra foto. Eran manos criminales. Sí. Eran también manos que en la guerra se pintaban las uñas. Algunas manos ajadas estaban limpias de negro y sólo en el dedo meñique ostentaban una larga y oscurísima uña. Otras estaban completamente oscurecidas por lo que parecía una resina. Pronto descubrió que se debía a un ritual.

Lo que Paulo Licona estaba poniendo en imágenes eran los indicios de una práctica conocida como cruzados. Un ritual de brujería que ayuda a los armados a sobrevivir en la batalla, que los ayuda a lidiar con el infierno de “los espíritus” de tantos cuerpos descuartizados.

“El cruce entre brujería y violencia no es extraño”, asegura Carlos Alberto Uribe, director del Departamento de Antropología de la Universidad de los Andes y autor del estudio “Magia, brujería y violencia en Colombia”. “Este fenómeno no comienza con el paramilitarismo. De hecho, se puede rastrear la pista de este entrecruzamiento en la época de la violencia. Hay documentos que también demuestran que en la Guerra de los Mil Días se valieron de protecciones mágicas frente a la muerte. Lo que pasa es que la violentología oficial no mira estos fenómenos residuales y no sabe muy bien qué hacer con ellos”.

Para los que acompañaban al artista en la comisión de desmovilización este era también un fenómeno marginal frente a las dimensiones del conflicto. Pero Licona siguió fotografiando. Preguntando. Le dijeron que los que estaban cruzados iban adelante en el combate, porque el rito los hacía poder escapar de las balas, desaparecer entre la manigua. Que era una resina natural. Que los indios hacían el rito y que había que hacer sacrificios para ser un cruzado. Algunos hablaron de un muerto al mes. Otros mencionaron complicadas y oscuras prácticas en las que la sangre de un gato se bebía. Todos aseguraban que las uñas negras los hacía fácilmente identificables.

Al artista no dejaba de confrontarlo la idea de que los paramilitares, esos que habían dominado las tierras del Llano y entrenado a los pueblos en el miedo reconocieran su propia vulnerabilidad invocando las ayudas del más allá.

No es esta, sin embargo, como lo hace notar Carlos Alberto Uribe, una situación excepcional en la guerra. Más bien, replica, el conflicto y el caos social ofrecen un escenario privilegiado para el desempeño de lo brujesco. “La brujería es el foro de lo que no se puede decir de otro modo. Representa también una forma de adquirir poder en un contexto de desorden social: “La brujería nace de la desmesura, de la no conformidad, del conflicto, del rechazo a aceptar las restricciones propias de lugar que uno ocupa en la sociedad”.

El problema no se reduce, sin embargo, a lidiar con la inminencia de la propia muerte. El problema también es qué hacer con los muertos. Acá lo que hay es un enfrentamiento con un viejo problema. Cuando alguien mata, ese alguien tiene que resolver un asunto: qué hacer con el cadáver. “El cadáver es complicado porque es contaminación, no sólo en el sentido epidemiológico, sino además contaminación ritual, sagrada. El cadáver no es inocuo, no es neutro, por más de que el ser humano vivo haya que volverlo una cosa para matarlo. El cadáver siempre está en un umbral muy complicado entre ser una cosa y una cosa sagrada”, explica Uribe.

En las uñas que Licona había capturado, en esas imágenes que desterraba de los lugares recónditos del monte para revelarlas a la luz de la capital, lo que había era también una forma de protección contra el temor del retorno del muerto. Algo que no sólo se lee en investigaciones, sino que fue narrado vívidamente por la periodista de El Tiempo Luz María Sierra en un artículo publicado en 2007, en el que un paramilitar le cuenta: “De todas esas muertes se formó un problema ni el berraco. ¡Como cosas del diablo! —dijo con sonrisa apenada—. La gente se volvía loca, se les metía un espíritu y los ponía a que se golpearan contra los árboles. Amanecían con morados por todo lado. Como metérseles el demonio”.

La guerra es una situación límite en la que muchas veces los armados tienen que someterse a terribles pruebas de iniciación, “por eso la necesidad de protección está presente en todos los rangos de los guerreros”, explica, por su parte, María Victoria Uribe, autora del ensayo “Antropología de la inhumanidad” e integrante del grupo de Memoria Histórica. “El pueblo colombiano recurre a la brujería con mucha frecuencia y en el monte, en el campo, los armados tienen la brujería a la mano, es que, ¿a qué más van a poder acudir? Son metodología de protección de las guerras, porque en todas las guerras los soldados se protegen”, explica la antropóloga, quien, sin embargo, replica: “Pero yo no sólo veo eso en estas imágenes, veo también una moda, una disposición estética a engallarse, a cultivar una imagen de guerrero que genere temor hacia los otros e identidad con los cercanos. Hay, por ejemplo, una clarísima alusión a las artimañas identitarias de las pandillas Maras Salvatruchas centroamericanas. No sé si haya que hacerles tanta propaganda a las prácticas de estos asesinos”.

Paulo Licona, quien tenía una documentación importante de la guerra, que había mirado hacia otro lado, hacia el detalle, en los terrenos del combate también se planteó el cuestionamiento de la antropóloga. Él también se preguntó: ¿Qué hacer con estas imágenes? Decidió, después de muchos años de tratar de comprender el proceso que había vivido, que iba a exponerlas en una galería.

“Estas no son imágenes que buscan hacer una apología a los asesinos, no son como esas imágenes de la televisión que sí efectivamente hacen una alabanza a la idea del capo y del narcotraficante, y que hábilmente insertan a los niños en esas ideas. Acá más que un problema estético hay una evidencia de la realidad que genera preguntas, que genera debates complicados. De alguna forma, es el reconocimiento de que el guerrero sabe que es igual de débil que cualquier persona. Independiente de que surja una animalidad, nos pone a todos en la vulnerabilidad de lo humano. Es también una mirada no sólo a las manos del horror, sino también a las del campesino, como en esas que llevan las uñas largas del meñique generalmente porque la usan como herramienta o para hurgarse la oreja. Creo que tenemos que intentar comprender la guerra en toda su complejidad, porque la no comprensión perpetúa el ciclo. El arte puede ser un lugar privilegiado para sacar las imágenes de la guerra de sus ciclos más manidos y perversos, y puede llevarnos a nuevas confrontaciones y comprensiones”, explica Paulo Licona, quien por estos días planeando su exposición relee los diarios de campo que escribió mientras se internaba en una selva sin nombre con la comisión : “Todos quieren ser Rambo, indios disfrazados de Rambo, pequeños. /Tienen uñas pintadas de negro y largas, dicen que se cruzaron, es un pacto con el diablo… Hay más”.

De eso está seguro Licona, de que en sus imágenes hay más. Está convencido de que como, lo ha expresado la artista colombiana Érika Diettes que tanto ha tenido que vérselas con la guerra, el arte no sólo celebra la vida, sino que es también un espacio donde se puede “denunciar lo injusto, dejar testimonio de lo ocurrido, es el lugar donde el dolor privado se convierte en duelo colectivo, en donde se hace visible lo invisible, en donde los múltiples sentidos tienen derecho a emerger”.

Por: Angélica Gallón Salazar
  • Imprimir
  • Enviar
  • 159
159

Opiniones

Este es un espacio para la construcción de ideas y la generación de opinión.
Este espacio busca crear un foro constructivo de convivencia y reflexión, no un escenario de ataques al pensamiento contrario.

Para opinar en esta nota usted debe ser un usuario registrado.
Regístrese o ingrese aquí

Opciones de visualización de opiniones

Seleccione la forma que prefiera para mostrar las opiniones y haga clic en «Guardar» para activar los cambios.
Opinión por:

sttuyo

Lun, 10/24/2011 - 19:22
esas manos son las de obdulio, el le juro eterno amor al demonio, o mas conocido como la uribestia.
Opinión por:

plip

Dom, 10/23/2011 - 21:25
colombia y mexicolos paises mas malditos del Universo:,
Opinión por:

FrancoLuis

Dom, 10/23/2011 - 10:42
Los paracos andan con rituales non santos y se pintan esas uñas de color negro; oponiendose sus enemigos de las farc y todos los mediocres terroristas de keyboard mamertos tienen y usan sus uñas parras. Pa'rras carse el culo jajajajajajajajaja
Opinión por:

carlineduardo

Dom, 10/23/2011 - 08:38
acaso alvaro y satiago uribe tienen las unas d los pies pintadas? pues las manos no pueden ya q se descubririan ellos mismos al igual q cada uno d sus compinches tal y como lo son jose obdulio gaviria primo d pablo escobar y principal consejero d los 8 anos d presidencia d alvaro uribe, babas pretelt,B moreno,felipe arias,diego palacios,luis carlos restrepo,fabio echeverry ect ect incluyendo los magos dl negocio Tom & Jerry y lina uribe con su saludcoop. a la carcel con todos estos peligrosos delincuentes y x mas d 20 anos a cada uno d sentencia...alvaro uribe tiene q pagarnos x todo el mal hecho con mas d 35 anos. carcel en combita o picota nada d clubs militares ni casa x carcel. carcel fisica para estos peligrosos delincuentes ...
Opinión por:

opinionreal

Sab, 10/22/2011 - 13:11
Sinseramente que el nivel de ignorancia no tiene limetes
Opinión por:

gerrillo

Sab, 10/22/2011 - 12:30
Dios bendiga las farc ep......plan pistola para todos estos malparidos.
Opinión por:

elbienpensante

Vie, 10/21/2011 - 16:55
Ahora que lo recuerdo, hace dos años en un concejo comunal aqui en Cali alcancé a avisorar en el entonces presidente uribe, una uña pintada de negro, claro que el hacía el mayor esfuezo para no dejarla ver, ahora entiendo su blindaje o teflón, ummmmmmmmmm
Opinión por:

MOYITO

Vie, 10/21/2011 - 16:06
Artículo tonto. Hablando de "guerreros" y ritos. Es cosa de risa. Para nadie es un secreto que los los grupos "para-militares" son grupos "de-militares" (entre otros los tan cacareados soldados campesinos y soldados profesionales) en este caso el prefijo "para' no hace la diferencia. Cuales combates si los paracos lo que hacian era llegar de madrugada a cualquier caserío y lista en mano proceder a torturar y asesinar a los indefensos pobladores. Claro bien protegidos por toda la logística "legal"de las fuerzas militares. Esto no lo hacían por deporte sino en una bien planeada estrategía que solo les servía a los terratenientes y ganaderos y a los banqueros y grandes industriales. Por eso las tierras cambian de mano y un oscuro sujeto como Alvaro Uribe hoy es dueño de medio Córdoba
Opinión por:

IknowTheTruth

Sab, 10/22/2011 - 03:32
Exelente apreciación... así se habla...
Opinión por:

Desarraigado2007

Vie, 10/21/2011 - 07:25
Ritos para tratar en vano de librarse de sus victimas cuyos fantasmas los rondan y espantan, pero que realmente no están afuera sino adentro del criminal mercenario sanguinario, en la conciencia o mejor en el alma o el inconsciente. Lo proyectan y llegan hasta ver apariciones o presentir su proximidad. No sólo recurren a la magia negra, hay hartos que recurren en vano a prácticas católicas y cristianas: conjuros y exorcismos, y hay quienes, como el Procurador, el Señor de las Sombras (AUV), parapolíticos y militares que rezan, camandulean, asisten a misa a cada rato y no pierden momento para invocar a Dios. Señores de El Espectador: De estética y de arte, nada que ver. No intenten erigirlos como héroes o guerreros, con uniformes y manos impecables. El duelo es nuestro. ¡ Amanecerá !
Opinión por:

laskmi

Jue, 10/20/2011 - 16:23
que limitado, xenofobico. y articulo tan frivolo.....justamente esta contribuyendo a perpetuar los mismos errores...con descripciones fisicas: pequeños,... despotas:campesinos, indios...mas bien...QUE CLASE DE ADOCTRINAMIENTO se les dio a las ffmm por LAS CUPULAS MILITARES que son los artifices de tanto desangramiento??...y que NO SE LES SENTENCIA...solo a los idiotas utiles rasos...
Opinión por:

Colombia patria boba

Jue, 10/20/2011 - 13:33
Que asco de noticia, acaso es que las mismas hijas de puta de quien escribieron esta mediocridad no se pintas las unas de negro, entonces la vanidad es del diablo..??? Que decepción ver como estos periodistas de medio pelo DEL ESPECTADO se ponen a especular con estas bisuterias, mientras los verdaderos crimenes que cometieron, ESO SI NO LO INVESTIGAN!
Opinión por:

siempreenmimente

Vie, 10/21/2011 - 18:55
Lea bien idiota.
Opinión por:

Efrain

Mie, 10/19/2011 - 16:07
Tan solo hay que ver los valores espirituales para asesinar,bebes,mujeres,ancianos para comprender que se tiene que estar muy mal sicologicamente para hacer ritos satanicos y de magia negra que al igual que sus almas,nunca tendran paz ni dejaran que ella llegue.Hay que exorcisarlos,pues el palo mayor,sigue en la politica con su figura diabolica.Concentrense y lograran ver la imagen de a quien me refiero.No hay que ser adivino,ppues nos goberno y la muerte corrio.
Opinión por:

Comentarista 152

Mie, 10/19/2011 - 16:00
Y por ahí derecho se pintaban la cara y se arreglaban las pestañas jejejejejeje
Opinión por:

Avatar33

Mie, 10/19/2011 - 13:50
Calaveras y Huesos, la logia de Bush y Uribe también utiliza rituales. Mirar skulls and Bones
Opinión por:

suesse

Mie, 10/19/2011 - 14:05
De raro no tendría nada. Es obvio que los líderes de estas sectas sean "expertos" en vaya uno a saber qué horrores de rtuales y chucherías varias. El mismo relato de La Bruja bien lo menciona: y eso, que solo contaba lo que pasaba en un pedacito de este país. Razón tiene el realizador de El Páramo, este es un país aterrador!!!
Opinión por:

PEDROarroyave

Mie, 10/19/2011 - 11:42
Batallas de los paramilitares jajajja que cruel broma, batalla con los campesinos amarrados, listos a descuartizar y el glorioso ejercito colombiano cubriendoles la retaguardia y llevandoles la gasolina pa la motosierra. Ayyyy vanagloriense de su inmundicia.
Opinión por:

Comentarista 152

Mie, 10/19/2011 - 16:02
Pues recuerde que los paracos asesinaron a miles de campesinos en estado de indefensión, a su vez tuvieron cruentas batallas con la guerrilla, como en Bojayá, o en el Putumayo, y en el Cauca
Opinión por:

Unalzatista

Mie, 10/19/2011 - 11:06
Alguien sabe los ritos que utiliza el señor Uribe?
Opinión por:

suesse

Mie, 10/19/2011 - 09:01
Cada día más, viendo la foto, leyendo la nota y lo que se escribe sobre estos temas en el "foro", se confirma el hallazgo poco conocido y popular acerca del PESIMO estado de la salud mental de este país.....
Opinión por:

Pochologa

Mie, 10/19/2011 - 06:59
Con razón JOJOY tenía las uñas pintadas, ligueros de malla negra y tacones rojos altos....ummmm ese estaba recontra cruzado jejejejejejeeje
Opinión por:

Lukaston

Mie, 10/19/2011 - 03:43
Enfrentamientos de los paramilitares? Si lo unico que hacen es asesinar gente indefensa, violar menores, amenazar y matar campesinos inocentes y a estudiante que van armados unicamente con un libro. Los paracos son la plaga mas criminal y cobarde del mundo.
Opinión por:

Pochologa

Mie, 10/19/2011 - 06:57
Y los farianos tambien..cierto?
Opinión por:

etinarcadiaego

Mar, 10/18/2011 - 07:37
jejeje los mismos en las mismas, estos foristas son los morbosos de siempre que buscan justificar la acción criminal de las guerrillas y los paramilitares del país... córtense esas garras, ahí están pintados..... de negro :s
Opinión por:

Calvin y Hobbes

Dom, 10/16/2011 - 14:36
Ya sabemos por que a hergator le gusta usar las uñas negras.
Opinión por:

juangilberto

Dom, 10/16/2011 - 14:02
lo de las uñas es pura paja,es solo una estrategia para hacerle creer a los enemigos que estan rezados,eso es solo impacto psicologico,asi como los tatuages o balas rrezadas por so es que la guerrilla comenzo a envenenar las bala con cianuro,por que penso que era cierto que los paracos y algunos policias estaban rezados eeso nacio en san miguel putumayo ese cuento d las uñas,y po eso era que los guerros coenzaron un tiempo a tirar cilindros con mteria fecal para que cuando cortaran a alguien la herida se pudriera,hay mucha gente que no ha vivido las cosas y por eso hacen una novela de algo que solo se hizo como un acto de ser diferente a los demas,como lo que significa un poncho en puerto asis o la hormiga,segun como vaya puesto significa quien es el que lo lleba,son cosas que hay que ver
Opinión por:

zapotico

Dom, 10/16/2011 - 13:52
DE NADA LE SIRVIO ESO,AL ENANO REYES,MURIO CON LAS UNAS PINTADAS DE NEGRO,Y DE TACONES ALTOS YCON LIGUEROS,JUAS,JUAS
Opinión por:

sablemocho

Dom, 10/16/2011 - 13:37
No se que tanta verdad tenga esta pieza pero de entrada la historia se cae, porque hasta donde tengo entendido lo de los paramilitares era cosa de hombres y esas manos son de mujer. Asi que parece mas un montaje para la fotografia que una escena autentica. Asi como fue un montaje que no advirtieron cabe concluir que el material tambien es una interpretacion alucinada de lo quye al artista vio.
Opinión por:

Contradictor

Dom, 10/16/2011 - 12:57
Patricia tiene las uñas negras.

Recursos Relacionados
Columnaelespectador | Opinión

El arte y la guerra

Publicidad
Publicidad
Suscripciones El Espectador

Edición impresa

Suscríbase
 
Círculo de experiencias

ACTIVE LA LLAVE DE SUS PRIVILEGIOS

Beneficios para suscriptores

CONÓZCALOS
 
 

El uso de este sitio web implica la aceptación de los Términos y Condiciones de COMUNICAN S.A. Todos los Derechos Reservados D.R.A. Prohibida su reproducción total o parcial,así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved 2013