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La guerra la libran los niños

Cerca de 1.585 menores de edad entre los 10 y los 17 años han sido capturados por la policía de Medellín en lo que va del año. Los pequeños son utilizados como ‘carritos’ y ‘campaneros’.

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Mary Luz Avendaño
01 de noviembre de 2009 - 08:48 p. m.
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En la disputa que libran hoy las dos fracciones de la Oficina de Envigado por el control del microtráfico de drogas y la economía ilegal alrededor del mismo en Medellín y su Área Metropolitana, involucran a miles de menores de edad. Aunque la utilización de los niños por parte de los grupos ilegales en el país no es nueva, este fenómeno tiene preocupadas a las autoridades, ya que cada vez son más los niños, y desde más temprana edad, que entran a formar parte de estas estructuras.

En todos los barrios donde hacen presencia las bandas al servicio de la Oficina de Envigado, tienen entre sus filas niños desde los 8 años, los cuales son denominados ‘carritos’ y son utilizados para diferentes fines.

Una fuente consultada por El Espectador declaró que los pequeños reciben pagos de entre dos y tres mil pesos por llevar un arma de una casa a otra o de un barrio a otro. Igual que las ‘bombas’, que son bolsas con 10 cigarrillos de marihuana. Además, los niños hacen labores de ‘campaneros’, es decir, comunican a los miembros de la banda dónde están sus enemigos y qué están haciendo. Esta situación fue confirmada por la policía. “Nosotros hemos cogido niños de 10, 12 y 13 años con dos y tres armas de fuego, que se las han entregado para llevarlas de un lugar a otro.

Así comienzan a involucrarlos en la actividad ilegal y ellos empiezan dándose cuenta del dinero fácil y muchos terminan siendo como los grandes criminales que han surgido de esta ciudad”, aseguró el coronel Luis Eduardo Martínez, comandante de la Policía Metropolitana.

Hace pocos días la policía capturo a dos jóvenes de 16 años, con un fusil lanzagranadas calibre 40 milímetros de fabricación artesanal y dos armas con silenciador. “Cuando en Medellín matan a un estudiante, se arma un gran problema y todo el mundo se llena de alarma porque los están matando, pero eso no es así, muchos están inmersos en el conflicto y por eso los matan. Capturamos a estos dos con armas letales, no son útiles escolares, no son lapiceros, no son trabajos de manualidades que les pusieron, son armas no convencionales para matar”, puntualizó el coronel Martínez.

Aprovechando su condición de estudiantes, los niños son enviados en buses a otros lugares de la ciudad, como el barrio Antioquia, para adquirir la droga que luego es vendida en cada sector. Nadie sospecharía que niñas y niños de 10 y 12 años en adelante llevan en sus mochilas el alucinógeno.

El oficial aseguró que al 10 de octubre de este año habían sido capturados 1.585 menores entre los 10 y 17 años por diferentes delitos. Además, el 83% de las víctimas de homicidio en la ciudad son jóvenes hasta los 25 años y los sicarios también oscilan en estas edades. “Quienes libran el conflicto en esta ciudad son en su mayoría menores, eso lo he visto en los dos meses que llevo como comandante”, agregó.

La fuente, que pidió reserva de su nombre, aseguró que en sectores como Campo Valdés, al nororiente de la ciudad, están utilizando a los menores para sicariato. “Desde allá han salido para cometer muchos homicidios, robos de carros o motos. Es tan triste la situación, que los niños hacen fila para ver qué les ponen a hacer, allá en el sector del Cristo”.

Según la misma fuente, los niños, aparte de que no despiertan sospechas entre las autoridades y no son sujetos jurídicos, resultan siendo muy económicos para quienes los contratan, pues les pagan mucho menos que a un sicario que lleva varios años en el negocio. “Me di cuenta de que por un homicidio pagaron 200 millones. Los tipos recibieron la plata y contrataron a un pelaíto como de 14 ó 15 años para que hiciera la vuelta y le pagaron dos millones. Ellos se quedan con todo el billete”, señaló.

“¿Quién va a pensar que un niño que se le acerque a uno va a cometer un delito? No despiertan sospecha, pero esa es la cruda realidad”, agregó el coronel Martínez.

Quienes manejan el tema de seguridad plantean que entre las soluciones están la educación en los hogares y en las aulas de clase, continuar con los programas de prevención del delito y realizar una campaña para el endurecimiento de penas, pues la laxitud de la ley de infancia y adolescencia convierte a los menores en presa fácil de los delincuentes por no ser sujetos jurídicos.

¿Cuántos niños hay en la guerra?

Nadie sabe con certeza cuántos niños están siendo utilizados por los delincuentes, lo cierto es que depende de cada sector. La Comuna 13, por ejemplo, al occidente de la ciudad, tiene una alta población infantil y por ende es uno de los lugares con mayor número de niños en las bandas. Por eso en este lugar se adelanta el plan piloto para prevenir la delincuencia juvenil y el consumo de drogas entre los jóvenes, un programa de la Presidencia de la República a cargo de la general Luz Marina Bustos.

Luis Fernando Quijano, presidente de la ONG Corpades, que realiza investigaciones en toda la ciudad, señaló que en cada barrio hay niños desde los 8 años que están siendo reclutados para la guerra. “Supuestamente hay 150 bandas en la ciudad. Nosotros somos capaces de demostrar que son más de 300, pero sólo con esas 150, que en promedio cada una tiene ocho niños, sume cuántos pueden ser entonces... Hoy es más fácil reclutar niños que adultos”.

Por Mary Luz Avendaño

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