Jorge Enrique Pulido, reportero hecho a pulso

El 8 de noviembre de 1989 murió uno de los periodistas que enfrentaron al narcotráfico.

Como si intuyera que no iba a asomarse a la vejez, Jorge Enrique Pulido Sierra vivió 42 años intensamente. A los 14 ya era periodista y le alcanzó el tiempo para aprender los secretos de la radio en Alemania, y oficiar sin desmayo como reportero, comentarista, catedrático, escritor, director de medio de comunicación, presentador de televisión y dueño de su propia programadora, antes de que un sicario del narcotráfico le propinara cuatro balazos a la una y quince de la tarde del domingo 29 de octubre de 1989.

Después sobrevino una desgarradora agonía de diez días, aferrado al oxígeno de su pulmón derecho porque el izquierdo fue extirpado, y consciente de que poco a poco perdía la batalla con la muerte. El miércoles 8 de noviembre de 1989, a las dos y quince de la tarde, la subdirección de la clínica San Pedro Claver expidió el fatídico comunicado que confirmó su deceso por “una insuficiencia respiratoria severa y secundaria a los graves traumatismos que recibió, como consecuencia de las heridas causadas en el atentado”.

Un homicidio anunciado. Desde sus tiempos en la cadena radial Todelar, donde escaló todos los peldaños del oficio, desde cargaladrillos hasta Jefe de Información, subdirector y director, Jorge Enrique Pulido fue un declarado enemigo del narcotráfico. Lo rememora Ernesto Ramírez, actual director de Programación de Todelar: “Él fue uno de los primeros periodistas colombianos que empezaron a denunciar las acciones perpetradas por la mafia. Llegaba muy temprano a la emisora y con su carácter íntegro no ahorraba palabras”.

Por eso en 1989, cuando ya era un empresario exitoso y un curtido periodista, desde su acreditado espacio de opinión Canal abierto desarrolló varios programas para evidenciar ante el país las secuelas sociales que estaba dejando la perversa industria de la droga. Por ejemplo, el 15 de mayo, con ocasión de la celebración del Día de la Madre, entrevistó a Raquel de Lara, la progenitora del inmolado ministro de Justicia Rodrigo Lara Bonilla, a quien destacó como “un símbolo de valor y de templanza en la lucha contra el narcotráfico”.

A las 24 horas, una bomba de regular poder provocó serios destrozos en la sede de su programadora. Una advertencia que sólo alentó el talante combativo de Pulido. El 19 de octubre, diez días antes del atentado en su contra y dos meses después del asesinato de Luis Carlos Galán, arremetió de nuevo, y en un programa que tituló “Galán Vive” se despachó con un implacable comentario: “Los terroristas son un puñado de hombres que, como lo dijera el propio Presidente de la República, no son de esta patria”. Ese día firmó su sentencia de muerte.

El domingo 29 de octubre, tras concluir la emisión del mediodía de su noticiero Mundo visión en los estudios de Inravisión en San Diego, Jorge Enrique Pulido, acompañado de la presentadora María Jimena Godoy y de dos personas más, emprendió ruta hacia el occidente en su vehículo particular, pero al detenerse en el semáforo de la esquina de la calle 23 con carrera 9ª, un sujeto que viajaba como parrillero en una moto Yamaha de color rojo, sin bajarse de la moto le disparó a quemarropa con una pistola calibre nueve milímetros.

A escasos metros, en otro carro que tomaba la misma ruta, viajaba el periodista José Luis Ramírez, a quien meses antes Pulido había vinculado al noticiero para cubrir orden público. Hoy lo recuerda con tristeza. “Observé al individuo que le disparó. Enseguida, con su hermana lo llevamos a la clínica San Pedro Claver. No pude volver a verlo, pero no puedo olvidarlo. Conservo una de las prendas que llevaba ese día y una nota que me envió de su puño y letra, desde su lecho de muerte, con una frase suficiente: ‘La vida es una brizna en las manos de Dios’”.

Jorge Enrique Pulido lo asimiló desde su deber. Nunca detuvo el ritmo incesante de su oficio. Hoy lo confirman sus colegas de radio. “Cuando llegué a Bogotá quería imitarlo, porque era el reportero más notable de la radio colombiana. Tenía voz, capacidad de improvisación, carácter. Guardo los mejores recuerdos como colega. Era pequeño de estatura, le decíamos ‘El Enano’ o ‘El Chiquito’ Pulido, pero se agrandaba ante el micrófono. Era un auténtico maestro”, expresa el periodista y senador de la República Édgar Artunduaga.

“Fue un excelente periodista que conducía hábilmente las emisiones y manejaba mejor al personal. Cuando veía a Juan Gossaín de mal genio, lo atemperaba diciéndole: ‘Bájale, gordito’. Aunque era jefe, trabajaba codo a codo con todos. Y su perfil siempre era social, tanto en Todelar como en RCN. Además, era un tomador de pelo que le sacaba la piedra hasta a Darío Silva. Cuando me enteré del atentado, quedé estupefacto. El narcotráfico se llevó a un reportero nato”, agrega el jefe de redacción de RCN Radio, Víctor J. Jiménez.

Hace 20 años el narcotráfico acalló la voz del periodista Jorge Enrique Pulido. Un hombre hecho a pulso que se formó en los gajes de la reportería y alcanzó el destino del empresario periodístico. “Se formó a sí mismo y avanzó mucho”, fue el comentario que en su momento hizo el presidente Virgilio Barco. Pero como muchos otros crímenes de la misma época aciaga, fue un sacrificio inútil. Algunos sicarios purgaron meses de cárcel, pero su asesinato quedó en la impunidad. Al menos hoy queda la memoria que conserva su lucha.

Una trayectoria más que meritoria

Jorge Enrique Pulido se hizo en Todelar, donde asumió las responsabilidades necesarias. Luego fue comentarista político de RCN y después columnista de los periódicos El Siglo, La República, El Espacio, El Colombiano, El Tiempo y la revista Cromos. Además se desempeñó como profesor en las universidades Javeriana y Jorge Tadeo Lozano y autor del libro Colombia, 907 días de historia.

Fue director y presentador de los espacios de televisión Diario visión, Cara al pueblo y Telediario. En 1979 licitó desde su propia programadora y así surgieron sus espacios Campesino, tú eres Colombia, Colombia en firme, Las investigadoras, Canal abierto, Sábado de película y Tío Manuel. Al momento de su muerte dirigía el noticiero Mundo visión.

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