Testigo enreda a senador Guerra

Dijo que Antonio Guerra de la Espriella era un aliado incondicional de las Auc en Sucre y que había recibido dineros de la organización ilegal. El parlamentario negó la acusación.

Alí Therán Ricardo, alias Osorio, un ex escolta del desaparecido jefe paramilitar Rodrigo Mercado Peluffo, alias Cadena, detenido en la cárcel de máxima seguridad de Valledupar, le envió el 25 de agosto pasado una explosiva carta al comisionado de Paz Luis Carlos Restrepo, en la que denuncia cómo el paramilitarismo logró infiltrar todos los estamentos políticos de Sucre, cómo las autoridades no sólo se hicieron las de la vista gorda con este fenómeno sino que, de hecho, lo patrocinaron y cómo, en razón a sus acusaciones contra la dirigencia de ese departamento, hoy es objeto de una persecución que busca acabar con su vida.

Según la misiva, Osorio ha declarado en contra del hoy condenado ex congresista Eric Morris Taboada, el ex gobernador de Sucre Jorge Anaya —también detenido—, entre otros políticos de la región, y que para evitar que siguiera colaborando, dirigentes sucreños le pagaron a un sicario $7 millones para asesinar a su compañera permanente, pero, según explicó, el sicario resultó siendo “amigo mío” y lo puso al tanto de todo. Osorio adelantó que en las próximas semanas le contará a la justicia que el senador Antonio Guerra de la Espriella, hermano de la ministra de Comunicaciones, María del Rosario Guerra, no sólo tuvo nexos con Cadena, sino que además, para mantener “su feudo político”, solía indisponer a otros barones políticos con el jefe paramilitar, entre los que nombró a Álvaro García Romero y a Carlos Silgado.

“El senador Antonio Guerra de la Espriella fue un aliado incondicional de Cadena, que se benefició en todos los aspectos de su aparato militar. Por ejemplo, recibió $90 millones del acueducto de Coveñas en tres partidas, las dos primeras de $25 millones y la última de $40 millones, dineros que, relató, fueron “entregados por Whiler Cobo, quien era el jefe político de Cadena” y se encargaba de recaudar los recursos que por cualquier concepto se entregaban a los municipios. Cobo, posteriormente fue asesinado en Barranquilla. De igual manera, Osorio manifestó que en la finca de Guerra siempre permanecía una escuadra de las autodefensas bajo el mando de alias El Paisita, “que operaba en Palmitos, Varsovia, La Arena, Puerto Viejo y Momil”.

Según dijo el testigo, Guerra acusó a Álvaro García y a Carlos Silgado de tener responsabilidad en un operativo desarrollado en septiembre de 2002, en el cual por poco es capturado por las autoridades Cadena. “Esto originó que Mario Silgado (papá de Carlos Silgado) tuviera que pagarle a Cadena $50 millones a cambio de que éste le perdonara la vida a su hijo y no lo asesinara”. Por último, reseña la carta, Osorio sindicó a Guerra de la Espriella de muchas de las “atrocidades cometidas por los paramilitares en Sucre, por lo que no puede estar tranquilo (...) porque hay mucha gente que va a decir la verdad”.

El testigo mencionó además, y con nombres propios, a varios miembros de la Fuerza Pública y de organismos de la justicia que cohonestaron con la expansión del paramilitarismo y garantizaron la impunidad en las investigaciones. El Espectador se comunicó con la oficina del senador Guerra, pero una de sus asistentes manifestó que no ha sido posible ubicarlo. Sin embargo, en diálogo con medios regionales, el parlamentario se declaró ajeno a las acusaciones y dijo que, por el contrario, Cadena dio la orden para que en cuatro municipios del Golfo de Morrosquillo no se pudiera votar por él.

Temas relacionados