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“El bloque sur de las Farc-Ep lamenta el accidente sucedido con los funcionarios del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) el 7 de diciembre en área de San Vicente del Caguán, donde al paso del vehículo en que viajaban, se le activó una bomba al confundirlo con uno de El Gaula”. Con estas palabras, las Farc aceptaron públicamente su responsabilidad en el atentado ocurrido en la fecha que mencionan, en el que murieron un psicólogo y un conductor del ICBF y tres personas más resultaron heridas.
El Espectador habló con el general Javier Flórez, comandante de la Fuerza de Tarea Conjunta Omega (FTCO), posesionado en este cargo desde el pasado 2 de diciembre. Ésta, desde hace cuatro años, tiene la misión de velar por la seguridad en la neurálgica retaguardia guerrillera que, entre 1999 y 2002, fue conocida como la zona de distensión, en donde el presidente Andrés Pastrana entabló diálogos con las Farc, en el marco de un proceso de paz.
El pánico que generó este atentado trajo a colación la presencia de las Farc en la zona. ¿Cuál es su diagnóstico?
Desde hace unos meses comenzamos la Operación Samurai. A raíz de esta acción contra la columna Teófilo Forero y el Bloque Oriental, los bandidos decidieron mandar unas milicias a amedrentar a la población civil. La misión médica se ha desplazado en los últimos cuatro años sin ser afectada. Esto fue un atentado aleve contra los Derechos Humanos, pero es un hecho aislado.
Los dirigentes se han quejado de falta de seguridad...
Sí, los 15 concejales de San Vicente del Caguán reclamaron que no podían salir del casco urbano. En el área rural persiste cierta inseguridad. Sin embargo, en la cabecera municipal se tiene un dispositivo importante para el Alcalde y los concejales que se va a reforzar.
¿De qué otra manera se siente la guerrilla en la zona?
Con las extorsiones. Por eso llevamos el Gaula. Estamos combatiendo ese flagelo.
De 1 a 10, ¿cuán complicada es todavía la antigua zona de distensión?
Estamos en un 6. Hemos avanzado, indiscutiblemente, pero nos falta. Tenemos control territorial efectivo, pero como es una selva, nos falta incrementar las operaciones, que es lo que se está haciendo ahora, para lograr terminar con el bloque oriental y el bloque sur.
¿Cuántos hombres quedan en estos dos frentes?
Creemos que del bloque oriental (comandado por el Mono Jojoy) quedan aproximadamente 2.900 hombres y 700 del bloque sur (comandado por Joaquín Gómez). Se han desmovilizado más de 2.000 personas de ambos grupos, pero
el enemigo continúa ahí.
¿Qué información tienen sobre ‘Gómez’, el hombre que reemplazó a ‘Raúl Reyes’?
Que ya no está en el área de operaciones nuestra, sino más hacia el sur, hacia la frontera con Ecuador. Él abandonó la zona hace tres meses, una vez lo nombraron del secretariado.
¿Y qué saben del ‘Mono Jojoy’?
El Mono trabaja actualmente con cuatro coordinadores: Gaitán, Kokoriko, El Zarco Aldinever y Romaña. Ellos le prestan seguridad y le llevan la parte logística. Pero él está muy mal. No está bien de salud, sus corredores de movilidad se han controlado, ha desertado gente de sus fuerzas especiales y estamos desarrollando operaciones ofensivas contra este bloque, buscándolo a él. Ése es uno de los objetivos puntuales de la Omega.
Hay quejas de campesinos que aseguran que uniformados pasan en lanchas rápidas por el río Caguán, disparándole a su ganado. ¿Ustedes han recibido información al respecto?
No hemos recibido una sola queja o denuncia por parte de la Personería, Procuraduría o Fiscalía que tenga que ver con abusos de nuestras tropas referentes a la muerte de animales vacunos. Toda denuncia que se reciba es confrontada inmediatamente.
Los campesinos también se quejan por tantas restricciones sobre los alimentos...
Sí hay controles, pero se enfocan en los combustibles y los químicos para el procesamiento de la pasta de coca. Tenemos control de todas las embarcaciones que pasan y ahí se registran las personas. Si llevan muchos productos, se les interroga y se les deja pasar si no hay nada extraño o ilegal.
¿Y por qué controlar tanto el suministro de drogas para enfermedades tropicales, leishmaniasis o paludismo, que son tan comunes en la selva?
Esas enfermedades se tratan en los centros médicos de las poblaciones. La droga que se lleve hacia la selva, donde también vive el campesino, no se deja pasar porque esa droga tiene que ser suministrada con control por la estatura, por el peso. Pero si insisten en llevarla a la selva es porque va para los grupos subversivos.
Ahora que las Farc anunciaron liberaciones unilaterales, ¿cómo evalúa ese gesto?
Asumo que las Farc, en el área de la Omega, se encuentran muy presionadas. Las estamos acabando. Ya les quedan muy pocos espacios y ésta es la forma de librar presión. La entrega unilateral de los secuestrados, bienvenida sea. Ojalá los entregaran a todos sin ninguna contraprestación.