¿Otra masacre en Mapiripán?

Desmovilizados confesaron que 22 personas fueron asesinadas en 2004.

Hasta enero pasado  sólo se tenía noticia de una masacre cometida por paramilitares en el municipio de Mapiripán, Meta, por la cual ya la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó al Estado colombiano. Esa matanza se realizó entre el 15 y el 20 de julio de 1997, cuando perdieron la vida por lo menos 49 personas a manos de integrantes de las autodefensas provenientes de diferentes regiones del país. Pero, para sorpresa de las autoridades, dos ex jefes de las Autodefensas Campesinas de Meta y Vichada confesaron hace poco que otras 22 personas habrían sido asesinadas en Mapiripán entre el 7 y el 22 de agosto de 2004.

Frente a un fiscal de la Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía los desmovilizados consignaron su escabroso testimonio y explicaron que en distintas ocasiones, para ejecutar acciones criminales, varios bloques paramilitares integraban sus hombres. Mencionaron, por ejemplo, la masacre del Planchón de Oriente, ocurrida el 6 de julio de 1998 en Puerto Oriente (Vichada), con un número indeterminado de muertos, aunque en el recorrido criminal —que incluyó otras localidades— fueron asesinadas unas 30 personas, según documentaron las autoridades judiciales.

Los ex comandantes desmovilizados, cuyos nombres no revelará El Espectador para no afectar la investigación, relataron que el 7 de agosto de 2004 miembros de los bloques Héroes del Llano, Calima, Centauros y Guaviare comenzaron un recorrido siniestro en el sitio conocido como Los Kioscos, en Puerto Gaitán, Meta, de allí pasaron por La Cooperativa —donde en otra época se registraron dos masacres sucesivas— y, luego de descender por el Bogante, llegaron directamente a Mapiripán. Allí, en dos semanas, hicieron y deshicieron, patrullaron con armas y ejecutaron la masacre, hasta hoy desconocida.

Frente a las dudas de la Fiscalía por la inexistencia de reportes de la época sobre dicha incursión, y más cuando en la zona ya había sido reforzada la presencia de la Fuerza Pública tras la masacre perpetrada en 1997, los dos ex jefes paramilitares manifestaron que uno de los comandantes de la operación, conocido con el alias de Gavilán, dio muerte con sus propias manos a seis personas. “Hasta ahora los hechos que han mencionado se han verificado y estamos tratando de establecer si Mapiripán fue nuevamente un escenario de violencia en 2004”, dijo una fuente del ente acusador consultada por ese diario.

La Fiscalía busca determinar quién ideó el supuesto plan criminal, con qué objetivos, cómo se pusieron en marcha las órdenes de movimiento y cómo se habría efectuado el crimen colectivo, teniendo en cuenta que allí estaban acantonados de forma permanente efectivos de la Policía y el Ejército después de lo ocurrido en 1997. En los próximos días será entrevistado Manuel de Jesús Pirabán, alias Jorge Pirata, ex jefe del bloque Centauros, para que esclarezca si hombres bajo su mando participaron en el ataque.

Han sido tan crudas y salvajes las confesiones del paramilitarismo en múltiples masacres —en las que utilizaron métodos para desaparecer a sus víctimas, como los hornos del horror en Norte de Santander o tiraron los cuerpos a ríos para no dejar evidencia de la estela de terror— que la justicia no descarta que la nueva revelación de una masacre sí haya ocurrido. La Fiscalía tiene previsto recorrer otra vez la “ruta de la muerte”, con el fin de reconstruir la memoria histórica de los sucesos protagonizados por los paramilitares, que incluirá la visita a comunidades indígenas, víctimas del grupo ilegal y demás lugares donde estos ejércitos privados desataron su barbarie.

¿Contaron los ‘paras’ con la colaboración de la Fuerza Pública, como sucedió en 1997? El general Jaime Humberto Uscátegui fue condenado a 40 años de prisión por estos hechos. La justicia indaga, pues, si los violentos se ensañaron con el pequeño municipio, distante 350 kilómetros de Bogotá, fundado en 1968.

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